M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

“Siempre he pensado que el poder

debe ejercerse con sabiduría y humildad.

Estoy optimista. Vamos en el camino

de lograr el renacimiento de México.”

-Andrés Manuel López Obrador-

 


Esta mañana desperté como muchos compatriotas. Desperté con un sentimiento de esperanza y de alegría por el nuevo gobierno. Como mexicano siempre he tenido esperanza de los nuevos gobiernos. En el año dos mil escribí en un artículo publicado en esta misma casa editorial que habría que darle tiempo y confianza al gobierno entrante. Nunca he apostado al fracaso de un régimen porque como ciudadanos tenemos que apoyar. Sin embargo, aquel gobierno nos falló tal como lo hicieron los subsecuentes. Y, todo eso ya se veía venir desde el ochenta y ocho. Después de una larga lucha por dieciocho años y aguantar gobiernos que nunca cumplieron su palabra, y con una votación muy alta, la más alta de la historia de México, estamos ante un nuevo paradigma político. La toma de posesión fue muy diferente a todo lo que hayamos visto y escuchado los mexicanos. Según la BBC hay cinco frases que AMLO dijo y que fueron las más connotadas, entre otras: Uno, dijo que se compromete a no robar; dos, que él, como presidente, nunca dará la orden de reprimir al pueblo; tres, aseguró que van a bajar los sueldos de los de arriba porque van a aumentar los sueldos de los de abajo; cuatro, dijo que la venganza no es su fuerte; y, cinco, dijo que no tiene derecho a fallar.

Todos los mexicanos, hombres y mujeres ya no aguantamos el sistema de cosas que hemos vivido. Esperamos ahora sí, un cambio verdadero. Los que ya tenemos algunos años de vida hemos visto cómo nuestro entorno social, laboral, ambiental, de seguridad, de educación, ha ido cambiando en nuestro país para empeorar. Debemos hacer conciencia y poner manos a la obra para lograr un mejor país.

Las escenas que vimos ayer en la televisión y en las redes sociales, muestran a un hombre que deja a un lado toda la parafernalia política tradicional con una escolta enorme que no permite que alguien se acerque con guaruras prepotentes. No. AMLO se muestra muy cercano al pueblo. Una de las imágenes que me conmovió, entre otras, fue la del ciclista que se aproxima a su vehículo y le grita “en ti confiamos”. Otra de las imágenes que resalta y mucho, es la de la joven y el joven cadetes haciendo guardia detrás de AMLO porque lo que necesitamos en nuestra sociedad, y con urgencia, es la verdadera paridad de género.

Son muchas las cosas que hay que resaltar de la toma de posesión de AMLO. Otra más que llegó al corazón de la gente es cuando, en el zócalo, mencionó que no sólo va a promover el bienestar material, sino que también va a promover el bien del alma. Parafraseó a Ignacio Ramírez el “Nigromante”, dijo que se hinca donde se hinca el pueblo.

Son muchos los deseos, muchas las esperanzas y, obviamente, hay mucha gente desconfiada. Personas que dicen que nada de esto se va a realizar. Yo considero que, ahora más que nunca, debemos refrendar nuestra confianza para este nuevo gobierno. La invitación es que toda la sociedad participe, porque para formar un mejor país es fundamental la participación social. Los cien compromisos que propone AMLO se discutirán. Se analizará si se avanza o no, con un informe anual en las plazas públicas con la participación ciudadana. Es la hora de la participación ciudadana para construir la justicia social entre todos.

México nos necesita a todos. Hombres y mujeres dispuestos a trabajar hombro a hombro, codo para hacer de éste un mejor lugar para vivir. Yo estoy dispuesto a participar activamente, y espero que tú también, amiga, amigo lector, estés convencido de tu participación activa. No regresemos al pasado. Veamos hacia el futuro. Ese futuro que vamos a construir para nuestros, hijos e hijas, para los y las que vienen detrás de nosotros. Y como dijo AMLO durante su campaña: “Sigamos luchando para entregar buenas cuentas a la nueva generación. Que no nos reclamen en el futuro que no hicimos nada cuando se estaba destruyendo al país y empobreciendo al pueblo”. Que sea nuestra palabra de ciudadanos decir que estamos comprometidas y comprometidos para lograr una cultura de paz y buen vivir.

Ahora vayámonos preparando para que este nuevo año que comienza celebremos los cien años del aniversario luctuoso del General Emiliano Zapata. Y no sólo hablo de la conmemoración, hablo también de que nuestro estado de Morelos sea la punta de lanza, que demuestre, a través de las acciones de nuestras autoridades y participación social el camino real hacia la cuarta transformación.

 

Lunes, 26 Noviembre 2018 07:19

Tecnología, adicciones y buen vivir

“Mi celular se quedó sin batería y

durante dos horas tuve que enterarme

de las noticias por la radio.

Me sentí tan del siglo XX…”

-Anónimo-

 

 

 

Yo tratando de tener respeto por mi interlocutora y ella, mientras charlábamos y tomábamos un café, seguía atenta a los mensajes que le mandaban a su celular. Y si no eran los mensajes, tenía que llamar constantemente a alguien. Supongo que para sentirse verdaderamente ocupada. Pero se supone que nos veríamos para platicar y ponernos de acuerdo para las fiestas navideñas. Llegó un momento en que me desesperé que estuve a punto de levantarme y dejarla sentada haciendo llamadas. Es verdaderamente terrible lo que sucede ahora. Cuando comenzó la era de los celulares, seguro recordarán, eran unos tabiques, literalmente. Toda la gente los ponía sobre la mesa, lo recuerdo perfectamente, ya fuera para presumirlos o para estar pendientes a las llamadas.

El phubbing es justo eso que acabo de contar. Es una adicción en la que el protagonista no es la persona ni las reuniones sociales, sino el uso casi enfermizo del celular. Hacer llamadas o mandar mensajes sin ton ni son, sin darle su lugar a la persona que te acompaña.

Tampoco me voy a poner duro con esto porque a mí también me da la tentación de vez en cuando. Todavía me puedo escapar. Sentarme a leer un buen libro, hacer a un lado el celular a la hora de la comida o dejarlo cuando estoy con alguien. Pero no puedo negar que cuando voy al baño o cuando me voy a dormir, me urge checar quién me mandó algún mensaje. De hecho, en algún lugar leí o escuché que desde que existen los celulares, ya nadie graffitea las paredes de los baños. Se van perdiendo las buenas costumbres.

Puede parecer chiste, pero es serio lo que estoy tratando de poner sobre la mesa de discusión. Las nuevas generaciones nacieron con estos dispositivos y si nunca se les puso un alto para su uso, pueden ser adictos y tener alguna de estas enfermedades. Además del phubbing, tenemos: el Fomo (fear of missing out. Miedo a perderse de algo), es la obsesión de estar perdiéndose de algo de lo que está pasando en la red. Es el miedo a estar desconectado de la vida virtual; la “whatsappitis” es una adicción por los mensajes. De hecho, ya hay casos de tendinitis, es decir, dolor de las falanges y las muñecas por abuso del uso del teclado para mandar mensajes; la nomofobia es muy común entre los jóvenes y en ciertos adultos, es la ansiedad o angustia que una persona siente ante la ausencia del celular, que puede ser por olvido, ausencia, sustracción o robo del mismo; la vibración fantasma es la sensación de que el celular vibró o mandó una alerta, pero en realidad no era cierto. Es la obsesión o dependencia por la vibración o sonido del celular; y, por último, tenemos la adicción a las redes sociales a cualquier hora, pero específicamente en la noche. A mí comienza a atacarme y doy excusas como “bueno, como no tengo tiempo durante el día, checo mis mensajes y mis redes por la noche”. Sin embargo, me doy cuenta que, además de que no quiero salirme de ese mundo virtual, no puedo dormir por la tentación de no saber si hay algo para mí. Y cuando abro las redes, me quedo enganchado. Ya no quiero salirme a pesar del cansancio.

Y yo me pregunto: Si a mí me causa malestar, ¿qué pasará con las generaciones que nacieron con esta tecnología? Es literal, la gente se aísla completamente en ese mundo virtual y se olvida de tener relaciones verdaderas. Todas estas aplicaciones hacen que las personas se aíslen para poder vivir en el mundo virtual. Hemos visto videos de lo que le sucede a la gente que va viendo su celular al ir caminando pero que viven en su mundo virtual. Tropezones, resbalones. Caen en charcos, pero lo más triste y lamentable es el hecho de saber que la razón principal de los accidentes automovilísticos actualmente es el uso del celular. La Organización Mundial de la Salud en su estudio “uso del celular al volante: un problema creciente de distracción del conductor”, menciona que estudios realizados en distintos países indican que el porcentaje de conductores que utiliza el teléfono celular mientras conduce ha aumentado a lo largo de los últimos cinco a 10 años. Los estudios señalan que los conductores que utilizan el teléfono celular durante la conducción corren un riesgo aproximadamente cuatro veces mayor de verse involucrados en un accidente.

En el caso de los peatones, el uso del celular también supone un riesgo para la seguridad, como al cruzar las calles. Estudios realizados en ambientes de realidad virtual han mostrado que usar el teléfono móvil eleva la distracción de los peatones a un nivel que los pone en riesgo (Stavrinos, 2011), dificulta el cruzar las calles y hace que se camine más lentamente mientras se tiene una llamada, incluso más que cuando se escucha música (Neider, 2010; Schwebel, 2012).

Ahora que ya sé más sobre el tema, prometo hacer lo conducente para tener y darles más seguridad a los que van conmigo cuando manejo. La vida sólo la vivimos una vez. Vivámosla con atención y seguridad.

Lunes, 19 Noviembre 2018 06:58

Mediación narrativa y buen vivir

“Los pájaros nacidos en jaulas creen

que volar es una enfermedad”

-Alejandro Jodorowsky-

 

Este artículo está siendo escrito un domingo en la ciudad de Oaxaca. Ayer sábado comenzó un entrenamiento maravilloso en Mediación Narrativa con Sara Cobb y Carlos E. Sluzki. Recibí la invitación del Dr. Héctor Valle, sensacional ponente también, y me di la oportunidad de participar. Debo decir que me da un gusto enorme que haya tantas mujeres y hombres interesados en este tema que conlleva a la cultura de la paz. También debo decir que me da tristeza saber que nuestro estado de Morelos no haya avanzado en este sentido. Somos el último estado de nuestra república que aún no cuenta con una ley de justicia alternativa. Hay otras maneras de solucionar nuestros conflictos. No tenemos que confrontarnos por medio de abogados y jueces para solucionar nuestros problemas. Muchos abogados llevan al extremo las demandas e inventan más cosas para la confrontación legal. Somos una sociedad que trata de arreglar los conflictos por medio de la bronca y la demanda. Participamos de un ambiente de guerra cuando se trata de un juicio en el que siempre habrá un ganador y un perdedor.

Sin embargo, a través del desarrollo de una cultura de la paz, aprenderemos que el conflicto se da por las diferencias entre nosotros porque cada uno tiene su manera de ver el mundo. Venimos de escenarios diferentes. Nuestros padres, nuestro entorno, nuestras costumbres nos van formando, o deformando, y de ahí provienen nuestras diferencias. Pero esas diferencias no son el conflicto en sí. En mi artículo pasado hablé de los discursos dominantes y como nos dejamos influenciar por ellos. Son parte de la vida misma. Y estos no se pueden controlar porque estamos llenos de demasiada información, pero sí se pueden resistir. Los conflictos existen porque no hemos aprendido a gestionar nuestras diferencias.

En la primera sesión de este evento, he estado aprendiendo, mejor dicho, aprehendiendo que nosotros como seres humanos somos lo que decimos, lo que contamos. Y eso me hizo recordar una frase de Gabriel García Márquez con respecto de nuestro andar por este mundo: “la vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”. La narrativa es totalmente nuestra.

Somos una madeja de sentimientos y pasiones, pero aún dentro de todo esto tenemos la posibilidad de ser libres. Podemos ser mejores personas. Si gestionamos de manera diferente nuestras diferencias estoy convencido de que nuestra vida personal y hasta la vida de comunidad pueden ser mejores.

La intención de este artículo, de manera específica, es hacer notar a nuestras autoridades que debemos darle celeridad para incluir la Ley de Justicia Alternativa en nuestro estado y, también es urgente realizar foros para el estudio y difusión de estas “nuevas” alternativas de solución de conflictos que son más amigables y más adecuadas para solucionar nuestras diferencias. Una vez conociendo estas alternativas, debemos llevarlas a las comunidades, a las escuelas, a las familias para ir educando a las nuevas generaciones con una óptica diferente en la resolución de conflictos. Y mientras tanto, para los problemas actuales, se podría llevar la mediación a los tribunales y decirles, y convencer a las personas que hay otras maneras de solucionar sus conflictos. Decirles que podemos vivir mejor hasta llegar a concebir una cultura de la paz.

Hoy domingo termina este evento maravilloso. Lo disfrutaré al máximo y me comprometo a llevar estos conocimientos a nuestro estado y trabajar arduamente con los que trabajamos en este campo del conocimiento y llevar a ponentes destacados como los mencionados para aprender a forjar una mejor sociedad.   

Y, por cierto, agradezco profundamente el encuentro con Sof y Jorge, amigos oaxaqueños entrañables. No nos vemos frecuentemente pero cada vez que lo hacemos, la vida tomo otro significado. Mil gracias por la amistad, la compañía, la conversación y la cena. Hasta que nuestros caminos se crucen nuevamente.

 

Domingo, 11 Noviembre 2018 22:02

Discurso dominante y cultura de la paz

 


“Si sabes lo que vales,

ve y consigue lo que mereces,

pero tendrás que aguantar los golpes”.

-Rocky Balboa-

 


Durante toda la semana estuve participando de un curso avanzado de mediación y de verdad les digo que cada día que pasa, me doy cuenta que siempre hay algo nuevo qué aprender. Había aprendido en mis primeros cursos que el conflicto es algo inherente del ser humano y que por eso nos peleamos constantemente. Sin embargo, en este curso aprendí que el conflicto se da por las diferencias que tenemos entre nosotros, pero la diferencia no es conflicto. Y es precisamente aquí donde entra la cultura de la paz porque para vivir en ella es necesario aprender a convivir en y con la diferencia, porque la diferencia nos complementa. Me quedo en la diferencia. No voy hacia el conflicto. Los conflictos existen porque no hemos aprendido a gestionar la diferencia. Los discursos dominantes no se pueden controlar, pero sí se pueden resistir.

Pero en esta historia de la convivencia del ser humano hay un factor que influye, y mucho, para que se dé el conflicto. Se llama: discurso dominante o ideología dominante. Se les llama así porque dominan a otras ideologías o discursos pues compiten por la hegemonía cultural. Por el control cultural. Comúnmente es la ideología que defiende los intereses de las clases dominantes.

Un discurso dominante es una formación discursiva vencedora, la que sobrevive al mayor rango de críticas en distintos medios y foros. Los discursos dominantes influyen en la realidad de las personas y, en mi opinión, nos ayudan a reforzar nuestros prejuicios. Las ideologías que expresan la realidad a través de los discursos tienen la capacidad de influir en el comportamiento del grupo social.

Yo soy parte de una generación en la que los discursos dominantes estaban presentes en todo momento. Mi madre decía que no podíamos llevar a ninguna mujer a la casa. Sólo podríamos llevar a aquella con la que nos íbamos a casar. No debo culpar a mi madre por eso. Ella era víctima del discurso dominante. La mujer sólo se podía quedar en la casa. No debía trabajar. Era el pilar de la casa. La iglesia tenía mucha influencia para el rol que debía tener la mujer en nuestra sociedad.

Así como el ejemplo anterior, hay muchos discursos dominantes. Algunos son muy simples como decir “tengo todo para ser feliz”. ¿quién puede decir esto de manera tan tajante?

Eso significa que si me siento infeliz estoy equivocado. Pero me siento frustrado porque no tengo trabajo, no tengo dinero para comprar lo necesario, para comprar comida para mi familia. Y, sin embargo, me dicen que tengo todo para ser feliz.

Nos dejamos influenciar por esos discursos dominantes. Tengo que entender que para apreciar la felicidad tengo que pasar por la frustración. No puedo ser feliz cada segundo de las veinticuatro horas del día. La felicidad no es eterna. Hay momentos para ser feliz.

El discurso dominante es un medio para controlar las mentes de otras personas y así, una vez que controlemos las mentes de otros, también controlamos indirectamente sus acciones futuras.

En ese caso no necesitamos forzar a las personas para que hagan algo, sino que ellas hacen lo que queremos en su libre albedrío o bien porque no tienen alternativas.

De esta forma es que podríamos manipular, informar mal, educar mal, etc. a otras personas de acuerdo con nuestro interés y en contra de sus más altos intereses. Y, de hecho, creo que así ha sido en todas las sociedades. Por esa razón es que las redes sociales son un elemento fundamental para tener otro tipo de discurso. Otra forma de ver la vida. Otra óptica de la realidad.

El tema es denso y pesado. Podría poner más ejemplos, pero lo importante en este momento, es que es necesario entender que el conflicto entre las personas se da por las diferencias que tenemos entre nosotros. Cuando en realidad, no hay bueno ni malo.

Lo mío no es mejor que lo tuyo. Sólo nuestros conceptos de vida son diferentes. Tenemos que aprender a entender y gestionar las diferencias para encontrar nuevas formas de convivencia armónica. Nuestras diferencias nos dan la opción de ponernos en los zapatos de los otros y comprenderlos. Eso es parte de la cultura de la paz.

Si sabes lo que vales,

ve y consigue lo que mereces,

pero tendrás que aguantar los golpes”.

-Rocky Balboa-

 


Tenía dieciséis años cuando vi la película “Rocky”. Te confieso que era un chavo con muchas necesidades y esta peli me motivó muchísimo. Un hombre joven que venía de ninguna parte, como yo; que no tenía dinero, como yo; que la hacía de lo que fuera, como yo, y que entrenaba duro para alcanzar sus sueños boxísticos. Bueno, yo no tenía esos sueños, pero sí me animó a meterle duro al ejercicio. La escena donde él se toma unos huevos crudos, que para muchos fue asquerosa, a mí me hizo que por las mañanas me tomara un jugo de naranja con dos huevos crudos en el puesto de Doña Susy que ponía en la entrada de la vecindad donde vivía. Ese era mi desayuno. Cada día, en mi cerebro, sonaba la música de la película y eso me prendía mucho. Le echaba todas las ganas a mi día.

Esos fueron mis tiempos preparatorianos. Como ya sabes, la hacía de todo para ganar dinero. Era “representante” de una clínica dental. Vendía credenciales que ofrecían descuentos en sus servicios. También fui representante de “Círculo de lectores”. Una compañía de libros que ofrecía buenos precios a sus miembros para motivar la lectura. Cada mes, los socios tenían que adquirir un libro por lo menos. Aprovechaba cada lugar y cada momento para ofrecer mis servicios. Si estaba caminando, me emparejaba con otro peatón y comenzaba a hacerle la plática. Si iba en el autobús, comenzaba a platicar con quien se sentaba junto a mí y de ahí salía una venta. También leí “el vendedor más grande del mundo”. Me ayudó muchísimo. Sobre todo, cuando no había hecho ninguna venta. Cuando iba de regreso a casa, a descansar, recordaba una frase especialmente: “Cuando vayas de regreso a casa, recuerda que antes de llegar hay una puerta. Realiza la última venta del día. Toca la puerta y haz tu última venta. Y cuando la hayas hecho, sigue tu camino a casa. Y recuerda que antes de llegar a casa hay otra puerta…

La carencia. Tenía que vender algo para tener dinero. De lo contrario, no tendría lo que quería. Lo que buscaba. Y debo confesar que no sabía lo que buscaba. Lo que quería. Lo importante era sobrevivir.

Estamos viviendo una época de sobreprotección a los hijos. Sobreprotegemos porque queremos llenar un vacío. No queremos que nuestros hijos pasen lo que nosotros. Lo que hacemos es conservar el cordón umbilical. Los hijos sobreprotegidos tienen estos síntomas: Algunos de ellos no son capaces de dar un paso por sí mismos. Tienen mucho miedo de enfrentarse a la vida. Si conservan el miedo, la inhibición y la indecisión, van a tener problemas de socialización y de autoestima. Tendrán problemas para materializar sus deseos. Y cuando estos chicos sean adultos van a vivir con angustia y desconfianza. Será difícil que disfruten la felicidad.

Por otra parte, hay algunos chicos y chicas que actúan con prepotencia. Creen que tienen ciertos derechos y que pueden mandar sobre los padres. No tienen límites. En la adolescencia será peor porque se volverán desafiantes. Pone trabas, se queja de todo, se muestra agresivo. Estos chicos y chicas son de cuidado porque se vuelven líderes que lo serán más por miedo que por respeto.

Todo esto es culpa de nosotros como padres. A veces usamos a nuestros hijos o hijas como una proyección de lo que nosotros no nos hemos atrevido a hacer. A veces, los hijos son, o pretendemos que sean, el reflejo de los sueños incompletos de los padres.

Todo eso no es más que miedo. Pero hay otra lección que aprendí de Rocky: El miedo es como el fuego. Si lo controlas, te calentará y te mantendrá vivo. Pero si te controla, te quemará y te destruirá.

Como ya lo mencioné antes, no somos perfectos. Seguramente me he equivocado como padre. Como hijo también me equivoqué seguramente, pero de verdad me siento satisfecho por lo que hice a pesar de mis errores. Y tú, ¿te sientes satisfecho con el papel que estás desempeñando en tu familia? Busquemos las mejores maneras de vivir. Eso nos dará una fuerza enorme para saber conducirnos por la vida y dejar un ejemplo para el buen vivir.

 


 

“Esta es una de las mayores comprensiones

en el campo de la motivación humana:

Las necesidades satisfechas no motivan”.

-Stephen R. Covey-

 


Después de pensarlo por un buen rato, porque estoy piense y piense cómo ponerlo por escrito, voy a empezar con esta frase que he cavilado por mucho tiempo: “No importa lo que hagamos como padres, al final siempre nos equivocaremos”. Y esta otra que va junto con pegado con la anterior. “Los hijos siempre seremos ingratos con nuestros padres”.

Como siempre, comienzo hablando de mi caso personal. Yo no provengo de una familia adinerada ni educada. Mis padres eran gente de campo. Mi padre sabía leer y escribir un poco pero mi madre no. Ella aprendió muchos años después. Nos educaron como pudieron, más mi madre, porque era muy dedicada con nosotros. Tuvimos muchas carencias y, obvio, su manera de “educarnos” fue con el “cuerito”, mi padre, y con la chancla, mi madre. Ellos nos dieron lo que pudieron darnos. Hubo cosas bonitas en mi infancia, pero también hubo cosas horribles que algunos de ustedes ya conocen.

Lo más terrible fue enfrentar el alcoholismo de mi padre.

En fin, las necesidades me impulsaron a buscar formas diferentes de vivir. Estaba seguro de que había otras maneras más felices de ver y vivir la vida. Todo eso me llevó a buscar otros horizontes. Pero antes, viendo las necesidades de casa y los problemas económicos, siempre ayudaba a mis padres.

Recuerdo que cuidaba a mis hermanos menores, les daba de comer, lavaba sus pañales, eran de tela en ese entonces. Y, en fin, ayudaba en lo que se podía para tratar de estar en armonía con mi madre y mis hermanos. Desde jovencito comencé a trabajar y la necesidad me hizo buscar todo lo que deseaba vivir.

La necesidad me hizo aprender a tocar guitarra, a cantar, a hacer diferentes tipos de trabajos y a seleccionar aquellos con los que podía ganar más dinero y que fueran más fáciles.

Mi mente empezó a crear ideas para ser independiente. Quería ganar dinero desde la casa. Estaba cansado de trabajar para otros por casi nada.

En fin, estoy convencido de que la necesidad es un gran disparador de la creatividad porque te motiva a buscar formas diferentes para lograr lo que quieres.

Pero ahora que lo pienso mejor, más que la necesidad, es la carencia, definida como la insuficiencia para cubrir una necesidad o la ausencia de un elemento indispensable, lo que me motivó a buscar formas diferentes para lograr una mejor vida.

Por muchos años culpé a mis padres de todo lo que me pasaba hasta que entendí que ellos no pudieron darme más. Ya me daban todo lo que tenían. ¿Cómo pedirle peras al olmo? Llegó un momento de mi vida en el que dije que era suficiente. Entendí que cuando era niño yo dependía de ellos y que, si sufrí, ya de adulto tenía la capacidad para hacer todo lo bueno que quisiera. Ya estaba lejos de mis padres. Ya no me podían hacer daño. Me liberé y los solté. Podía vivir la vida como ellos me habían enseñado y seguir viviendo mal o buscar nuevos paradigmas para vivir una vida plena. Y así lo hice.

Al darme cuenta de esto, reflexioné. No los culpé más. Ahora, al contrario, les agradezco todo lo que me dieron y lo que no me dieron también. Pero no fue porque no hubieran querido. Ellos me daban todo lo que tenían. Absolutamente todo. Les agradezco lo que soy. Yo no sería lo que soy si no hubiera sido por ellos. Gracias, madre mía. Gracias, padre mío por todo lo que me regalaron. Perdón por la ingratitud.

Ahora que soy padre entiendo muchas cosas. Ahora estoy viviendo ese papel y me pregunto en qué habré fallado con mis hijos. No lo sé. Pero seguramente, en su opinión, en algo he de haber fallado. Lo que más me preocupa es que estamos viviendo en una época con carencia de valores. Hay muchos jóvenes que actualmente se afrentan de sus padres y los enfrentan y rebelan como antes no se había visto. La violencia familiar en México, de acuerdo a las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSS) aumentaron las denuncias y hay 90 mil 352 carpetas de investigación por este delito en este 2018. La violencia familiar aumentó hasta 75% este año. Y seguramente hay más incidencia de este delito con las denuncias no presentadas.

Este artículo es la punta del iceberg. Seguiremos tocando este tema la próxima semana porque hay muchos cabos sueltos y hay que conectarlos para lograr el buen vivir.

Lunes, 15 Octubre 2018 05:16

Cultura ciudadana y buen vivir II

“Los políticos tenemos

que vivir como vive la mayoría,

y no como vive la minoría”

-Pepe Mujica-

Expresidente de Uruguay

 


Para muchas personas, el buen vivir es un concepto nuevo. Un concepto de moda. Sin embargo, el buen vivir es tan antiguo como nuestros antepasados. En todas las etnias del mundo siempre ha existido este concepto que se puede definir como: el "pensar bien, sentir bien para hacer bien con el objetivo de conseguir la armonía con la comunidad, la familia, la naturaleza y el cosmos”.

También podemos definir el concepto del buen vivir como: vivir en armonía con los demás seres humanos y la madre naturaleza, sobre la base de la unidad, la solidaridad y la empatía, retomando los principios ancestrales de los pueblos de la región. Formamos parte de la misma unidad y así como “nosotros somos montañas que caminan, los árboles son nuestros hermanos”.  Del mismo modo, el Buen Vivir es buscar la vida en comunidad, donde todos los integrantes se preocupan por todos. Todos vemos por todos. Todos nos cuidamos a todos.

Y aquí entra el concepto de la palabra libertad del ser humano y su compromiso con la naturaleza. Hasta ahora, nos hemos dado cuenta de cómo el mismo hombre, los hombres de negocios, en su concepto erróneo de libertad, en su egoísmo y avaricia ha ido acabando con todo en aras de acumular riqueza, sabiendo que la madre naturaleza se está muriendo, mejor dicho, la está matando, y no está dejando una herencia buena para nuestros hijos. No hay trabajo. Y si los hay, es mal pagado, indigno. Hay mucha carencia. Carencia económica, carencia de lugares para estudiar, carencia de trabajo, carencia de valores, carencia en nuestras comunidades. ¿Hacia dónde nos quieren llevar los que quieren poseer todo? Están matando a nuestra madre tierra. ¿Quién los detendrá?

Pepe Mujica, expresidente de Uruguay ha hecho comentarios al respecto y nos dice que "si la felicidad no la encuentras con poco, no la vas a encontrar con nada". Y señala: 

"Ningún gobierno puede garantizar la felicidad. Eso dicen. Es un estado personal. Dicen... Pero es falso. La felicidad necesita un medio ambiente. Necesita un espacio para ser posible. Necesita que, justamente, el resto de las cosas se miren a partir de la felicidad. Tiene que ser una preocupación central." Y ese medio ambiente lo tiene que proporcionar el Estado y, obviamente, con la participación de todos nosotros a través de la democracia participativa. Nosotros como ciudadanos, hasta ahora, sólo aceptamos lo que nos dictan las grandes empresas, sin ponernos a pensar en el mal que nos causan como personas y el daño que le causan a la madre tierra y, mucho menos ejercemos acciones para acabar, o por lo menos detener todo ese mal causado. Sin embargo, hay tres estados en nuestro país en donde ya se han ejercido acciones: En Veracruz, que es el primer estado en tomar la iniciativa, se aprobó una ley para disminuir el uso de plásticos y popotes, en Baja California Sur se restringió en todo el territorio la venta y distribución de bolsas de plástico, contenedores de poliestireno y popotes por parte de todo tipo de comercios. En su lugar, se deberán usar productos biodegradables. Y en Querétaro ya entró en vigor la prohibición de entrega y distribución de todo tipo de bolsas de plástico en tiendas y diferentes tipos de comercio.

Esta es la razón de ser, la justificación de este concepto del buen vivir. Aquí tienen lugar todas las personas que buscan una forma de vivir mejor, una forma de estar en contacto y darle respeto a nuestra madre naturaleza. Es un paradigma revolucionario para regresar a nuestros orígenes, respetando al prójimo y viviendo en armonía con todo y con todos para tener una mejor sociedad. Necesitamos alejar la violencia, extirpar la corrupción, romper con el estigma de “el que no tranza, no avanza”. Todo en beneficio de todos y más para los que vienen detrás de nosotros. Nuestros hijos y nuestras hijas. Para dejarles un mundo mejor como herencia.

Aquí tienen lugar los soñadores, los que creemos que un mundo mejor es posible, los que construiremos nuevas formas para vivir en armonía con los nuestros incluida la madre tierra y ser uno solo en comunidad. Y en el caso de los políticos, que de una vez sepan que no son una clase privilegiada. Al contrario, ellos más que nadie, deben ser los primeros en reflexionar y actuar como lo que son: servidores públicos.

 

Lunes, 08 Octubre 2018 05:53

Cultura ciudadana y buen vivir

“Todos tenemos nuestra casa

que es el hogar privado;

y la ciudad, que es el hogar público.”

-Enrique Tierno Galván-


El poder ciudadano es el arma más terrible que puede enfrentar un mal político o servidor público. El poder ciudadano siempre ha existido. Sin embargo, nunca se había manifestado tan fuerte como en estos tiempos. La gente se manifestó en contra de los malos gobiernos y ahí tenemos los resultados. No todo termina en la voluntad expresada en las votaciones. Este es sólo el comienzo y ahora todos los hombres y mujeres de nuestras comunidades tienen que saber qué es esto del poder ciudadano para acabar con los malos servidores públicos y exigir que haya transparencia, entre otras cosas, en las actividades gubernamentales. Cuando ponemos en acción el poder ciudadano podemos transformar nuestra realidad, exigir cuentas y alcanzar la justicia social.

La relación gobierno-sociedad ya no será la misma a partir de estas elecciones. El trato entre autoridades y ciudadanos debe ser entre iguales y esto nos permite ver a la autoridad frente a frente como una entidad al servicio de los ciudadanos y que está obligada a atender las necesidades de la sociedad. Pero… ¿Por dónde comenzamos?

La primera fase sería el respeto. Respetarnos y respetar a quienes nos rodean. Cumplir con las reglas de convivencia de nuestras comunidades y respetar las reglas, por ejemplo, de tránsito. Porque es por lo básico donde tenemos que comenzar. Yo te respeto, tú me respetas y todos nos respetamos para vivir con armonía en nuestra comunidad.

Debemos comenzar a desarrollar, si no los tenemos, valores como la tolerancia, la equidad, el diálogo permanente y alejarnos de la violencia imperante porque ésta nos destruye y divide como sociedad. Requerimos de instrumentos que nos ayuden a premiar a los servidores públicos que hacen bien su trabajo y a castigar de manera puntual a aquellos que son corruptos.

Ulrich Richter dice que la profunda crisis que atravesamos como sociedad mexicana se puede resumir en: polarización de la sociedad, falta de unión entre los ciudadanos y la falta de unión del estado con los individuos, carencia de virtud ciudadana, apatía de los ciudadanos, falta de respeto entre nosotros mismos y a las reglas de convivencia, la desconfianza que tenemos a las autoridades y la desmotivación en la participación ciudadana. Vivimos en una cultura de la ilegalidad y es por eso que hoy nos enfrentamos a esta crisis que padecemos y que ya no soportamos. Tenemos que ir a la conquista de nuestros derechos ciudadanos. Urge revivir y actualizar la Ley de participación ciudadana.

El Estado debe garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, y es lo que menos ha hecho. Por el contrario.

Los servidores públicos, al denominarse “autoridad”, pareciera que pueden hacer lo que quieran contra nosotros los ciudadanos. Y aprovecho desde aquí para decirles a las autoridades de tránsito de Jiutepec que tienen agentes de tránsito que siguen abusando de los automovilistas deteniéndolos en “operativos”, faltándoles al respeto y obligándolos a mostrarles sus documentos so pena de llamar a la grúa y llevárselos. El artículo 78, del reglamento de tránsito del municipio de Jiutepec, establece en su fracción tercera que los agentes de la Dirección de Tránsito Municipal en ningún caso podrán ejecutar actos de molestia y agravio en contra de las y los ciudadanos sin que exista causa legal para ello. Y el artículo 89 todavía lo deja más claro: “Los o las Agentes de Tránsito únicamente podrán detener la marcha de un vehículo, cuando su conductor haya violado de manera flagrante alguna de las disposiciones de este Reglamento y/o cuando se encuentren en un punto derivado de programas de control para prevenir accidentes generados por la ingestión de alcohol, realizado por la Secretaría de Seguridad Publica, Tránsito y Vialidad, a través de las áreas correspondientes. En consecuencia, la sola revisión de documentos no será motivo para detener el tránsito de un vehículo salvo el caso de campañas de revisión de documentos, dadas a conocer oportunamente por las autoridades de Tránsito.

En el desarrollo de los operativos o puntos de control y de prevención del delito que ejecuten las policías preventivas, sí se podrá revisar los documentos, siempre y cuando esté presente la policía vial. Dice “dadas a conocer oportunamente”. Y eso nos lo tienen que acreditar a los ciudadanos. Es su obligación. Sin embargo, la gente dice que esto sucede cada tres años al final de un régimen. Es el año de Hidalgo. Tienen que sacar dinero de donde se pueda. Buscan hasta debajo de las piedras. No lo permitamos. Unámonos a otros ciudadanos que les esté ocurriendo lo mismo y exijamos nuestros derechos. Las cuentas claras.

Lunes, 01 Octubre 2018 05:15

Un buen gobierno para un buen vivir

“No podemos borrar el pasado.

Pero sí podemos empezar a

escribir un futuro mejor.”


Anónimo


Hoy es el inicio de una nueva era en nuestra tierra. A partir de hoy ya no hay partidos. Ya no hay colores. Habrá que gobernar para todos con el compromiso que la tarea requiere. Todos estos días he escuchado muchas historias: Si habrá venganza, si habrá justicia, si se trabajará para obtener intereses particulares, si habrá equilibrio para lograr la armonía y la paz que necesitamos. Si el nuevo gobierno trabajará al unísono con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador o estará en contra.

Hemos escuchado muchas historias. Unas a favor y otras en contra. Lo único de lo que estoy seguro, es que nuestra gente quiere vivir con justicia social, queremos un estado con armonía, queremos vivir con seguridad para nuestras familias, con buenas fuentes de empleo, con un buen sistema de salud, con acceso a la vivienda para los trabajadores, en fin, queremos un buen gobierno con la participación de todos nosotros, la sociedad civil.

La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (UNESCAP) menciona en un documento que son “muy pocos los países y las sociedades que han llegado a conseguir un buen gobierno en su totalidad.”

Esta organización afirma que son ocho las principales características que debe tener un buen gobierno: Participación ciudadana, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso social, equidad, eficacia y sensibilidad.

Es decir, todos estos son los elementos que conforman el concepto llamado “gobernanza”, concepto usado desde la caída del muro de Berlín y que se refiere al nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, fundado sobre la participación de la sociedad civil a todos sus niveles.

Actualmente, la participación ciudadana es fundamental. Ya no debemos basar el sistema de gobierno en las decisiones unilaterales. Los ciudadanos saben lo que necesitan sus comunidades, por ejemplo. Por ello, es importante implementar la democracia participativa a través de formas como el presupuesto participativo en las que los mismos ciudadanos, reunidos en asambleas comunitarias, tomen decisiones sobre las mejoras que deben ser realizadas en sus comunidades.

Para que haya un buen gobierno, es menester que haya legalidad, que el marco legal sea imparcial, que se protejan los derechos humanos, sobre todo, aquellos de las clases más vulnerables.

La transparencia significa que las decisiones tomadas estén apegadas escrupulosamente a la ley y que la información esté a disposición de los ciudadanos que sean afectados por las medidas tomadas.

En el caso de la responsabilidad, se refiere a que nuestros funcionarios públicos sirvan a toda la sociedad y atiendan y resuelvan en un tiempo razonable.

Para lograr el consenso en la toma de decisiones de gobierno, es necesario un esfuerzo de mediación perseverante para unificar criterios.

La equidad implica proveer a todos los grupos, sobre todo los más vulnerables, oportunidades para alcanzar, mejorar o mantener su bienestar.

En la eficacia, el buen gobierno debe garantizar buenos resultados a la ciudadanía. Habrá que utilizar los recursos disponibles con eficacia y honradez.

Y por último, el gobierno deberá tener sensibilidad para las demandas sociales.

Todos estamos ilusionados con el nuevo gobierno. Todos le deseamos lo mejor. Pero le recordamos que sin la participación ciudadana no podrá lograr mucho y puede que empeore.

Dejo aquí uno de los mensajes de AMLO durante la campaña presidencial para el nuevo gobierno que viene porque todos lo esperamos: “erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno”. Y yo agregaría: Para lograr un mejor futuro para los nuestros y tener una cultura de paz para el buen vivir.    

Lunes, 24 Septiembre 2018 05:54

Ética y buen vivir

“El hombre no debe seguir tal como es,

es necesario verlo también cómo

podría ser y acostumbrarse a esa visión.”

Bertolt Brecht

 

Comparto con Fernando Savater, después de haber leído “ética para Amador”, que el hombre (género) no nace hombre. Mientras piensa cómo dirigirse a su hijo, Amador, para que considere su comportamiento en la vida, pone varios ejemplos. Si mi memoria no me falla, dice algo así como: el tigre nace tigre, la hormiga nace hormiga. En su medio natural cada animal sabe perfectamente lo que es bueno y lo que es malo para él. No hay animales buenos ni malos en la naturaleza. Ellos son como son. Pero en el caso del hombre, depende de la cultura donde nace, así será. Somos educados en ciertas tradiciones, hábitos y formas de comportamiento, leyendas. Es decir, se nos inculcan desde la cuna ciertas fidelidades. Por eso nos comportamos como nos comportamos.

Desde niños aprendemos cómo comportarnos porque son nuestros padres, la escuela y la sociedad en general quienes nos lo inculcan. No nos cuestionamos nada. Hemos sido programados con éxito. Sin embargo, una vez que pasamos de la edad infantil a la adulta, nos comenzamos a cuestionar muchas cosas, aunque también desde niños hay cosas que nos hacen click en la cabeza. Cosas con las que no estamos de acuerdo pero que tenemos que obedecer. Todos estos elementos es lo que se llaman valores morales. Son las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad o grupo cultural.

Al cuestionarnos las cosas que hacemos y nuestro comportamiento, llegan reflexiones sobre cómo deberían de ser las cosas. Es aquí que entra la ética, es decir, el estudio fundamentado de los valores morales.  Aristóteles decía: Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

Por lo tanto, el hombre es diferente de los animales porque aquellos sólo tienen una sola forma de comportamiento. Es predecible. Pero en el caso del hombre, si bien es cierto que se va formando desde pequeño con costumbres y ciertos valores, tiene una característica fundamental que se llama libertad. El ser humano puede elegir de diferentes tipos de comportamiento el que más le guste. Tiene algo llamado libre albedrío.

Erich Fromm dice que la vida del hombre no puede “ser vivida” repitiendo los patrones de su especie; es él mismo quien debe vivir. El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado, que puede sentirse expulsado del paraíso.

Y justamente como nos hemos comportado siempre por valores morales, los cuales no siempre son lo mejor, es que tenemos que buscar mejores formas para vivir armónicamente en sociedad. La ética nos permite hacerlo. No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho. Por eso debemos guiarnos todos por un código de ética porque a veces, los valores morales o no son los correctos o están tergiversados o son insuficientes.

Los valores éticos permiten regular la conducta para lograr un bien colectivo y la convivencia pacífica en una sociedad. Y entre ellos se encuentran la justicia, la libertad, el respeto, la responsabilidad, la integridad, la lealtad, la honestidad y la equidad entre otros. Por ello es importante incluirlos para darlos a conocer en todos los ámbitos en los que se desarrolla el ser humano. En la familia, aunque muchas veces sólo se inculcan los valores morales considerándolos como éticos sin que necesariamente se sepa si están bien; en la escuela, en los juegos, en el trabajo, en las relaciones con los demás.

La ética es el arte de vivir bien. De comprender lo que es bueno y lo que es malo. Lo que nos conviene y lo que no como seres humanos.

Por eso es importante que para vivir en una sociedad más justa y armónica tenemos que pensar en los demás y todos juntos trabajando en la misma dirección lograremos una cultura de la paz para el buen vivir.

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