Irán anunció este domingo que celebrará una segunda ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos el martes en Ginebra, tras especulaciones en medios estadounidenses.
El viceministro de Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, señaló en una entrevista con la BBC desde Teherán que “la pelota está en el campo de Estados Unidos” y que un acuerdo podría lograrse si Washington actúa con sinceridad.
Takht-Ravanchi aclaró que Irán no aceptará la exigencia estadounidense de detener totalmente el enriquecimiento de uranio, pero está dispuesto a considerar “compromisos” sobre su programa nuclear, siempre que EE. UU. dialogue sobre el levantamiento de sanciones.
El diplomático enfatizó que suspender por completo el enriquecimiento de uranio sería una “línea roja” y una violación de los derechos de Irán bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Sobre la posibilidad de retirar del país los más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 %, Takht-Ravanchi señaló que aún es “temprano para decir qué ocurrirá” durante las negociaciones.
Días atrás, el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, indicó que el país podría diluir ese uranio si Estados Unidos levanta todas las sanciones.
El viceministro iraní también reafirmó que Teherán no negociará sobre su programa de misiles balísticos, destacando que esas armas jugaron un papel defensivo durante la guerra de 12 días contra Israel y Estados Unidos en junio.
Estas declaraciones se producen luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que un cambio de régimen en Irán sería “lo mejor que podría pasar” y anunciara el envío de un segundo portaaviones a Oriente Medio como presión para lograr un acuerdo. A pesar de sus amenazas militares, Trump ha insistido en que prefiere una solución diplomática.
Irán y Estados Unidos reanudaron el 6 de febrero las negociaciones indirectas bajo mediación de Omán, siendo este el primer encuentro desde la guerra de 12 días.
Ambas partes calificaron la reunión como “buena” y acordaron continuar pronto, pese a diferencias sobre misiles iraníes y apoyo de Teherán a grupos regionales como Hezbolá o Hamás, que Washington quiere frenar y que Irán rechaza.
