Publicado en Bajo el Volcán Sábado, 28 Marzo 2015 18:00

“Rosario Castellanos hizo literatura con los sucesos de su vida diaria, sus novelas son autobiografías”: Elena Poniatowska

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“Supo que escribir disminuía su sensación de soledad”, añadió la periodista en la UAEM

Rosario Castellanos vivió en una sociedad que no la merecía, como las mujeres que intentan un camino distinto”

Para Elena Poniatowska, la escritora Rosario Castellanos “siempre estuvo ligada a la muerte” y aclaró que aunque podría pensarse que la novelista era triste, en realidad sucedía todo lo contrario: ella seducía por su inteligencia, por su agudeza, por su forma original de ver la vida, por el relato pormenorizado de sus  aventuras chuscas, aseguró.

“El que sabe hacer reír a los demás es como el que sabe hacer pan: un repartidor de dones”, agregó Poniatowska durante la conferencia que impartió en el auditorio Emiliano Zapata de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), la tarde del pasado viernes 27 de marzo, dentro de la clausura de la “Cátedra Rosario Castellanos”.

Ante un público que colmó el recinto universitario y que otorgó a la autora de “La noche de Tlatelolco” un largo aplauso de pie al concluir su, también, larga intervención, la oradora fue contundente al reflexionar  que Castellanos 

“vivió en una sociedad que no la merecía, como las mujeres que intentan un camino distinto”.

Al recordar que Rosario Castellanos muchas veces anunció que iba a morir, sentenció que  ella “cumplió todos los vaticinios de su poesía” y leyó:

 

“Yo no voy a morir de enfermedad

ni de vejez, de angustia o de cansancio.

Voy a morir de amor, voy a entregarme

al más hondo regazo.

 

Ya no tendré vergüenza de estas manos vacías

ni de esta celda hermética que se llama Rosario.

En los labios del viento he de llamarme

árbol de muchos pájaros.”

 

*NINGUNO TAN ABANDONADO POR SUS PADRES COMO ELLA

La Premio Cervantes de Literatura rememoró que Rosario Castellanos, siendo 

Embajadora de México en Israel, tuvo una muerte inesperada: falleció electrocutada el 7 de junio de 1974, antes de cumplir 50 años, en la sede de la embajada en Tel Aviv, al tratar de conectar una lámpara.

Consideró que ningún escritor estuvo tan marcado por su infancia como Castellanos y “ninguno tan abandonado por sus padres”, aunque más adelante, “supo que escribir disminuía su sensación de soledad”, dijo Poniatowska.

Mencionó asimismo, que la “precursora del feminismo en México”, tenía en la muñeca varias cicatrices de navaja y en el cuello una traqueotomía, “de que le salvaban la vida a fuerza, aunque iba a decir que a güevo”, expresó con humor la periodista.

En ese sentido, también leyó de la poesía de Rosario Castellanos:

 

“No me toques el brazo izquierdo. Duele

de tanta cicatriz.

Dicen que fue un intento de suicidio

Pero yo no quería más que dormir

Profunda, largamente, como duerme

La mujer que es feliz.”

 

E incluso destacó que durante un año, la autora de “Oficio de tinieblas” permaneció en una clínica debido a la tuberculosis.

 

*ENAMORADA QUE DE QUIENES NO LE CORRESPONDÍAN

Antes, había referido que la mujer que este 2015 cumpliría 90 años de haber nacido, “siempre se enamoró de hombres que no respondían a su amor”, y mencionó a  Ricardo Guerra, “que era para mí un imbécil, -eso no lo apuntes, pidió Poniatowska a sus escuchas-, era filósofo”.

Añadió que la narradora se enamoró de los dramaturgos Wilberto Cantón y de Emilio Carballido, a quienes “no les gustaban las mujeres”.   

“A Ricardo Guerra sí y ella se enamoró perdida de él, para mí en muy mala hora”, afirmó y contó que en los años finales de su relación amorosa, en un carta, le escribió sobre la experiencia de la fidelidad y le llegó a decir: yo te amo, mi deseo únicamente lo satisfaces tú y le pidió que, al pensar en ella, lo hiciera como la mujer enamorada.

 

*UNA PRIVILEGIADA QUE SE ALIÓ A LOS MÁS PEQUEÑOS

 

Elena Poniatowska sostuvo que Rosario Castellanos es la escritora mexicana más importante, la más completa después de Sor Juana Inés de la Cruz, así como de las maestras universitarias más amadas quien, además, fue editorialista del “Excelsior decente, el de Julio Scherer” y puntualizó que “lo que tenía de valioso estaba en sí misma” y no en ninguno de los papeles que desempeñó.

“Rosario Castellanos hizo literatura con los sucesos de su vida diaria, sus novelas son autobiografías”, precisó la primera mujer que recibió el Premio Nacional de Periodismo en el país; “sus libros de cuentos son reflejos de su vida en Chiapas”, añadió.

Más adelante reforzó ese planteamiento al señalar que la narradora y poeta “nada inventó y nada escribió sin conocimiento de causa”.

Expuso que aunque fue una hacendada, una privilegiada, una terrateniente, “se alió a los más pequeños, como dice el subcomandante Marcos, que se desapareció, no sé en qué planeta estará girando”, cuestionó.

Dijo que al aliarse a los indios, ella traiciona a su clase social, a su herencia familiar y se descasta.

 

*DE ADMIRACIÓN Y DEFENSA

 

Mencionó entre los temas acerca de los cuales gira la obra de Rosario Castellanos, a la relación entre amos y esclavos, y a la de amados y rechazados.  

“Le importa muchísimo la suerte de los chamulas, su obra es de admiración y defensa” hacia los indígenas, continuó.

“Balún Canán es el reflejo de infancia de Rosario en Comitán, Chiapas” continuó, y disertó acerca del hecho de que no le hubiera puesto nombre a la protagonista de la historia. Poniatowska concluyó que “las indígenas sin nombre son una multitud y una sola”.

Expresó que Castellanos fincó toda su obra literaria en Chiapas y que, durante horas, observaba a los indígenas de San Cristóbal, por lo que pudo hacer retratos  de ese sitio y de Comitán.

Agregó de quien “se volvió una autoridad literaria en el México de los 60 y 70”, que “su tálamo es la escritura” y que “su grito de denuncia todavía resuena desde 1955”.

Finalmente y tras definir que “Rosario es de la estirpe de Belisario Domínguez que es un héroe”, señaló de quien buscó explicarnos qué significa ser mujer y ser mexicana, que tejió su destino en un telar que no escogió. “Fue un ser concreto ante una tarea concreta: la literatura”, concluyó.

 

*HASTA EL FINAL ENTRÓ EL RECTOR

Elena Poniatowska

Luego de entrar hasta el final de la conferencia, el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, le dijo a la oradora que los jóvenes “se sienten contagiados por tu vitalidad, por la fuerza de tus palabras”. (Fotografía: José Antonio Gaspar).

Un largo aplauso de pie de los asistentes selló la presencia de Elena Poniatowska en la UAEM –“mar de amor que corresponde a la dimensión de su entrega”-, quienes se quedaron con las ganas de que la novelista les firmara sus libros, dado que de manera reciente se ha repuesto de una neumonía.

Hasta ese momento entró el rector de la universidad, Alejandro Vera Jiménez, quien después subió al escenario para decir que quienes estuvieron presentes, “al escucharte saben de tu profundo amor por los jóvenes, de tu profundo compromiso con los jóvenes”.

Y concluyó que ellos, “se sienten contagiados por tu vitalidad, por la fuerza de tus palabras”.  

Modificado por última vez en Sábado, 28 Marzo 2015 14:53
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