Al menos 26 personas murieron a causa del cólera en el estado de Jonglei, en el noroeste de Sudán del Sur, en medio de una grave crisis humanitaria provocada por el avance de la oposición armada y el desplazamiento masivo de civiles, informaron este domingo fuentes oficiales.
Las autoridades sanitarias confirmaron cerca de 900 casos sospechosos desde que comenzó el nuevo brote la semana pasada y alertaron de que los movimientos forzados de población están acelerando la propagación de la enfermedad, que se transmite por agua o alimentos contaminados y puede ser mortal en pocas horas sin tratamiento.
El responsable de salud del condado de Duk, Arak Simon, señaló que la inseguridad ha obligado a numerosas familias a asentarse en zonas cercanas a canales y campamentos improvisados, donde el acceso a agua potable y servicios de saneamiento es muy limitado. Agencias humanitarias coincidieron en que estas condiciones favorecen la expansión del cólera.
El brote está saturando los centros de salud de Jonglei, que ya sufrían escasez de suministros y ahora deben racionar la atención médica ante el aumento constante de casos. Simon advirtió que, sin apoyo urgente, el número de fallecidos podría incrementarse.
En 2025, nueve de los diez estados del país registraron un brote de cólera que causó al menos 1.500 muertes.
Según la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos para Sudán del Sur, más de 100.000 personas han sido desplazadas por la fuerza en Jonglei desde finales de diciembre de ese año, muchas sin acceso a alimentos, refugio ni servicios básicos.
Sudán del Sur, independizado en 2011, atraviesa una escalada del conflicto entre el gobierno y la oposición desde marzo de 2025, con un recrudecimiento de los enfrentamientos en Jonglei durante el mes de enero.
