A pocas semanas del estreno de Scream 7, una batalla legal ha encendido las alarmas en la industria del cine de terror.
Las productoras Paramount Pictures y Spyglass presentaron una demanda ante un tribunal federal en California para frenar las reclamaciones de Alterian Ghost Factory, un estudio de efectos especiales que asegura ser el creador original de la icónica máscara de Ghostface.
Alterian, con sede en Los Ángeles, sostiene que Fun World, la empresa que ha fabricado y licenciado la máscara desde principios de los años noventa, no tenía autoridad legal para autorizar su uso en las películas de la franquicia.
Reportes de The Hollywood Reporter, señalan que según el estudio, el diseño fue concebido originalmente por ellos y su explotación comercial se realizó sin el consentimiento correspondiente.
En julio de 2024, Alterian envió notificaciones legales exigiendo compensaciones millonarias y advirtiendo sobre posibles acciones judiciales.
El representante legal de Alterian, Brian Wheeler, confirmó que la empresa presentará su propia demanda, argumentando que las productoras intentan bloquear reclamos legítimos y silenciar a los creadores que buscan proteger su trabajo.
Desde su postura, el conflicto va más allá del dinero y apunta al reconocimiento de la autoría del diseño.
Sin embargo, Paramount y Spyglass rechazan estas acusaciones y aseguran que los derechos de uso de Ghostface se han gestionado de manera legal y continua durante más de 30 años mediante acuerdos con Fun World.
Las productoras recuerdan que la máscara fue descubierta durante la búsqueda de locaciones para la primera película y que, desde entonces, Fun World ya la comercializaba como parte de su catálogo, otorgando licencias formales para cada entrega de la saga.
Uno de los principales argumentos de defensa es la prescripción legal.
Las compañías señalan que Alterian nunca reclamó sus supuestos derechos durante décadas, a pesar de que las licencias y el uso de la imagen fueron públicos y constantes.
Además, citan precedentes judiciales, como un fallo de 2020 que desestimó un reclamo similar por haber sido presentado fuera de tiempo.
La tensión aumentó cuando Alterian amenazó con intentar bloquear el estreno de Scream 7 si no se alcanzaba un acuerdo económico.
Los abogados de las productoras calificaron esta acción como un intento de presión injustificado y aseguraron que el estudio no ha demostrado legalmente ser dueño de los derechos de la máscara.
Mientras el proceso legal avanza y Alterian guarda silencio tras la demanda inicial, el futuro del icónico rostro de Ghostface queda en manos de los tribunales.
La resolución no solo definirá la propiedad intelectual de uno de los símbolos más reconocibles del cine de terror, sino que también podría marcar un precedente importante para la industria audiovisual.
