La casa de Lupita. La casa de Lupita. Fotógraf@: MÁXIMO CERDIO
Publicado en Sociedad Miércoles, 31 Julio 2019 05:14

Lupita, de San Antón, y las otras muertes

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Murió Guadalupe Rodríguez Montiel, “Lupita”. Ayer la operaron del apéndice y salió muy bien, el médico dijo que esperaba una buena recuperación, pero por la noche comenzó con molestias y entró en paro.

El médico preguntó a los familiares si querían que la “entubaran”, pero su hijo (uno de los nueve que tuvo) respondió que no.

Murió hoy en la madrugada, en el hospital.

Por la mañana, cinco o seis vecinos comenzaron a poner una lona sobre la privada y sacaron sillas blancas. Se velará hoy en la mañana y la van a enterrar en el panteón de La Leona, mañana miércoles, último día del mes de julio.

Lupita sentaba sus 94 años en un sillón pegado a la puerta de salida hacia la banqueta que da a la calle H. Preciado, en el número 123, a un lado de la tiendita La Barca de Oro, esquina con la Privada Colorines. Ahí veía desde la mañana que el sol, como un animal de luz, iba avanzando poco a poco hasta sus zapatos de tela que la protegían del frío y de los dolores viejos.

Dice Chucho que le gustaban mucho las plantas, que le pedía “cartuchos” (un tipo de flor). También contó que ella y su familia son de Tlaxcala, vivieron en la Ciudad de México y hace setenta años se asentaron aquí en San Antón.

Era una viejecita pequeña, apenas se le veían sus ojos rodeados de arrugas. Algunos gatos se metían por la casa abierta a visitarla, algo le maullaban y regresaban a la calle.

A principio yo no la saludaba porque suponía que estaba dormida o que era ciega, pero una vez le dije “buenos días” y me contestó, desde entonces cada que la veía ahí la saludaba y esperaba una respuesta débil y antigua.

Hoy la puerta está cerrada y en el marco hay un moño negro nuevo.

¿Ya cremaron a Manuel? Juan Manuel Calvario Anonales, Manuel, fue un amigo de Tetelpa. Estuvimos echando desmadre hace algunos meses en una fiesta en su casa, luego le llevamos una memoria USB con fotografías en donde él y su pareja estaban muy alegres.

Nos dijo que se había enfermado y que no podía comer sal, azúcar, grasa, harinas, ni beber alcohol. Era una gran persona, le gustaba mucho Oaxaca y las artesanías, era profesor de Inglés.

-Seis años tiene tu batería, no sé cómo te duró tanto. Vamos a darle una carga lenta por un día, pero va a estar medio cabrón que cargue, ayer fuimos a comprar una de las buenas y salió en 1800 o 1900 pesos. ¿Cómo ves, tigre?

 

 

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Máximo Cerdio

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