Mantener en buen estado la caja de arena es clave para prevenir aromas desagradables dentro del hogar y asegurar el bienestar de tu mascota.
Los gatos se caracterizan por ser animales extremadamente aseados; mediante su lengua reparten saliva para eliminar suciedad, pelo suelto y posibles parásitos, además de ayudar a regular su temperatura corporal y conservar su pelaje saludable y resistente al agua. Aun así, la higiene externa no debe descuidarse, ya que también requieren baños ocasionales.

Sin embargo, la limpieza no termina ahí. El arenero también necesita atención constante para evitar los malos olores que pueden surgir de la caja de arena. Aunque el problema no proviene directamente del felino, sí está relacionado con el fuerte aroma de su orina, la cual contiene ácido úrico.
Si percibes que el olor del arenero invade toda tu casa, existen algunas recomendaciones sencillas para reducir y prevenir los aromas desagradables que pueden generarse en este espacio esencial para tu michi.
¿Cómo limpiar y prevenir el mal olor en el arenero para gatos?
Evitar los malos olores en la caja de arena es más sencillo de lo que parece. La clave principal está en la limpieza constante. Especialistas aconsejan retirar los desechos al menos una vez al día, aunque la frecuencia puede variar según la cantidad de gatos que vivan en el hogar.
Esta práctica no solo brinda mayor comodidad a tu michi y evita que busque otros lugares para hacer sus necesidades, también impide que la orina y los olores se adhieran a las paredes del arenero, que generalmente están hechas de plástico.

Optar por un arenero de acero inoxidable es otra alternativa efectiva para disminuir el característico olor a gato. Este material no es poroso, por lo que no absorbe líquidos ni aromas con el tiempo y reduce la proliferación de bacterias.
También se recomienda lavar la caja de arena de manera regular y reemplazarla siempre con arena completamente limpia.
Aunque es común escuchar que colocar bicarbonato de sodio en el fondo del arenero ayuda a neutralizar olores, varios veterinarios desaconsejan esta práctica, ya que incrementa el polvo que el gato puede inhalar al usarlo, lo que podría afectar su salud respiratoria.
