M. en D. Primo Blass

M. en D. Primo Blass

Lunes, 08 Octubre 2018 05:53

Cultura ciudadana y buen vivir

“Todos tenemos nuestra casa

que es el hogar privado;

y la ciudad, que es el hogar público.”

-Enrique Tierno Galván-


El poder ciudadano es el arma más terrible que puede enfrentar un mal político o servidor público. El poder ciudadano siempre ha existido. Sin embargo, nunca se había manifestado tan fuerte como en estos tiempos. La gente se manifestó en contra de los malos gobiernos y ahí tenemos los resultados. No todo termina en la voluntad expresada en las votaciones. Este es sólo el comienzo y ahora todos los hombres y mujeres de nuestras comunidades tienen que saber qué es esto del poder ciudadano para acabar con los malos servidores públicos y exigir que haya transparencia, entre otras cosas, en las actividades gubernamentales. Cuando ponemos en acción el poder ciudadano podemos transformar nuestra realidad, exigir cuentas y alcanzar la justicia social.

La relación gobierno-sociedad ya no será la misma a partir de estas elecciones. El trato entre autoridades y ciudadanos debe ser entre iguales y esto nos permite ver a la autoridad frente a frente como una entidad al servicio de los ciudadanos y que está obligada a atender las necesidades de la sociedad. Pero… ¿Por dónde comenzamos?

La primera fase sería el respeto. Respetarnos y respetar a quienes nos rodean. Cumplir con las reglas de convivencia de nuestras comunidades y respetar las reglas, por ejemplo, de tránsito. Porque es por lo básico donde tenemos que comenzar. Yo te respeto, tú me respetas y todos nos respetamos para vivir con armonía en nuestra comunidad.

Debemos comenzar a desarrollar, si no los tenemos, valores como la tolerancia, la equidad, el diálogo permanente y alejarnos de la violencia imperante porque ésta nos destruye y divide como sociedad. Requerimos de instrumentos que nos ayuden a premiar a los servidores públicos que hacen bien su trabajo y a castigar de manera puntual a aquellos que son corruptos.

Ulrich Richter dice que la profunda crisis que atravesamos como sociedad mexicana se puede resumir en: polarización de la sociedad, falta de unión entre los ciudadanos y la falta de unión del estado con los individuos, carencia de virtud ciudadana, apatía de los ciudadanos, falta de respeto entre nosotros mismos y a las reglas de convivencia, la desconfianza que tenemos a las autoridades y la desmotivación en la participación ciudadana. Vivimos en una cultura de la ilegalidad y es por eso que hoy nos enfrentamos a esta crisis que padecemos y que ya no soportamos. Tenemos que ir a la conquista de nuestros derechos ciudadanos. Urge revivir y actualizar la Ley de participación ciudadana.

El Estado debe garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, y es lo que menos ha hecho. Por el contrario.

Los servidores públicos, al denominarse “autoridad”, pareciera que pueden hacer lo que quieran contra nosotros los ciudadanos. Y aprovecho desde aquí para decirles a las autoridades de tránsito de Jiutepec que tienen agentes de tránsito que siguen abusando de los automovilistas deteniéndolos en “operativos”, faltándoles al respeto y obligándolos a mostrarles sus documentos so pena de llamar a la grúa y llevárselos. El artículo 78, del reglamento de tránsito del municipio de Jiutepec, establece en su fracción tercera que los agentes de la Dirección de Tránsito Municipal en ningún caso podrán ejecutar actos de molestia y agravio en contra de las y los ciudadanos sin que exista causa legal para ello. Y el artículo 89 todavía lo deja más claro: “Los o las Agentes de Tránsito únicamente podrán detener la marcha de un vehículo, cuando su conductor haya violado de manera flagrante alguna de las disposiciones de este Reglamento y/o cuando se encuentren en un punto derivado de programas de control para prevenir accidentes generados por la ingestión de alcohol, realizado por la Secretaría de Seguridad Publica, Tránsito y Vialidad, a través de las áreas correspondientes. En consecuencia, la sola revisión de documentos no será motivo para detener el tránsito de un vehículo salvo el caso de campañas de revisión de documentos, dadas a conocer oportunamente por las autoridades de Tránsito.

En el desarrollo de los operativos o puntos de control y de prevención del delito que ejecuten las policías preventivas, sí se podrá revisar los documentos, siempre y cuando esté presente la policía vial. Dice “dadas a conocer oportunamente”. Y eso nos lo tienen que acreditar a los ciudadanos. Es su obligación. Sin embargo, la gente dice que esto sucede cada tres años al final de un régimen. Es el año de Hidalgo. Tienen que sacar dinero de donde se pueda. Buscan hasta debajo de las piedras. No lo permitamos. Unámonos a otros ciudadanos que les esté ocurriendo lo mismo y exijamos nuestros derechos. Las cuentas claras.

Lunes, 01 Octubre 2018 05:15

Un buen gobierno para un buen vivir

“No podemos borrar el pasado.

Pero sí podemos empezar a

escribir un futuro mejor.”


Anónimo


Hoy es el inicio de una nueva era en nuestra tierra. A partir de hoy ya no hay partidos. Ya no hay colores. Habrá que gobernar para todos con el compromiso que la tarea requiere. Todos estos días he escuchado muchas historias: Si habrá venganza, si habrá justicia, si se trabajará para obtener intereses particulares, si habrá equilibrio para lograr la armonía y la paz que necesitamos. Si el nuevo gobierno trabajará al unísono con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador o estará en contra.

Hemos escuchado muchas historias. Unas a favor y otras en contra. Lo único de lo que estoy seguro, es que nuestra gente quiere vivir con justicia social, queremos un estado con armonía, queremos vivir con seguridad para nuestras familias, con buenas fuentes de empleo, con un buen sistema de salud, con acceso a la vivienda para los trabajadores, en fin, queremos un buen gobierno con la participación de todos nosotros, la sociedad civil.

La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (UNESCAP) menciona en un documento que son “muy pocos los países y las sociedades que han llegado a conseguir un buen gobierno en su totalidad.”

Esta organización afirma que son ocho las principales características que debe tener un buen gobierno: Participación ciudadana, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso social, equidad, eficacia y sensibilidad.

Es decir, todos estos son los elementos que conforman el concepto llamado “gobernanza”, concepto usado desde la caída del muro de Berlín y que se refiere al nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, fundado sobre la participación de la sociedad civil a todos sus niveles.

Actualmente, la participación ciudadana es fundamental. Ya no debemos basar el sistema de gobierno en las decisiones unilaterales. Los ciudadanos saben lo que necesitan sus comunidades, por ejemplo. Por ello, es importante implementar la democracia participativa a través de formas como el presupuesto participativo en las que los mismos ciudadanos, reunidos en asambleas comunitarias, tomen decisiones sobre las mejoras que deben ser realizadas en sus comunidades.

Para que haya un buen gobierno, es menester que haya legalidad, que el marco legal sea imparcial, que se protejan los derechos humanos, sobre todo, aquellos de las clases más vulnerables.

La transparencia significa que las decisiones tomadas estén apegadas escrupulosamente a la ley y que la información esté a disposición de los ciudadanos que sean afectados por las medidas tomadas.

En el caso de la responsabilidad, se refiere a que nuestros funcionarios públicos sirvan a toda la sociedad y atiendan y resuelvan en un tiempo razonable.

Para lograr el consenso en la toma de decisiones de gobierno, es necesario un esfuerzo de mediación perseverante para unificar criterios.

La equidad implica proveer a todos los grupos, sobre todo los más vulnerables, oportunidades para alcanzar, mejorar o mantener su bienestar.

En la eficacia, el buen gobierno debe garantizar buenos resultados a la ciudadanía. Habrá que utilizar los recursos disponibles con eficacia y honradez.

Y por último, el gobierno deberá tener sensibilidad para las demandas sociales.

Todos estamos ilusionados con el nuevo gobierno. Todos le deseamos lo mejor. Pero le recordamos que sin la participación ciudadana no podrá lograr mucho y puede que empeore.

Dejo aquí uno de los mensajes de AMLO durante la campaña presidencial para el nuevo gobierno que viene porque todos lo esperamos: “erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno”. Y yo agregaría: Para lograr un mejor futuro para los nuestros y tener una cultura de paz para el buen vivir.    

Lunes, 24 Septiembre 2018 05:54

Ética y buen vivir

“El hombre no debe seguir tal como es,

es necesario verlo también cómo

podría ser y acostumbrarse a esa visión.”

Bertolt Brecht

 

Comparto con Fernando Savater, después de haber leído “ética para Amador”, que el hombre (género) no nace hombre. Mientras piensa cómo dirigirse a su hijo, Amador, para que considere su comportamiento en la vida, pone varios ejemplos. Si mi memoria no me falla, dice algo así como: el tigre nace tigre, la hormiga nace hormiga. En su medio natural cada animal sabe perfectamente lo que es bueno y lo que es malo para él. No hay animales buenos ni malos en la naturaleza. Ellos son como son. Pero en el caso del hombre, depende de la cultura donde nace, así será. Somos educados en ciertas tradiciones, hábitos y formas de comportamiento, leyendas. Es decir, se nos inculcan desde la cuna ciertas fidelidades. Por eso nos comportamos como nos comportamos.

Desde niños aprendemos cómo comportarnos porque son nuestros padres, la escuela y la sociedad en general quienes nos lo inculcan. No nos cuestionamos nada. Hemos sido programados con éxito. Sin embargo, una vez que pasamos de la edad infantil a la adulta, nos comenzamos a cuestionar muchas cosas, aunque también desde niños hay cosas que nos hacen click en la cabeza. Cosas con las que no estamos de acuerdo pero que tenemos que obedecer. Todos estos elementos es lo que se llaman valores morales. Son las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad o grupo cultural.

Al cuestionarnos las cosas que hacemos y nuestro comportamiento, llegan reflexiones sobre cómo deberían de ser las cosas. Es aquí que entra la ética, es decir, el estudio fundamentado de los valores morales.  Aristóteles decía: Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

Por lo tanto, el hombre es diferente de los animales porque aquellos sólo tienen una sola forma de comportamiento. Es predecible. Pero en el caso del hombre, si bien es cierto que se va formando desde pequeño con costumbres y ciertos valores, tiene una característica fundamental que se llama libertad. El ser humano puede elegir de diferentes tipos de comportamiento el que más le guste. Tiene algo llamado libre albedrío.

Erich Fromm dice que la vida del hombre no puede “ser vivida” repitiendo los patrones de su especie; es él mismo quien debe vivir. El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado, que puede sentirse expulsado del paraíso.

Y justamente como nos hemos comportado siempre por valores morales, los cuales no siempre son lo mejor, es que tenemos que buscar mejores formas para vivir armónicamente en sociedad. La ética nos permite hacerlo. No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho. Por eso debemos guiarnos todos por un código de ética porque a veces, los valores morales o no son los correctos o están tergiversados o son insuficientes.

Los valores éticos permiten regular la conducta para lograr un bien colectivo y la convivencia pacífica en una sociedad. Y entre ellos se encuentran la justicia, la libertad, el respeto, la responsabilidad, la integridad, la lealtad, la honestidad y la equidad entre otros. Por ello es importante incluirlos para darlos a conocer en todos los ámbitos en los que se desarrolla el ser humano. En la familia, aunque muchas veces sólo se inculcan los valores morales considerándolos como éticos sin que necesariamente se sepa si están bien; en la escuela, en los juegos, en el trabajo, en las relaciones con los demás.

La ética es el arte de vivir bien. De comprender lo que es bueno y lo que es malo. Lo que nos conviene y lo que no como seres humanos.

Por eso es importante que para vivir en una sociedad más justa y armónica tenemos que pensar en los demás y todos juntos trabajando en la misma dirección lograremos una cultura de la paz para el buen vivir.

Lunes, 17 Septiembre 2018 05:56

Mediación escolar y buen vivir II

“Estamos tan acostumbrados a sufrir

que cuando llega una persona y nos trata bien,

con respeto y nos brinda su cariño,

todo nos da miedo”.

Anónimo


Mencioné en mi artículo anterior que vivimos en una sociedad cada vez más compleja, en la que además de que se han ido perdiendo los valores, la violencia es parte de nuestra personalidad. Todo lo queremos resolver peleando, enfrentándonos. Siempre queremos ganar la discusión, ganar la pelea. De hecho, es parte de nuestro sistema judicial. Cuando se da un conflicto, por ejemplo, una separación matrimonial, una deuda, nos presentamos ante un juez que es quien va a decidir, a través de la presentación de pruebas, quién gana la batalla legal. La solución la da un tercero que dice quién tiene la “razón”. En este esquema hay un ganador y un perdedor. Es un esquema en el que alguien sale riendo y otro llorando. Nos preguntamos en este momento si existe la justicia verdadera. Y en la mayoría de los casos pensamos que no.

Es por esta razón que se han buscado alternativas de solución de conflictos diferentes al de enfrentarnos y a que haya un tercero que decida quién gana y quién pierde. Y es en este sentido que la cultura de la paz propone la mediación como una alternativa voluntaria, pacífica, amigable y neutral, entre otros factores de solución de conflictos. En este esquema hay un tercero llamado mediador que es un guía para llevar a las partes en conflicto a solucionar su problema. Lo primero que se hace es conocer este medio de solución de conflictos. Se les explica a las partes o una de ellas cómo se lleva a cabo.  Lo más importante de esta alternativa, es que es menos costoso, es más amigable porque las partes en conflicto expresan sus intereses de una manera respetuosa y amable para llegar a un acuerdo en cooperación para solucionar su disputa. El mediador, que es un tercero neutral, es el encargado de crear un clima de colaboración, reduciendo la hostilidad, y de guiar el proceso a un acuerdo en común.

Creo que lo más importante de la mediación es el hecho de que si los involucrados en un conflicto tienen un vínculo continuo, permite restablecer la comunicación entre ellos en el futuro. Por ejemplo, una pareja que tiene hijos y que desea separarse.

Esta alternativa es algo nuevo para nosotros. No estamos acostumbrados a ella, por lo que tendremos que adaptarnos.

En el caso de los estudiantes en las escuelas, ésta alternativa es un modelo que también se puede implementar para solucionar los conflictos. Pero llegará un momento en que será parte de esta llamada cultura de la paz. Tendremos nuevos ciudadanos que aprenderán desde la niñez a solucionar los conflictos de una manera diferente. El conflicto es natural en los seres humanos. La diferencia estriba en cómo lo enfrentamos.

¿Te imaginas que en las instituciones escolares se prepararan los estudiantes como mediadores y que cuando se diera un conflicto, estos chicos y chicas intervinieran en tiempo y forma para solucionarlo y tener un ambiente escolar más saludable y amigable?

El rol del mediador será tratar de detectar cuál es el conflicto, si es el que aparece como tal o es uno diferente, que a través de sus intervenciones podrá ir apareciendo. En la mediación las partes tendrán oportunidad de reunirse, aparecerá el reconocimiento de las diferentes maneras de percibir el mundo, los valores de cada uno y las formas en que se han comunicado.

A través de la intervención del mediador las partes podrán tomarse tiempo para entender al otro, saber qué le genera esta situación, comprender las diferencias de los otros y tratar de avanzar hacia una resolución del conflicto. En lugar de ser adversarios, las partes se convertirán en socios para resolver el conflicto que los enfrenta.

Para lograr este objetivo, es esencial que esta nueva legislatura retomé, de manera inmediata, la publicación de la nueva ley de justicia alternativa.

Todo por lograr una cultura de la paz para el buen vivir.

Lunes, 10 Septiembre 2018 05:23

Mediación escolar y buen vivir. I

“Hay una historia detrás

de cada persona. Hay una

razón por la cual son como son.

Piensa en eso antes de juzgar a alguien”.

Anónimo.

 

 

 

 


Lobito y Manzanita han crecido. De hecho, ya están en el ámbito universitario. Me siento orgulloso por sus logros, aunque todavía hay que llegar a la culminación de sus estudios. Debo confesar que siempre quise que estuvieran bien en la escuela, tanto con los maestros como con sus compañeritos. Quería que la pasaran mejor de lo que yo la pasé en mis tiempos. Por eso decidí participar siempre en los comités de la sociedad de padres de familia. Para ayudar a tener un mejor ambiente escolar entre padres, alumnos, maestros y la administración. Al participar en estos menesteres, me he dado cuenta que todavía falta mucho por hacer. No puede haber un espacio colaborativo en donde hay autoritarismo. En varias escuelas vi como los directivos y maestros abusaban de la buena fe de los padres de familia. Siempre pedían cooperación para cortinas, para grabadoras y demás cosas. Yo siempre preguntaba a dónde se habían ido las cosas que habían puesto los padres del ciclo escolar anterior. Y, según los maestros, eran los padres quienes se habían llevado las cosas. También estaba la historia de que se las habían robado. El punto es que siempre había faltantes y, cada año, teníamos que dar cooperación otra vez. En otra ocasión, recuerdo, yo era el presidente del comité, cómo la maestra que le había tocado dar clases en primer grado manipuló a la gente para que compraran pupitres adecuados para su clase. ¿Cómo podían los niños sentarse en esos pupitres tan altos? Cuando lo único que tenía que haber hecho era ponerse de acuerdo con los papás para sacar de la bodega los pupitres para los más pequeños. Limpiarlos y colocarlos en el salón que le había tocado. Pero no. quería que fueran nuevos.

Si hablo de cuando fui estudiante, en mis tiempos todo era diferente. Los padres tomaban en cuenta al cien por ciento a los maestros y recuerdo que, en las juntas, algunas mamás, cuando recibían quejas de sus hijos, les daban autoridad a los maestros y maestras para que los castigaran como quisieran. Yo me sorprendía muchísimo porque en muchas ocasiones, los maestros abusaban de los niños y les contaban de más a los padres de familia. Yo estudié en la secundaria 2. En Altavista. Soy de la segunda generación. En aquellos tiempos, la secu era el único edificio en el cerro. No había nada. Cuando salíamos de la escuela, bajábamos por el cerro para salir al Salto. Y justo ahí, en la parte de atrás, era el lugar preferido por los alumnos para agarrarse a golpes y ajustar cuentas. Como los maestros no tenían nada que hacer allí, pues no había nadie que interviniera en las trifulcas de los estudiantes. Y así fueron pasando los tiempos hasta ahora. Todos esos estudiantes, creo, al darnos cuenta de cómo eran las cosas en realidad, ya no quisimos que se repitieran esos abusos en nuestros hijos. El problema es que ahora muchos padres se fueron al extremo porque no permiten que a sus hijos les llamen la atención por nada del mundo aun sabiendo que hicieron algo malo. Algunos padres son sobreprotectores aún sabiendo que les están haciendo daño.

El daño social que padecemos es multifactorial. Y es verdad que todo comienza en la familia. Pero la familia no es necesariamente la única causa. Tenemos problemas graves como sociedad. Ya hemos tocado esos puntos en otras colaboraciones. Pero en el caso de las instituciones escolares, la violencia es el pan de cada día.

Es hora de poner las cosas en su lugar y tomar alternativas de solución de conflictos que sean pacíficas.

Para eso existe la mediación escolar.

Antes de abordar el tema, debemos reconocer que los conflictos son parte nuestra naturaleza. Y aquí, lo importante es cómo nos vamos a enfrentar a ese problema y cómo lo vamos a resolver. Estamos acostumbrados a que siempre sea un tercero el que resuelva nuestros problemas. Nuestros padres, un juez, el director de la escuela. Y al hacerlo de esta manera, siempre hay un ganador y un perdedor.

En el caso de la mediación, siempre habrá un tercero, pero es un tercero neutral que no tiene poder sobre las partes en conflicto, solamente ayuda para que de manera cooperativa, pacífica, amable las partes encuentren una solución a su conflicto. Las partes que enfrentan un problema van acordando, de acuerdo a sus intereses y necesidades los elementos para resolverlo.

La mediación tiene un valor muy importante, sobre todo, en conflictos en donde las partes en disputa mantienen un vínculo continuo, porque permite restablecer la comunicación entre quienes seguirán relacionados en el futuro, como los cónyuges que se están divorciando, vecinos que tuvieron un conflicto, estudiantes, maestros, etc. La experiencia nos ha mostrado que, cuando las partes en conflicto son las que deciden la solución, existen mayores probabilidades de cumplimiento. Pero esta alternativa, se tiene que estudiar. Se tienen que conocer todos sus elementos para poder aplicarla y, en el caso de los problemas escolares, se puede aplicar de manera sustancial, de tal forma, que se convierta en un elemento de la cultura de la paz en las escuelas. Veremos más detalles la próxima semana.

Lunes, 03 Septiembre 2018 05:08

Educación y buen vivir

“La educación ayuda a la persona

a aprender a ser lo que es capaz de ser”.

Anónimo.

 

 

 

Prácticamente acaba de iniciar el nuevo ciclo escolar. Durante estas dos semanas he estado observando y conversando sobre educación. Es un tema que me apasiona tanto que mi espíritu toma el vuelo para analizar cómo podemos hacer para mejorar nuestro sistema educativo y qué es lo que ocurre en el día a día en la educación.

Me doy cuenta que, con todos los problemas que ya existen en esta área, siempre hay dos que sobresalen. Por una parte, los padres culpan a las escuelas del comportamiento de los chicos y, por otra, los maestros se quejan del mal comportamiento de los estudiantes, y argumentan que todo es culpa de los padres.

Analizando todo desde mi perspectiva, y recordando mi propia historia personal, creo, y lo sostengo en mis conferencias, que en la lotería de la vida nos tocan los padres que nos tocan. Es decir, no podemos elegir en qué seno familiar nacer. En mi caso, como ya lo he mencionado, me tocó un padre ausente, violento y desobligado, y una madre amorosa que cuidaba mucho de nosotros, pero sumisa. Mi entorno familiar no era lo mejor que digamos.

Decía, uno no elige dónde nacer. A eso le llamo la lotería de la vida. Pero hay alguien que eligió el camino de la docencia, que se preparó mucho. Que tomó la decisión maravillosa de educar a los niños. Prepararlos para el futuro y transmitir el conocimiento. Y esa persona se llama docente. Se llama maestro. Mi concepto muy personal es el siguiente: un docente tiene mucho más poder (más que los propios padres) para construir o destruir la personalidad de un niño. La razón es muy simple. Los padres no estudiaron para serlo. Si lo hubieran hecho, tal vez nuestras vidas serían muy diferentes de lo que son. Y, sin embargo, los maestros, hombres y mujeres que tomaron la decisión de serlo, se prepararon académicamente para ello. Tuve muchos maestros y maestras malos durante mi educación. También reconozco que yo no era un gran alumno. Reconozco que mi comportamiento no era de lo mejor. ¿Cómo podía serlo cuando mi actitud reflejaba lo que vivía en casa?

Me rebelaba ante los maestros prepotentes. Tuve que aprender a defenderme por mí mismo porque nadie daba la cara por mí. Pero también reconozco que tuve maestros y maestras que me dieron un ejemplo maravilloso.

Primero, creyeron en mí y en mi potencial. Algo bueno debía tener. ¿No? en primer año de primaria, la maestra Ofelia era un amor. Nos trataba de manera amable y cariñosa. En la secu, mi maestro de español, después de ver mi mal comportamiento, me invitó a participar como maestro de ceremonias de los honores a la bandera, lugar que siempre era para los bien portados y los que estudiaban.

Me dijo que tenía buena voz y excelente dicción, y que creía en mí para poder llevar a buen puerto el programa. Me preparé y traté de aprenderme de memoria el programa. Y cuando llegó el día, todo salió tan bien que el profe Proceso me felicitó y me dijo que llegaría muy lejos. Esas palabras las sigo atesorando en mi corazón y de vez en cuando, al recordar esa anécdota, me brota una que otra lágrima.

Otro de mis profes que siempre creyó en mí, Efraín Islas Salazar, de ciencias sociales, me apoyaba en todo y me decía que no dejara de echarle ganas a la vida porque un día tendría mi recompensa.

Mi profe Efraín siempre siguió mis pasos. Años más tardé tuve mi primera beca en China, luego en otros países y siempre que regresaba a México le llamaba. Él me pedía que lo acompañara a sus juntas de maestros o reuniones y me ponía como ejemplo. Yo me sentía como pavorreal. Le debo mucho a mi querido maestro Efraín. Le debo gran parte de mi vida porque él creía en mí. Él reforzó mi autoestima cuando fue necesario.

En la prepa, me dije que debería de cambiar mi comportamiento. Me prometí ser el mejor. Al comenzar el primer semestre estudiaba mucho. Me gustaba participar en clase. Mi materia preferida era filosofía. El profe Del Castillo, estoy seguro, me apreciaba por mis participaciones en clase. Pero un día, no sé qué hice, mi profe se enojó, me regaño públicamente y me sacó del salón. Yo sentí un dolor y una confusión terribles. ¿Por qué me había hecho eso? Al final de la clase le pregunté y me dijo que no podía aceptar un comportamiento negativo de un estudiante que tenía mucho por delante. “Adivinó” el problema por el yo estaba pasando y me dijo que dejara que mis padres arreglaran sus problemas. Me aseguró que, aunque yo hiciera lo imposible, no podría solucionar sus problemas porque nada más ellos tenían la solución.

Por eso, insisto, los maestros tienen un poder enorme sobre los estudiantes. Y cada vez que inicia un nuevo ciclo escolar, me vienen muchos recuerdos a mi mente. Mi corazón se llena de agradecimiento para todos esos maestros y maestras que cumplen la verdadera función de educar. Decía Cicerón que tus padres y tus maestros son tus fieles y desinteresados amigos; aprovéchalos, que no podrán acompañarte por mucho tiempo. Hay padres buenos y malos, hay maestros buenos y malos. En el caso de los padres, lo que tenemos es lo que nos tocó. Y en el caso de los maestros, tratemos de dar lo mejor a nuestros estudiantes. Para eso nos preparamos. Ellos nos recordarán y agradecerán al paso del tiempo. Gracias a mis maestros y maestras porque por ellos soy, en gran medida, lo que yo soy. Gracias de todo corazón.

Por cierto, hoy esta columna está de plácemes. Hoy cumplimos un año. Gracias por sus comentarios y críticas.

Lunes, 27 Agosto 2018 05:42

Transiciones y el buen vivir

“El fin de un ciclo es

el principio de un nuevo ciclo”

Anónimo

 

Se dice por ahí, en la sabiduría popular, que algunas personas te “aman” sólo hasta cuando ya no les sirves. Y su lealtad termina hasta que sus beneficios se acaban. Estos tiempos son de convulsión. ¿Cuándo comenzó esta crisis de valores? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que debemos regresar a lo básico. Cuando la palabra valía. Cuando la integridad era eso. Estoy convencido de que vivimos tiempos diferentes. Hay un despertar social después de estas elecciones que demuestra que la sociedad ha cambiado. Que buscamos otras alternativas para vivir mejor. Para vivir en paz. La gente está harta de la impunidad y la corrupción, del engaño, de la “mordida”, de fórmulas desleales para hacerse de dinero a costa del perjuicio de los demás. Es más, alguien dijo que la corrupción era parte de la cultura mexicana, lo cual es totalmente falso.

Se han hecho muchos experimentos sociales a partir de esa declaración para demostrar la corrupción y el engaño que hay dentro de nuestro espíritu, y la verdad, es que la gente que participa en el experimento, nos da una lección avasallante. Pareciera ser que las personas más humildes tienen principios de honestidad más fuertes que aquellas que tienen más posibilidades.

En el análisis de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sobre la honestidad en México, se encontró que los mexicanos consideran la corrupción como el segundo problema más importante después de la inseguridad y el crimen. En tercer lugar, se encuentra el desempleo y en cuarto la pobreza. Es decir, la corrupción es un mal mayor que debemos atacar en estas nuevas generaciones. La corrupción es un obstáculo para hacer negocios, debilita al Estado de Derecho porque la justicia se ve comprometida a entregarse al mejor postor, entre otros problemas. Las conclusiones de la OCDE recomiendan una serie de medidas que legitimen las instituciones gubernamentales, fortalezcan la economía y creen mayor seguridad para los ciudadanos.

Obviamente, esto no quiere decir que la responsabilidad es sólo inherente al Estado. No. Por parte de la ciudadanía se tienen que establecer compromisos desde la familia y llegando hasta las instituciones de educación tanto públicas como privadas. Se tienen que involucrar desde las materias de civismo y participación social. En el caso del acoso escolar o bullying se tienen que implementar de manera inmediata las nuevas formas de solución pacífica de conflictos, es decir la mediación escolar. En nuestras comunidades, para acabar con los problemas entre vecinos se debe implementar la mediación comunitaria. Debemos buscar nuevas formas de convivencia pacífica y honesta para dirimir nuestros conflictos. Y, además, debemos desarrollar de manera personal un cambio de paradigma ante los conflictos que enfrentamos.

En esta columna hemos hablado de la nueva ley de justicia alternativa. Esta ley tan necesaria que quedó pendiente en la legislatura que se va y que la LIV Legislatura debe retomar para iniciar los cambios necesarios para comenzar esta nueva era de una cultura de la paz para el buen vivir.

Estamos viviendo los últimos estertores de los que no quieren cambiar para mejorar, pero hay que recordar que lo único que no cambia es que todo cambia. No olvidemos cerrar ciclos. Estamos a punto de iniciar muchas cosas nuevas. No hay que arruinarlo llevando al futuro un pasado que ya no existe. Comencemos la reconstrucción de nuestro querido México.

Lunes, 20 Agosto 2018 05:30

Alianzas para el buen vivir

“No le temo al enemigo que me ataca,

Sino al falso amigo que me abraza”

Tupac.

 

En una sociedad hay de todo tipo de personas. Hay buenas, malas, empáticas, simpáticas, antipáticas, personas con conciencia social, personalistas, personas que ayudan a los más necesitados y vulnerables, hay quienes sólo se interesan en sí mismos. Personas que se preocupan y ocupan por el bien común y otras que sólo buscan satisfacer sus intereses propios. Esta es la moneda corriente. Es la vida. La imperfección del ser humano. Hay quienes dicen que el peor pecado que Dios nos dio fue la libertad porque el hombre puede hacer lo que le da la gana sin importarle lo que les suceda a los demás. Hay otros que argumentan que la libertad es el regalo más preciado que Dios nos regaló porque podemos distinguir entre el bien y el mal y hacer lo que corresponde para tener una mejor forma de vivir.

Pero hablar de libertad nos lleva a situaciones muy complejas de entendimiento porque, por ejemplo, alguien podría festejar cada fin de semana en su casa con sus amigos y poner el volumen de su música a tal grado que moleste a los demás. Y esta persona, a la queja que recibe de sus vecinos, sólo contesta que en su casa puede hacer lo que quiera. Esto, por poner un ejemplo sencillo solamente.

La libertad sí es hacer lo que uno quiera y lo haga sentir bien. Pero al vivir en sociedad, esta libertad se restringe al grado de poder hacer lo que a uno le satisfaga, siempre y cuando no afecte a los demás.

El artículo 4 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en su fracción IV nos dice que la libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley.

John Stuart Mill cree que hay diversas acciones que uno puede realizar indistintamente sean o no correctas, porque perjudican solamente al individuo. En este caso, la persona es libre de hacer lo que quiera, ya que la decisión que decida tomar únicamente le afecta a ella misma. Pero, por el contrario, puede haber acciones beneficiosas (o satisfactorias) para uno mismo pero que perjudican a otros individuos de nuestra sociedad, por lo que no deben ser permisibles, ya que el individuo que las realiza está atacando la libertad de aquellos a quienes puede afectar con sus decisiones. Y es éste el punto principal que debe seguir prevaleciendo en nuestra sociedad. Y, por esa razón, hay que volver a empezar. Como lo propuse en uno de mis artículos anteriores, haciendo observancia del Bando de Policía y Buen Gobierno, que es la esencia normativa de los municipios.

Pero, además, esta reflexión también nos debe llevar a la reflexión que se debe hacer por parte de los que ahora ocuparán el poder. No se trata de hacer lo que se les dé la gana pasando por encima de los demás. No se trata de querer imponer su voluntad para someter a los que no estén de acuerdo. La democracia, que es el poder del pueblo y para el pueblo, debe prevalecer a pesar de los desacuerdos personales. La democracia hace alianzas para la vida social. La democracia, debe ser más fuerte que el deseo personal porque lo que se busca es la armonía y la justicia social. La libertad que debe aplicarse aquí, es la que nos lleve como sociedad a formas de convivencia pacíficas y armónicas. Basta de autoritarismos y hagamos que la democracia verdadera ya tome el lugar que le corresponde. Dice Mill que la única parte de la conducta de cada uno por la que se es responsable ante la sociedad es la que se refiera a los demás. En la parte que concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano. Así que hay que respetar la opinión y el actuar de los demás en lo que concierne a su individualidad.

Sin embargo, lo que pertenece a la vida pública lo debemos acatar todos para vivir en una cultura de la paz para el buen vivir. Hagamos alianzas solidarias en beneficio de todos.

Lunes, 13 Agosto 2018 05:00

Gobierno y el buen vivir

“La insultante opulencia en América latina,

junto a una intolerable pobreza,

son balas cotidianas en contra

de la dignidad humana”.

Rafael Correa.

 

Todas las formas de gobierno tienen aciertos y errores. No existe uno solo que sea perfecto. Sin embargo, tienen que definirse muy bien sus funciones, sus objetivos, porque si estos no son claros, los gobernantes harán lo mejor que puedan, harán hasta lo imposible por obtener beneficios solo para ellos a costa del sufrimiento de los más desprotegidos.

Estas son mis conclusiones después de comparar los sistemas de los países en que he vivido. La República Popular China era un país rural. Recuerdo que sus calles eran como de pueblo. No había drenaje y se veían carretas tiradas por caballos en las calles de Beijing con contenedores para sacar los desechos de las fosas sépticas. Los olores en las calles no eran muy agradables que digamos. Había mucha gente en las calles manejando bicicletas y los automóviles parecían sacados de las películas en blanco y negro que veíamos con mis padres en la tele cuando era un niño. Era un viaje al pasado. La vida era simple. Muy sencilla. A las siete de la mañana, los patios de escuelas y parques se veían a adultos y adultos mayores haciendo el ejercicio tradicional chino: Tai Chi. Las series de televisión siempre tenían un mensaje claro: el valor de la importancia de la comunidad frente al interés personal. Era el año de mil novecientos ochenta y uno. Yo tenía veinte años. Me llevé muchas sorpresas a mi llegada. Veía mujeres albañiles, mujeres conductoras de autobuses. Los chinos vivían en igualdad de circunstancias. Se llamaban a ellos mismos un Jian Guo, un país en construcción. Al paso de los años, confirmo su dicho. Han logrado un avance radical en muchos ámbitos. China ya no es lo que era. Tienen muchas ventajas, en muchos casos, mejor calidad de vida. Había muchas cosas que me gustaban de su forma de gobierno. Su “comunismo” era muy diferente al de Corea del Norte. En ese país había un culto a la personalidad terrible. Todos mis compañeros de la escuela de ese país, se llamaban “Kim” como el líder de ese entonces Kim Il-Sung. Cuando veía sus libros, notaba las fotografías de las plazas y parques. Y en todas ellas siempre había o un mural o una estatua de Kim Il-Sung. Había, y sigue habiendo un gran culto a la personalidad, así como una cerrazón política terrible. Dos países “comunistas” pero con formas diferentes de gobierno.

En Bélgica viví también un buen rato y ahí me di cuenta de la forma de vivir de sus ciudadanos. Aprendí lo que era el chomage (no encontré en mi compu el acento circunflejo) y su tratamiento. El chomage o desempleo tiene varias formas de tratarse. Si se es un joven que recién ha terminado sus estudios, tienes derecho a percibir un salario mientras encuentras trabajo. Si eres trabajador por temporadas. Por ejemplo, un gran amigo mío, tenor, cantante de L’opera National en Bruselas “La Monnaie”, cantaba durante la temporada de ese género, después que terminaba, se presentaba al Chomage y le seguían pagando. Con ese dinero él vivía y además tomaba clases de canto para seguir preparándose. Los ciudadanos de Bélgica, me explicaba, tienen garantizadas cinco cosas desde que nacen, en su país: salud, educación, trabajo, sustento y vivienda. Lo primero que pensé es lo que sucedería en México si me quedara sin trabajo. Sentiría una angustia terrible. Me pondría a buscar trabajo inmediatamente porque ¿Quién mantendría a mi familia? ¿Cómo alimentaría a mis hijos? ¿Y la renta?

Eso se quedó grabado en mi corazón y en mi mente de una manera indeleble. Salud, educación, trabajo, sustento y vivienda. Salud, educación, trabajo, sustento y vivienda. Estos conceptos siguen retumbando en mis oídos y en mi corazón desde entonces. Nada de eso está claro todavía en mi México. Nuestro México. Y tenemos todo para lograrlo. Sobre todo si consideramos nuestra posición geoestratégica.

Estoy seguro que se han hecho intentos, Y se han logrado cambios. Pero en la mayoría de los casos, sólo algunos cuantos se han enriquecido y la corrupción e impunidad se han establecido en nuestro país de manera rampante. Hoy nos encontramos ante un nuevo paradigma. Nuevas formas de gobernanza deben llegar, que consideren estos cinco elementos primordiales para una sana convivencia en comunidad. Nuevas políticas públicas se deberán de implementar para su obtención. No esperamos menos de estos nuevos gobiernos. Mientras tanto, yo seguiré luchando desde mi trinchera por una mejor sociedad. Espero tu compañía y participación. Salud, educación, trabajo, sustento y vivienda. Salud, educación, trabajo, sustento y vivienda…

 

 

Lunes, 06 Agosto 2018 05:09

La honestidad y el buen vivir

“Este es el primer precepto de la amistad:

Pedir a los amigos sólo lo honesto,

Y sólo lo honesto hacer por ellos”.

Marco Tulio Cicerón

 

Soy bueno, soy malo. A veces soy tolerante y a veces no. Siempre he deseado ser una buena persona, un buen ciudadano y, sobre todo un buen padre de familia. ¿Lo he logrado? Si soy honesto, debo decir que no completamente. Me hace falta tener más disciplina, ser más comprensivo, ponerme en los zapatos de los demás para lograrlo al cien. Sin embargo, dentro de esos límites imperfectos que todos llevamos, creo que he sido una persona que cumple con sus propósitos y que trata de entender a los demás. Sobre todo, amar incondicionalmente.

¿Por qué digo todo esto? Simplemente porque en esa incomprensión que a veces tengo, debo reconocer las cosas buenas de los demás y decirlo claramente. Sólo por el placer de hacerlo y, a veces, como hoy, para hacer un reconocimiento.


Hace ya algunos ayeres conocí al Gato. Me gustó su trato con la gente, su empatía, su trabajo. Sobre todo, conocer su origen humilde y su trabajo desde la izquierda para trabajar con los más desprotegidos. Tiene una trayectoria excepcional en el trabajo comunitario que lo ha llevado a diferentes comunidades de nuestro México. Es un hombre inteligente que conoce como muy pocos el sistema político mexicano. Ese trabajo desde la izquierda siempre se ha mostrado. Ha colaborado con diferentes gobiernos, pero siempre en favor de las comunidades. Y cuando encuentra algo raro, algo fuera de lugar, lo mejor que ha hecho es retirarse y seguir con su lucha comunitaria.

Hace cerca de dos años comenzó a crear un proyecto muy interesante que tenía que ver con el tema del buen vivir. La idea era tratar de llevar a las comunidades esa filosofía del buen vivir para cambiar el paradigma en el que vivimos. En lugar de ver por uno mismo, se pueden lograr muchas cosas si nos interesamos genuinamente en los demás. Yo te cuido, tú me cuidas, nosotros nos cuidamos. Fue entonces que se iniciaron varios diplomados para llevar esta filosofía a todas las personas interesadas. Diplomados que fueron gratuitos. Además de esos cursos, también se organizaron conferencias con embajadores de países que ya habían adoptado esa filosofía. Los asistentes tanto de los diplomados como de las conferencias, salían emocionados con esos temas. Recuerdo a la embajadora de Costa Rica cuando habló de los derechos de la madre tierra. Actualmente el ser humano trata de sacar beneficio de todo sin considerar los derechos de los demás. Si no respetamos la vida de los demás, menos el de la tierra. ¿La tierra tiene derechos? Por supuesto que sí. La hemos explotado tanto que los resultados son clarísimos. Tierra muerta, ríos y océanos convertidos en basureros, especies marinas y terrestres en peligro de extinción. El hombre es inteligente, pero por desgracia está acabando con nuestro mundo. Aunque en realidad no es el hombre común como tú y como yo, sino aquellos ricos que, así como han explotado a su hermano, explotan la tierra. Se la quieren acabar para amasar fortunas sin darse cuenta que el dinero no servirá de nada cuando se acaben todo. Poca gente quiere entender esto. El dinero es bueno, los negocios son necesarios para obtener ganancias, pero no a costa de la desgracia de otros o en perjuicio de nuestra madre tierra.

Después, el Gato desarrolló otra idea. La de preparar y hacer conciencia, a través de estos diplomados a los políticos, a los servidores públicos para desarrollar una gobernanza ética y honesta. Desarrollar políticas públicas adecuadas para nuestras comunidades. Todo eso me ha demostrado el interés tan grande que tiene Javier García Chávez, el Gato, con el mejoramiento de la vida en comunidad. La idea es tener mejores gobiernos. Mejores lugares para vivir en donde se dé el verdadero sentido de la comunidad (común-unidad). Pero para ello, necesitamos la buena voluntad de todos los actores sociales: Ciudadanos, gobernantes, políticos, medios de comunicación tradicionales, redes sociales, educadores, obreros, amas de casa, estudiantes, grupos vulnerables, grupos organizados. En fin, todos y todas quienes quieran participar del buen vivir en comunidad y, sobre todo, de alguien que conozca estos mecanismos para realizar ese fin. Y desde mi punto de vista, esa persona es Javier García Chávez, el Gato.

Estoy convencido que vienen cambios necesarios para el renacimiento de nuestro país. En hora buena.

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