La Federación llama a Jesús Corona a reunión de municipios atacados por la violencia.
Cuautla.- Por ser alcalde de una de las demarcaciones más peligrosas de México, Jesús Corona Damián fue convocado por el gobierno federal al Palacio Nacional al “Encuentro de Coordinación con Presidentas y Presidentes Municipales de Territorios de Paz”, un esfuerzo por frenar la violencia en las zonas más críticas del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó la reunión, que congregó a los 61 alcaldes de los municipios con mayor incidencia delictiva, que tuvo como objetivo central alinear la estrategia de seguridad y el modelo de "Atención a las Causas" a menos de 100 días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, evento que demanda estabilidad social en todo el territorio nacional.
La inclusión de Cuautla en este grupo prioritario responde a una crisis de seguridad sin precedentes, caracterizada por alarmantes índices de homicidios dolosos, extorsiones, cobros de piso y feminicidios. Estos indicadores han colocado al municipio en el radar permanente del gobierno federal, evidenciando que la violencia en la región ha escalado hasta convertirse en un foco rojo de atención nacional.
Mientras la Federación busca arrebatar a los jóvenes de las filas del crimen organizado mediante la creación de bachilleratos y centros culturales en colonias críticas, en Cuautla la falta de una estrategia local sólida ha permitido que los delitos de alto impacto continúen, dejando al alcalde rezagado en el discurso y sin ataques reales a la raíz del problema.
Durante el encuentro, que contó con la participación de 17 altos funcionarios, se enfatizó que los criterios de selección para estos 61 municipios se basaron en los profundos rezagos educativos y sociales que alimentan la delincuencia.
La estrategia federal para 2026 apuesta por una intervención urbana masiva y el fortalecimiento de la inteligencia; sin embargo, el éxito de estos programas en Morelos depende de la coordinación.
La reunión concluyó con el compromiso de consolidar el tejido social antes de la justa mundialista, bajo la premisa de que la paz debe ser proactiva y no sólo reactiva.
Para Cuautla, el tiempo se agota: la intervención federal representa una de las últimas oportunidades para revertir una situación de violencia que ha afectado a diversos sectores de la sociedad.

