En un entorno digital donde las filtraciones de datos aumentan cada año, fortalecer la seguridad de nuestras contraseñas se ha convertido en una medida básica de protección.
A pesar de las constantes campañas de concienciación, millones de personas siguen utilizando claves débiles como “12345”, “password”, fechas de nacimiento o combinaciones simples como “qwerty123”, lo que las deja expuestas a ciberataques.
Especialistas y firmas de ciberseguridad como NordPass, We Live Security y Kaspersky coinciden en que uno de los principales problemas es la baja calidad de las contraseñas.
Muchas no son únicas, se repiten en distintas cuentas o no incluyen combinaciones robustas de letras, números y caracteres especiales, lo que facilita su vulneración.
¿Por qué es importante cambiar las contraseñas?
NordPass advierte que mantener la misma contraseña durante años puede convertir al usuario en blanco fácil de filtraciones de datos.
Cuando una plataforma sufre un hackeo, las credenciales pueden terminar publicadas o vendidas en la llamada dark web.
En esos casos, los ciberdelincuentes pueden intentar acceder a otras cuentas si la persona reutiliza la misma clave.
El riesgo no siempre es inmediato, pero puede aparecer en cualquier momento. Por ello, actualizar contraseñas antiguas reduce la posibilidad de accesos no autorizados.
¿Cada cuánto tiempo deben cambiarse?
We Live Security señala que las contraseñas cortas —de menos de siete caracteres— pueden descifrarse en segundos.
Tradicionalmente, se ha recomendado modificarlas cada 90 días.
Sin embargo, análisis como el publicado por el experto Lance Spitzner en el portal SANS indican que el cambio periódico obligatorio no siempre reduce significativamente el riesgo y puede resultar poco práctico, especialmente en entornos empresariales.
Más que establecer una fecha fija, los expertos sugieren evaluar la fortaleza de la contraseña y el contexto de uso.
¿Cuándo es urgente cambiar una contraseña?
Kaspersky identifica situaciones específicas en las que se debe actuar de inmediato:
- Sospecha o confirmación de una filtración de datos. Si una plataforma donde tienes cuenta anuncia un incidente de seguridad, cambia tu contraseña sin demora.
- Si alguien más conoce tu clave. Compartir contraseñas con amistades o colegas puede convertirse en un riesgo.
- Pérdida o robo de dispositivos. Si guardas tus contraseñas en el teléfono o computadora y pierdes el equipo, actualízalas cuanto antes.
Buenas prácticas para reforzar tu seguridad
Para mejorar la protección digital, los especialistas recomiendan:
- Utilizar contraseñas únicas para cada cuenta.
- Crear combinaciones largas que incluyan mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
- Evitar datos personales como nombres, fechas importantes o apodos.
- Activar la autenticación de dos factores como capa adicional.
- Utilizar un administrador de contraseñas para almacenarlas y gestionarlas de forma segura.
En definitiva, no se trata solo de cambiar contraseñas por rutina, sino de adoptar hábitos digitales más conscientes.
Una clave sólida y bien administrada puede marcar la diferencia entre mantener tu información segura o quedar expuesto a un ciberataque.
