Irán afirmó este domingo que no renunciará al enriquecimiento de uranio, incluso ante la posibilidad de un conflicto con Estados Unidos, que mantiene presión militar en la región.
Tras una primera ronda de conversaciones el viernes en Omán, ambos países calificaron el diálogo de positivo y expresaron su intención de continuar las negociaciones.
Sin embargo, Irán se mantiene firme en sus “líneas rojas”, aceptando hablar únicamente sobre su programa nuclear y reafirmando su derecho a desarrollar energía nuclear con fines civiles.
Estados Unidos, que ha desplegado una amplia fuerza militar en el Golfo, incluido el portaviones Abraham Lincoln, exige un acuerdo más amplio que también limite las capacidades balísticas de Irán y detenga su apoyo a grupos armados hostiles a Israel.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró que Teherán no cederá a la presión de Washington y que el despliegue militar estadounidense “no nos asusta”
Además, señaló que el país podría estudiar “una serie de medidas de confianza respecto al programa nuclear” si se levantan las sanciones internacionales que afectan su economía.
