Hace un par de semanas platiqué con un buen amigo quien tenía un familiar en el Hospital de Traumatología y Ortopedia de la Ciudad de México. Me contaba de lo difícil que había sido que atendieran a su familiar a pesar de que su cirugía ya estaba programada. De primera instancia, mi amigo pensó que se debía a la ineficiencia y saturación del sistema de salud, pero al platicar con el personal del hospital le comentaron que ha habido un aumento significativo de pacientes jóvenes que habían sufrido accidentes relacionados con motocicletas. Los habitantes de Cuernavaca estamos muy familiarizados con las noticias de fin de semana donde invariablemente y casi de manera constante, hay uno o varios accidentes que involucran motociclistas y que desafortunadamente muchos pierden la vida en la carretera México-Cuernavaca. Esto es debido principalmente a la gran cantidad de motociclistas temerarios que viajan a grandes velocidades y con muy poca precaución.
Este tema no es un asunto menor y tiene varias capas que vale la pena analizar con la finalidad de entender el fenómeno, pero por otro lado tomar medidas que beneficien a la sociedad. En primera instancia, hay que puntualizar que hay 2 tipos de mercados de motos, las primeras son las motos de pista o deportivas, que están dirigidas a un sector de la población con altos recursos económicos. Los precios de ese tipo de vehículos oscilan entre los $45,000 a los $500,000, y el uso que se les da es recreativo, principalmente en los fines de semana y vacaciones. Esto es algo que incentiva un tipo de turismo que deja una derrama económica considerable en muchos pueblos y ciudades. El gran problema es que se han convertido en un riesgo para los automovilistas que circulan en diferentes vías de comunicación, ya que muchos de esos motociclistas no respetan los límites de velocidad. Además, existe todo un negocio de fotografía, donde con el afán de obtener la mejor foto de los tripulantes, ponen en riesgo su vida y la de otros terceros.
Pero otro mercado que posiblemente no tomamos en cuenta es el de las motos urbanas, que es mucho más grande y bastante interesante. La necesidad de movilidad de personas con menos recursos y que viven en zonas donde el transporte público es escaso o ineficiente, ha encontrado una solución en las motos urbanas. Además, se han convertido en una herramienta de trabajo que permite a muchos jóvenes percibir ingresos a través de plataformas de reparto a domicilio o de transporte. De acuerdo con los datos del INEGI, las motos registradas en México aumentaron un 330% entre 2012 y 2022, y no solo eso, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Fabricantes Importadores de Motocicletas, solo en 2022 se vendieron 1.25 millones de motos. Si comparamos con la venta de automóviles en el mismo periodo, solo se vendieron 1.09 millones de unidades [1]. Este fenómeno no solo se ha presentado en México, sino a nivel mundial, ya que en 2025 se vendieron 65.2 millones de motos, siendo la India el mayor mercado para este tipo de vehículos [2].
En nuestro país, esta situación genera varios problemas que vemos día a día. Por un lado, hay una falta de regulación para este tipo de vehículos ya que no es una exigencia registrar el vehículo, por lo que podemos ver circular muchas motos sin placas y gran cantidad de ellas se usan para realizar delitos que van desde el robo hasta homicidios. Tampoco hay una regulación ambiental, no existe una revisión periódica de verificación para asegurar que las emisiones no impacten el medio ambiente. Si bien una sola moto no causa altos niveles de contaminación, tener miles de ellas circulando sí puede ser un problema que no está contemplado.
Otro de los grandes problemas son los accidentes. De acuerdo con la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, en el segundo trimestre del 2024 el 47% de las personas que fallecieron en accidentes viales fueron personas que iban en una motocicleta, y 49% de ellas fallecieron en derrapes [1,3]. Este reporte no menciona la cantidad de personas lesionadas o que terminan con una discapacidad después de un accidente. Esto es grave, ya que, como mencioné anteriormente, los principales usuarios son personas jóvenes que podrían estar quedando con discapacidades el resto de su vida. Es importante mencionar que aunque busqué datos similares para Cuernavaca no pude encontrar ninguno, pero no es difícil imaginar que tenemos cifras similares y que se agravan por las malas condiciones de las vialidades y por las inclinaciones y pendientes que hay en toda la ciudad.
De manera similar a lo que sucede con los automóviles, las soluciones individuales no necesariamente mejoran las condiciones colectivas y menos cuando no están sujetas a ninguna regulación. Necesitamos un transporte público digno y eficiente que les permita a todas las personas tener movilidad independientemente de sus recursos y la zona donde habita. Necesitamos mejorar nuestras calles para disminuir los accidentes tanto de los peatones como de los usuarios de motocicletas, y también necesitamos regular estos vehículos tanto para que circulen respetando las reglas de tránsito, los límites de velocidad y los requerimientos mínimos de seguridad de los ocupantes, como para evitar que se usen para hechos delictivos. Finalmente, no debemos olvidar que en la medida en que privilegiamos lo individual sobre lo colectivo, favorecemos el caos y la desigualdad.
- https://es.wri.org/insights/motociudades-que-hacer-con-el-mexico-de-las-motos
- https://www.todocircuito.com/noticias/41475-el-planeta-esta-comprando-motos-a-lo-loco:-se-ha-batido-record-historico-con-65-millones-vendidas.html
- https://es.wri.org/insights/motociudades-que-hacer-con-el-mexico-de-las-motos


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