Para comprender el complejo discurso plástico del Xerxes, probablemente la obra más importante de Vlady, el pintor ruso/mexicano fallecido en Cuernavaca en el año 2005, es necesario adentrarse en la cosmogonía del personaje, que sirve a su alegoría.
Xerxes, también conocido como Jerjes, emperador aquiménida (519/565), fue hijo de Darío I, derrotado por los griegos. A la muerte de Darío, Xerxes asume el poder; su deseo es vengar la derrota de su padre, para lo cual forma un gran ejército y se dirige a Grecia. Al llegar, encuentra que los puentes de acceso están destruidos. Ordena construir un acceso alineando sus barcos, pero el mar enfurecido se lo impide. Presa de su gran soberbia, ordena azotar las olas que se han convertido en sus enemigas, pero el mar vence y hunde los barcos.
Para Vlady, este personaje representa la soberbia del poder, lo representa como una gran serpiente amenazadora, pero la figura termina en unos pies femeninos, que probablemente representan la fragilidad de quien se deja llevar por los caprichos del poder.
Sin embargo, los soldados que han caído al mar después de azotar las olas son rescatados por una joven mujer; así nos muestra su visión de la mujer como figura fuerte y compasiva.
Es esta una gran obra, no sólo por su gran formato (7.3 x 5.5 mts.) su poderoso colorido y la perfección de su dibujo y composición, sino también por la profundidad de su discurso plástico.
