El equinoccio de primavera 2026 llegó el viernes 20 de marzo a las 08:46 horas, tiempo del centro de México, marcando el instante en que el Sol cruza el ecuador terrestre y su luz llega perpendicular a la superficie del planeta. En este momento, el día y la noche tienen la misma duración, fenómeno que se repite cada año.
Este cambio astronómico señala oficialmente la llegada de la primavera en el hemisferio norte y tiene efectos visibles en la naturaleza y la vida cotidiana. La mayor cantidad de luz solar influye en procesos biológicos como la producción de vitamina D, la fertilidad y la actividad de ciertas enzimas y hormonas, según la UNAM.
El equinoccio también tiene un papel crucial en la agricultura. La luz y las lluvias primaverales favorecen el crecimiento de cultivos como trigo, melón, naranja, piña, sandía y nopal, que dependen del sol y del agua para desarrollarse. En México, gran parte de la producción agrícola es de temporal, por lo que las lluvias de esta estación son fundamentales para cosechas exitosas.
Desde tiempos antiguos, el movimiento del Sol en el cielo ha sido observado para registrar fenómenos como los equinoccios, una práctica que hoy ayuda a comprender mejor el calendario agrícola y astronómico.
Aunque existen creencias populares sobre el equinoccio como un momento para equilibrar la energía del cuerpo y la mente, científicamente la radiación solar durante este día es la misma que en cualquier otra fecha del año.
Sin embargo, la tradición de visitar zonas arqueológicas durante el equinoccio persiste en México, donde el INAH implementará un operativo especial del 20 al 22 de marzo de 2026 para garantizar la seguridad de visitantes y proteger el patrimonio.
El equinoccio de primavera nos recuerda cómo los ciclos astronómicos influyen en la vida en la Tierra, marcando un nuevo comienzo lleno de luz, crecimiento y renovación.


Lectura 1 - 2 minutos