Cada 8 de marzo, México y diversos países recuerdan el Día Internacional de la Mujer, fecha que invita a reflexionar sobre la lucha histórica por los derechos de las mujeres y los pendientes en materia de igualdad de género.
El origen de esta conmemoración se remonta al siglo XIX, cuando los movimientos feministas comenzaron a exigir igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
La Convención de Seneca Falls en 1848, en Nueva York, fue un hito fundamental, con líderes como Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott reclamando derechos civiles, sociales y políticos para las mujeres.
A lo largo del tiempo, distintos hechos marcaron la historia del feminismo. El incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en 1911, que cobró la vida de 123 mujeres y 23 hombres, evidenció la explotación laboral femenina y se convirtió en un símbolo de la lucha por mejores condiciones de trabajo.
Ese mismo año, más de un millón de personas en Europa exigieron igualdad salarial, acceso a cargos públicos y derecho al voto para las mujeres.

En 1913 las mujeres ya marchaban por el derecho a votar en Estados Unidos. También eran frecuentes las protestas para pedir mejores condiciones laborales.
En México, el Primer Congreso Feminista se realizó en 1916 en Mérida, Yucatán, promovido por el general Salvador Alvarado, con el objetivo de garantizar educación, oportunidades y derechos políticos para las mujeres. La ONU reconoció oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer en 1975.
A pesar de su relevancia, la fecha a menudo se malinterpreta. No se trata de felicitar ni de celebrar: ofrecer regalos o mensajes superficiales minimiza el significado del día.
La conmemoración busca visibilizar problemáticas como la violencia de género, la brecha salarial, el acoso laboral y la impunidad en casos de feminicidio.
En México, datos del INEGI muestran que 10 mujeres son asesinadas cada día, la mayoría sin que se haga justicia. Por ello, la frase “Feliz Día de la Mujer” puede resultar contradictoria.
El 8 de marzo debe ser un recordatorio de la importancia de cerrar las brechas de desigualdad y garantizar seguridad, justicia e igualdad para todas las mujeres.
