Publicado en Sociedad Sábado, 27 Diciembre 2014 18:00

Las 43 luces de Tlaltizapán

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Tlaltizapán, Morelos; 26 de diciembre de 2014. El último viernes de 2014, un grupo de personas marchó por la cabecera municipal de esta localidad para exigir la presencia con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, y prendieron veladoras pare recordarlos.

 Los muchachos fueron privados de su libertad el 26 de septiembre en la ciudad de Iguala, Guerrero, por policías y miembros del crimen organizado.
Horas antes –a las 11 del día en Cuernavaca, en Palacio de Gobierno– "Jóvenes Ante la Emergencia Nacional", por conducto de su vocero, Jorge Velásquez, advirtió que durante 2015 las protestas y manifestaciones para hallar con vida a los muchachos continuarían e invitaron a una Asamblea a Estatal de Resistencia que se reunirá en la comunidad de Alpuyeca el 10 de enero de 2015 para trazar las líneas de acción.
A las 16:40 horas, no más de 50 habitantes de Tlaltizapán y municipios cercanos salieron del cuartel del General Emiliano Zapata con pancartas y consignas y avanzaron por las calles de puertas cerradas o abiertas por donde se escuchaba aún música festiva de la Nochebuena.
“Invitamos a los vecinos de Tlaltizapán a que se sumen a esta caminata por la memoria de estos muchachos que fueron desaparecidos por el estado, hace tres meses, en Iguala, Guerrero”, anunciaba una mujer por el altavoz de una camioneta vieja con una cartulina que sentenciaba “Ojo por ojo y el mundo acabalará ciego”.
Algunos vecinos asomaban sus cabezas ante el paso de la manifestación.
Adelante del contingente memorioso, dos patrullas de la policía municipal con las sirenas apagadas abrían paso; otro vehículo oficial cuidaba la retaguardia del grupo.
Caspa negra de las cañas quemadas volaba sobre las calles de cemento como indescifrables ideogramas chinos.
Adultos, niños y ancianos se asomaban extrañados ante el paso de la caravana que marchaba firme y en cuyo frente dos mujeres querían envolver la atención de los curiosos con varios metros de papel de estraza y una consigna en letras grandes: “En la tierra de Zapata estamos con Ayotzinapa ¡Nos faltan 43!”
Atrás, cartulinas blancas tomaban una voz por la de todos: “No nos conocemos pero nos necesitamos”. “No olvidamos 02 octubre de 1968 / 26 de septiembre de 2014”.
Esto, en respuesta al pedimento que hizo el presidente de México Enrique Peña Nieto, el 4 de diciembre, al inaugurar un puente en el municipio de Coyuca de Benítez: "Quiero convocarles para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia delante y podamos realmente superar este momento de dolor".
Así, el grupo memorioso fue avanzando por las calles ante las personas que miraban en silencio –y el asombro de uno que otro ladrante extrañado por la presencia del altavoz y la silenciosa policía– hasta llegar al zócalo de Tlaltizapán, a eso de las cinco y media de la tarde.
Los manifestantes dieron a conocer que la movilización era parte de otras acciones nacionales e internacionales realizadas en diferentes partes del país y del planeta, a tres meses de la desaparición de los jóvenes estudiantes.
A esas horas el día desvelado quemaba sus últimos ocotes y los organizadores de la marcha prendieron 43 veladoras para que los 43 muchachos no se perdieran en el camino de regreso a casa.
Y hubo poesía y después silencio.

Modificado por última vez en Domingo, 28 Diciembre 2014 08:49
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