Cuba registrará este sábado apagones durante toda la jornada, con una afectación simultánea de hasta el 63 % del territorio nacional en el horario de mayor demanda eléctrica, la cifra más alta reportada hasta ahora.
Este nivel supera el segundo mayor registro del mes, ocurrido hace diez días, cuando se estimó una desconexión del 62 % del país.
La magnitud del déficit también marca el punto más elevado desde 2022, año en que comenzaron a divulgarse de forma sistemática los datos oficiales sobre los cortes de electricidad.
La isla atraviesa una severa crisis energética desde mediados de 2024, provocada por averías frecuentes en centrales termoeléctricas obsoletas y por la falta de divisas para importar combustible. A este escenario se suman las presiones de Estados Unidos sobre el suministro de crudo.
Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Washington intensificó las medidas para interrumpir el envío de petróleo desde Venezuela a Cuba.
Además, anunció aranceles a los países que vendan o suministren combustible a la isla, al considerarla una “amenaza” para la seguridad nacional estadounidense.
Estas acciones agravan un déficit crónico de combustible que ya se reflejaba en apagones prolongados y diarios, en un contexto en el que el país no dispone de las divisas necesarias para importar suficiente crudo.
Según la estatal Unión Eléctrica (UNE), durante el horario pico de este sábado, en la tarde-noche, se prevé una capacidad de generación de 1.160 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.040 MW. Esto generará un déficit de 1.880 MW, mientras que la afectación real alcanzará los 1.910 MW para evitar cortes desordenados.
Actualmente, ocho de las 16 unidades termoeléctricas operativas se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento. Esta fuente aporta, en promedio, cerca del 40 % de la matriz energética del país.
El informe de la UNE ya no detalla cuántas centrales de generación distribuida permanecen inactivas por falta de combustible y lubricantes, un dato clave para medir el impacto de la reducción del petróleo venezolano. No obstante, el resto de las cifras sugiere que el número de motores detenidos ha aumentado en los últimos días hasta niveles sin precedentes.
Especialistas independientes atribuyen la crisis energética a una infrafinanciación prolongada del sector, que permanece bajo control estatal desde 1959.
Los apagones persistentes han afectado gravemente a la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, y han sido un factor clave en las principales protestas registradas en los últimos años.
