Se ve complicado que la mayoría de los ayuntamientos den la espalda a la propuesta del Ejecutivo estatal —avalada también por el Legislativo— de desaparecer el IMIPE, a pesar del llamado hecho ayer por el titular de este instituto a los cabildos municipales.
En primer lugar, porque se trata de una armonización administrativa que Morelos realizaría con la Federación, donde desde 2024 desaparecieron los órganos autónomos, entre ellos el INAI.
En segundo lugar, porque a partir de ello, en la Federación se avanzó con reformas en materia de transparencia, que finalmente recayeron en la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y, a su vez, en un ente denominado Transparencia para el Pueblo, algo similar a lo que sucedió en Morelos y que no se ve por dónde pueda ser distinto.
En lo único que podría diferenciarse el proceso en el estado es en que el nuevo ente encargado de velar por la transparencia realmente lo haga y no sea una simulación.
