La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, podría hacerse cargo del gobierno del país luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara el sábado que Nicolás Maduro había sido capturado por fuerzas estadounidenses.
Hasta el momento, se desconoce el paradero de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Rodríguez exigió al gobierno estadounidense pruebas de vida de ambos, a través de un mensaje de audio difundido en la televisión estatal.
Rodríguez, de 56 años y originaria de Caracas, es abogada de la Universidad Central de Venezuela y ha ocupado múltiples cargos en el gobierno.
Ha sido ministra de Comunicación e Información (2013-2014), ministra de Relaciones Exteriores (2014-2017) y actualmente combina su rol de vicepresidenta con los ministerios de Hacienda e Hidrocarburos, ejerciendo una gran influencia en la economía y el debilitado sector privado del país.
Conocida por su defensa férrea del gobierno socialista, Maduro la ha llamado “tigresa”. Además, trabaja en estrecha colaboración con su hermano, Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional. En 2017 fue jefa de la Asamblea Constituyente progubernamental que amplió los poderes de Maduro.
Rodríguez proviene de una familia con trayectoria política; es hija del guerrillero de izquierda Jorge Antonio Rodríguez, fundador del partido Liga Socialista en los años 70.
Desde su nombramiento como vicepresidenta en junio de 2018, ha sido descrita por Maduro como “una mujer joven, valiente, curtida, hija de un mártir, revolucionaria y probada en mil batallas”.
Su gestión en el Ministerio de Hidrocarburos, asumido en agosto de 2024, se ha centrado en enfrentar las sanciones estadounidenses a la principal industria del país, aplicando políticas económicas ortodoxas para intentar controlar la inflación.
La situación constitucional y la posible sucesión
La Constitución venezolana contempla los escenarios de faltas absolutas y temporales del presidente en sus artículos 233 y 234.
La captura de Maduro por una fuerza extranjera no está expresamente contemplada, pero expertos consideran que podría interpretarse como un abandono del cargo o incapacidad física para ejercer la presidencia, lo que abriría la puerta a declarar la falta absoluta.
Si la falta absoluta ocurriera en los primeros cuatro años del período presidencial, el Vicepresidente Ejecutivo asumiría temporalmente y se convocarían elecciones en 30 días.
Si ocurriera en los últimos dos años, el Vicepresidente asumiría hasta completar el período sin necesidad de elecciones. Esto colocaría directamente a Delcy Rodríguez como la figura principal llamada a asumir el poder de manera provisional.
En caso de una falta temporal, el Vicepresidente Ejecutivo podría suplir al presidente hasta por 90 días, prorrogables otros 90 días con aprobación de la Asamblea Nacional.
Si la ausencia se prolonga más de 180 días, la Asamblea debe decidir si se declara la falta absoluta, lo que permitiría mantener una figura de “presidencia en pausa” mientras se define la situación de Maduro.
La línea de sucesión actual sitúa a Delcy Rodríguez como primera en la línea para asumir la presidencia.
Si ella no pudiera hacerlo, el Presidente de la Asamblea Nacional, actualmente Jorge Rodríguez, asumiría para convocar elecciones.
Mientras no haya declaración oficial sobre la situación de Maduro, Venezuela permanece en un limbo institucional, con poder concentrado en Rodríguez y Diosdado Cabello, ministro del Interior, pero con el futuro inmediato aún incierto.
