Un tribunal de Corea del Sur condenó este viernes al expresidente Yoon Suk Yeol a cinco años de prisión, en el primer veredicto de los ocho procesos penales que enfrenta tras la crisis provocada por la imposición de la ley marcial en diciembre de 2024, episodio que derivó en su destitución.
Yoon fue arrestado luego de decretar de forma abrupta la ley marcial, una decisión que desató masivas protestas ciudadanas y marcó la mayor crisis política del país en décadas.
El cargo más grave en su contra sostiene que esa medida constituyó un acto de rebelión, por el cual un fiscal independiente ha solicitado la pena de muerte. El Tribunal del Distrito Central de Seúl emitirá un fallo sobre ese caso el próximo 19 de febrero.
El exmandatario ha defendido que no buscaba instaurar un régimen militar prolongado y que su decreto pretendía alertar a la población sobre lo que consideraba un bloqueo legislativo a su agenda. Sin embargo, los investigadores interpretaron la medida como un intento de aferrarse al poder, acusándolo de rebelión, abuso de autoridad y otros delitos.
En el proceso resuelto este viernes, el tribunal halló a Yoon culpable de resistirse a su detención, falsificar la proclamación de la ley marcial y omitir la convocatoria de una reunión plenaria obligatoria del Gabinete, lo que impidió que algunos ministros deliberaran sobre la decisión.
El juez Baek Dae-hyun señaló que la severidad de la condena se justificaba por la falta de arrepentimiento del acusado y la necesidad de reparar el daño causado al orden legal.
La defensa anunció que apelará el fallo, al que calificó de politizado, y sostuvo que se confunde el ejercicio de las facultades constitucionales del presidente con la responsabilidad penal.
Expertos legales consideran poco probable que Yoon sea condenado a muerte por el cargo de rebelión. Corea del Sur mantiene una moratoria de facto sobre las ejecuciones desde 1997 y rara vez aplica esa pena.
Según analistas, el tribunal también evaluará que el decreto no provocó víctimas ni se prolongó en el tiempo, aunque el expresidente no haya mostrado un arrepentimiento claro.
El país tiene antecedentes de indultar a expresidentes encarcelados por razones de reconciliación nacional, incluido el exdictador Chun Doo-hwan, condenado por su golpe de Estado y la represión de protestas en la década de 1980.
Aun si evita la pena capital o la cadena perpetua, Yoon podría recibir nuevas condenas en los otros juicios abiertos. Entre ellos figuran acusaciones por ordenar vuelos de drones sobre Corea del Norte para justificar la ley marcial, interferir en la investigación de la muerte de un marine en 2023 y recibir encuestas gratuitas a cambio de favores políticos.
Tras la destitución de Yoon, el líder liberal Lee Jae Myung ganó las elecciones anticipadas de junio y, ya como presidente, designó fiscales independientes para investigar los casos que involucran al exmandatario, su esposa y su círculo cercano.
