Publicado en Bajo el Volcán Lunes, 06 Abril 2015 19:00

“No hay cosa más dolorosa que perder nuestra patria sin salir de ella”: Pasatono Orquesta

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La “Canción Mixteca” ya no es de los migrantes, ahora es de los que estamos aquí, en México, dijo durante su concierto en el Teatro Ocampo

La “Canción Mixteca” ya no es de los migrantes, “ahora es la canción de nosotros, los que estamos aquí, porque no hay cosa más dolorosa que perder nuestra patria sin salir de ella, y eso es lo que nos está pasando. Pero creemos que la gente buena, que la música y el arte serán los únicos para recuperar nuestra patria querida, porque somos nosotros los que la tenemos en las manos. Ojalá la podamos recuperar ustedes y nosotros, juntos", expresó Rubén Luengas,  director de Pasatono Orquesta, en el concierto del domingo 22 de marzo, en el teatro Ocampo.

Durante el programa, en donde presentaron en Cuernavaca “Maroma”, su más reciente producción discográfica, el director de la agrupación comentó al público reunido que, dos meses antes, él y sus compañeros habían regresado de una gira por Estados Unidos,  país al que regularmente acuden, “porque allá hay una comunidad muy grande y muy fuerte de oaxaqueños”, destacó.

En referencia a la canción que dice como comienzo de su primera estrofa: “Que lejos estoy del suelo/ donde he nacido./ Inmensa nostalgia invade/ mi pensamiento”, el músico afirmó:  “Llevábamos una canción que es como el himno del migrante, del recuerdo, de la evocación, de la añoranza por dejar su tierra”.

Muchos amigos nuestros que están allá, continuó, “dicen que es muy doloroso perder su tierra, abandonarla para buscar una mejor vida”, sin embargo, resaltó, “estar allá un tiempo prolongado nos dio la oportunidad de poder ver a  nuestra patria y a nosotros mismos desde lejos, y entendimos que esta canción, que evocaba la pérdida del pueblo, ya no era de los migrantes, había perdido su vigencia y se había posicionado en un nuevo escenario: el propio México”.

Anunció la ejecución de la “Canción Mixteca” al puntualizar que era un danzón “dedicado a los morelenses y cuernavacenses” y sorprendió al auditorio, porque las notas melancólicas de la composición original fueron transformadas en notas alegres, muy alegres.

 

*LLEGÓ A LOS PUEBLOS MÁS REMOTOS DE LA MIXTECA

Al iniciar su presentación, el artista dijo que Pasatono Orquesta estaba agradecida y contenta de encontrarse en un estado “que es muy afín a la región de la mixteca”, zona oaxaqueña de la que son originarios los músicos.  

Dijo que su agrupación es un proyecto musical que combina la investigación, la creación musical “y ahora la educación musical, porque formamos niños” en esta expresión artística, señaló.

Un sorprendente y primer momento emotivo de la función fue cuando anunció la interpretación de un tema que, hace muchas décadas, se escuchó en una película que llevaron los gitanos o “húngaros” como se les conoce en la mixteca, en sus carretas.

El personaje principal de la cinta: un hombre pequeño de bigote, bastón y bombín. “Modern Times (Tiempos modernos) con Charles Chaplin, llegó a los pueblos más remotos de la mixteca”, destacó. 

Para ilustrar al público respecto a lo que es la “maroma” en las regiones de Oaxaca, describió: “imagínense un pueblo donde no se podría pensar que, de repente, en una noche se encontraran con un trapecio y un  payaso montado en un burro recorriendo las calles para invitar a la gente al lugar donde llegan los músicos por la noche, bajo las estrellas, donde empieza la función.

“Es una especie de circo sin carpa, sin animales, donde la versada, la música y el baile son lo principal. Para vivir esas noches de maroma, imagínense a unos acróbatas aquí, dando machincuepas en el piso, haciendo los juegos de salón, ahora en Cuernavaca”, pidió mientras un fondo azul en el escenario recreaba una noche estrellada.

 

*PARA VOLVERLO LOCO O MATARLO

Antes de la interpretación de “La Bandolera”, Rubén Luengas también contó a sus escuchas: “allá en mi pueblo, en una noche de estrellas y luna como la que estamos viendo,  los trasnochados,  los músicos borrachos,  los audaces que andan por las noches en las calles, corren el riesgo de que una mujer hermosa y fantasmagórica los atrape.

“Ellos lo desean ampliamente, y lo andan buscando por las calles; lo que no saben es que esa mujer vuela, no camina, y atrapa a ese enamorado de la vida, del amor y de la noche, y lo lleva hasta la laguna para volverlo loco, o matarlo”, explicó.

 

*DE VIOLINISTAS Y LA TIRICIA

Más adelante y para dar cuenta de la presencia de la mujer en la música en el siglo XVIII, contó una historia “que sí sucedió” y con la que hizo un reconocimiento a las violinistas de la agrupación.

“Esta historia pasó hace muchos años. Había un lugar que estaba en tremendo fiestón. Afuera los soldados buscaban a un fugitivo. No lo encontraban hasta  que llegaron con el jaranero, a quien al confundirlo con la persona que buscaban, lo agredieron y golpearon. Entonces el violinista se le lanzó al soldado. Cuando éste responde, le tumba el sombrero y ahí se da cuenta de que era la violinista que defendía a su padre”.

Después de la interpretación de otra alegre propuesta a un tema tradicional, “La Zandunga”,  Luengas explicó al público lo que era la tiricia.

“Es cuando el corazón y el alma se entristecen. Decían los viejos que solamente se podía curar yendo al río y tirando flores blancas y rojas. Y la música, con la música se retira la tiricia”. Edgar Serralde, el vocalista,  interpretó entonces “Flor de Azalea”.

 

*UN MUNDO DIFERENTE, DONDE NO LLORA LA GENTE

Pasatono Orquesta está compuesta por Rubén Luengas (Bajo quinto y voz), Edgar Serralde (voz y jarana), Patricia García (violín), Verónica Acevedo (segundo violín), Jorge Martínez (clarinete), Eloy Pérez (barítono), Sergio Martínez (contrabajo) y Pablo Márquez (percusiones).

Sin duda, el momento cumbre del recital musical fue cuando la alegría y melancolía se fusionaron en las notas que salían de los instrumentos, con la interpretación de “Obertura maromera”, tema con letra de gran belleza y fuerte “sabor” a la tierra y cielos de Oaxaca.

“Dicen que arriba del cerro, hay un mundo diferente, donde no llora la gente, donde no hay pena y lamento. Abre la puerta infinita, canto de siete jilgueros, que vuelen los maromeros, nube blanca y bendita”. Los aplausos y aclamaciones de los asistentes rindieron tributo a la ejecución musical.

Casi al final de la presentación, Rubén Luengas destacó que al estado de Morelos tenía mucho que agradecerle, entre otras razones porque “a él le debo tocar el bajo quinto. Soy de los privilegiados de haber conocido al mayor tocador de bajo quinto, Mauro Vargas, de Coahuixtla”.

Además, continuó, “hay entre el público una persona muy especial para Pasatono: doña Cata Castelo, la mejor constructora de bajo quintos”, y cantó entonces “Soy zapatista del estado de Morelos”.

El último tema del concierto fue “El Maromero”: “Con esta cantada ya me voy, con mucha alegría y tristeza, con la bendición y la promesa de regresar con mi humilde actuación  y con honor”, con lo que se despidió así de Morelos Pasatono Orquesta.  

Modificado por última vez en Martes, 07 Abril 2015 09:55
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