Rusia calificó como “necropropaganda” y un “ultraje a muertos” las acusaciones de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos sobre el supuesto envenenamiento del líder opositor Alexéi Navalny con una toxina letal de una rana sudamericana.
El gobierno ruso afirmó que estas denuncias no buscan justicia, sino dañar su imagen y avivar sentimientos antirrusos en Occidente, y criticó a los medios por apoyar esta campaña.
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, indicó que se trata de un intento de distraer la atención de problemas internos de Europa, recordando que Rusia había pedido sin éxito los resultados de los análisis que la incriminarían en los casos de Navalny y del exespía Serguéi Skripal.
Por su parte, Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos denunciaron este sábado que Navalny murió envenenado por la toxina epibatidina, presente en ranas dardo sudamericanas y 200 veces más potente que la morfina.
Según sus análisis, la muerte de Navalny en prisión en Siberia, a los 47 años, probablemente se debió a este envenenamiento, y señalan que Rusia contaba con medios, motivo y oportunidad para administrarlo.
