“Haz, exactamente, lo que harías si te sintieras más seguro.”
Meister Eckhart
Continuando con el artículo anterior, presento aquí otras opciones de estrategias para la seguridad de estudiantes y personal de instituciones y familias.
CPTED Crime Prevention Through Environmental Design siglas en inglés. (Prevención del Delito a través del Diseño Ambiental). La seguridad no solo son policías y apps. El entorno físico importa. Las universidades deben auditar sus campus y alrededores:
Iluminación de Corredores Críticos: Identificar las rutas que siguen estudiantes y trabajadores hacia el transporte público y garantizar iluminación LED blanca y de alta potencia.
Manejo de Vegetación: Recortar arbustos que bloqueen la visibilidad o puedan servir de escondite.
Activación de Espacios: Fomentar comercios o actividades estudiantiles en zonas "muertas" del campus para aumentar la vigilancia natural.
Protocolos de "Red de Confianza". La seguridad más efectiva es la que se da entre pares. Las universidades deben formalizar las redes que ya existen de manera informal:
Brigadas de Acompañamiento: Organizar grupos de estudiantes o trabajadores que vivan cerca para realizar trayectos juntos, especialmente en turnos nocturnos.
Canales de Alerta Temprana: Usar herramientas como Zello (que convierte el celular en un Walkie-Talkie) para que grupos de vigilantes internos, delegados sindicales o jefes de grupo estudiantiles puedan comunicarse instantáneamente ante cualquier anomalía, antes de que escale.
La seguridad en las universidades públicas de México no puede seguir siendo un tema secundario o una reacción a la tragedia. Requiere un compromiso presupuestal, una voluntad política de las autoridades universitarias y, sobre todo, la participación activa de una comunidad informada y protegida tecnológicamente. Pasar de ser víctimas potenciales a agentes de nuestra propia prevención es el cambio fundamental que necesitamos. No podemos permitir que el miedo detenga la vida académica del país.
Y, por otra parte, es de fundamental importancia que todos los usuarios de las redes no revuelvan el río, ni se aprovechen para causar más confusión o solo lleven agua a su molino. Lo único que causan estas acciones es más incertidumbre y caos.
Lo que está sucediendo en nuestro estado de Morelos es terrible e indignante, eso no lo podemos negar, estamos ante diversos casos que manifiestan la violencia estructural que se vive en los planteles educativos y en otros ámbitos, y, desgraciadamente se ve reflejada en las mujeres.
El feminicidio no se limita al asesinato de una mujer. Se refiere a un crimen que ocurre dentro de un contexto social de violencia de género, desigualdad y tolerancia institucional hacia la violencia contra las mujeres.
La antropóloga Marcela Lagarde, una de las principales teóricas del concepto en México, explica que el feminicidio refleja fallas institucionales, impunidad, desigualdades estructurales de género. Y desde esta perspectiva, los casos de las estudiantes de la UAEM revelan tres problemas sociales simultáneos:
Vulnerabilidad de las jóvenes en espacios educativos, debilidad en los sistemas de prevención y protección, desconfianza social hacia las instituciones de seguridad y justicia.
Cuando estos elementos coinciden, la sociedad percibe que la violencia no es un hecho aislado, sino un problema estructural.
El impacto de estos feminicidios recientes, es particularmente fuerte porque las víctimas eran estudiantes universitarias.
Las universidades representan socialmente tres valores fundamentales: conocimiento, futuro y movilidad social.
Cuando la violencia alcanza estos espacios, se produce lo que algunos sociólogos llaman ruptura simbólica del espacio seguro.
La marcha de este domingo y las marchas anteriores fueron, y son muy necesarias, porque las víctimas se convierten en símbolos de lucha social.
Este proceso cumple dos funciones sociales: construcción de memoria colectiva, es decir, la sociedad busca evitar que los casos se olviden; y, transformación del dolor en acción social, la protesta se convierte en una forma de exigir cambios institucionales.
El filósofo Hannah Arendt señalaba que cuando los ciudadanos se movilizan frente a la injusticia, surge un espacio público donde la sociedad puede redefinir sus valores.
La conclusión es simple y llana, es urgente la redefinición de nuestros valores y las acciones a tomar. Pero se debe trabajar en acciones conjuntas. Sociedad, instituciones y gobierno. Todos en concordia y armonía para el bien de la sociedad en general.
