En Jalisco, el uso del cubrebocas fue establecido por un lapso inicial de 30 días.
Ante el incremento de casos de sarampión en diversas zonas del país, algunas entidades han optado por reforzar las acciones de prevención. Autoridades sanitarias del Estado de México informaron que el uso de cubrebocas será obligatorio en escuelas, como una medida complementaria para disminuir el riesgo de transmisión.

Esta disposición se suma a una acción similar aplicada días antes en Jalisco, donde recientemente se confirmaron decenas de contagios. En dicha entidad, el uso del cubrebocas fue decretado por un periodo mínimo de 30 días. Frente a estas decisiones, ha surgido la pregunta sobre qué tan efectiva resulta esta medida para frenar la propagación del virus.
Según información de la Clínica Mayo, el sarampión se distingue por su elevada capacidad de contagio.
“El sarampión es una enfermedad viral de transmisión aérea, lo que implica que cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, pequeñas gotas con el virus se liberan al ambiente y pueden depositarse en superficies. El patógeno puede permanecer activo hasta dos horas después de que el paciente abandona el lugar”.
Portavoces de la misma institución explican que el contagio puede producirse de distintas maneras:
“Es posible adquirir el sarampión al inhalar esas gotículas, al tocarlas y posteriormente llevar las manos a la boca o la nariz, o al frotarse los ojos tras entrar en contacto con superficies contaminadas”.
Bajo este escenario, el cubrebocas funciona como una barrera adicional, especialmente al toser o estornudar, ya que contribuye a reducir la dispersión de partículas infecciosas. No obstante, especialistas subrayan que la vacunación continúa siendo una de las estrategias más efectivas para prevenir la enfermedad a nivel poblacional.

En cuanto al tipo de cubrebocas recomendado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que el personal médico y quienes conviven con personas sospechosas de sarampión deben utilizarlo hasta completar su esquema de vacunación.
El organismo señala que los más eficaces son los certificados N95, preferentemente desechables y de un solo uso, aunque los cubrebocas quirúrgicos también brindan cierto nivel de protección. En cambio, los fabricados con tela o espuma permiten el paso de partículas más grandes, por lo que su capacidad de filtración es menor.
Además del uso de cubrebocas, las autoridades sanitarias recomiendan no compartir utensilios como vasos, platos, cubiertos o popotes, optar por consumir alimentos en espacios abiertos y limitar la convivencia en lugares cerrados con personas que presenten síntomas o sean casos sospechosos.
