Publicado en Radiografia del Poder Lunes, 09 Octubre 2017 05:52

Respecto al sismo

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En dictamen, debería haber prioridades

No se desconoce que la Coordinación Estatal de Protección Civil enfrenta una pesada carga de trabajo, porque tiene la responsabilidad de dictaminar el estado en el que se encuentran cientos de construcciones que sufrieron daños por el sismo del pasado 19 de septiembre, sin embargo como que hay prioridades y en algunos casos se observa retraso.

En primer término y a decir de algunos profesionistas que han salido damnificados de manera colateral, como que hay casos en los que pareciera haber la intención de no revisar cabalmente las edificaciones, a pesar de que las consecuencias se antojan mayores y uno de ésos lo representa el edificio ubicado a espaldas de Palacio de Gobierno en el centro de la capital del estado, identificado como de la beneficencia española.

Sobre ello el presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas del estado de Morelos, Juan Juárez Rivas, dijo que “un buen número de compañeros que rentamos despachos ahí tuvimos que salirnos porque sí existen indicios de que se pudiera venir abajo, hay posibles daños estructurales, sin embargo nadie dice nada y Protección Civil no da la cara, como que se busca minimizar el asunto”.

Incluso manifestó que ya se hizo una revisión, pero a nadie se le ha informado nada, además de que se continúa permitiendo el acceso a pesar de los altos riesgos de que pueda registrarse una desgracia, ya que es mucha gente la que renta despacho o vive ah.

Eso por un lado, pero el bloqueo a la circulación vehicular en parte de la avenida Morelos, en su parte del centro, continúa por la caída parcial del edificio de la Torre Latinoamericana, no obstante que ya vamos hacia tres semanas del terremoto. La queja es que aún Protección Civil no dictamina si parte de la construcción sigue siendo utilizable o debe ser destruida por completo.

Claro, era prioridad trabajar en la estructura del sistema de educación básica, donde se presentaron dificultades y de acuerdo a los resultados de las revisiones, unos 17 planteles quedaron inutilizables; pero esta parte ya se encuentra prácticamente concluida y se debería estar ahora trabajando en donde hay urgencia, por todo lo que significa ese bloqueo vial.

Lo referíamos hace poco, Cuernavaca enfrenta dificultades mayúsculas en cuestión de vialidades y si a lo anterior le agregamos algunas protestas públicas que acaban impidiendo el tránsito en otras arterias, esto es un verdadero caos. La avenida Universidad, a la altura de Sagarpa, estaba bloqueada por protesta de campesinos y ya imagina usted el infierno que los ciudadanos padecen por todo ese desorden.

Todo el Centro Histórico de la capital es un enredo, sólo los lugareños saben más o menos cómo entrar y salir de manera más ágil, quienes nos vengan a visitar seguramente la pasarán muy mal para arribar al primer cuadro, pero como que nadie se hace responsable de todo lo anterior, como si no hubiera autoridades de ninguna naturaleza.

Lo más preocupante parecen enfrentarlo quienes tienen negocios en esa zona, porque las pérdidas, a nivel comercio son mayúsculas y en mucho tienen que ver ya con sentidos de circulación vehicular contrarios a lo normal, cierre de calles y toda clase de agravantes que convirtieron a Cuernavaca en un problemón.

Se tiene entonces que presionar a las instancias competentes a fin de que avancen; la economía misma se ve paralizada y hay que coadyuvar al regreso a la cotidianidad, pero como que algunas instituciones no se ponen las pilas y hasta parece que son las culpables de todo lo anterior.

Se vienen dando ya reacciones de integrantes del comercio organizado; exigen que se le haga énfasis en la reapertura de la avenida Morelos, que parece ser el “foco rojo” de mayores repercusiones. Las autoridades estatales ofrecen acelerar las decisiones, pero por lo que ha dicho el secretario de Gobierno Matías Quiroz Medina, en lo relacionado a la caída de la Torre Latinoamericana, el municipio de Cuernavaca debe contribuir con ciertas decisiones.

Sin embargo, hay quienes enfrentan serias dificultades para poder seguir manteniendo sus negocios en las actuales condiciones; no pocos, en el primer cuadro, han bajado sus cortinas por lo menos temporalmente, pensando que en el corto plazo las cosas pudieran cambiar.

Mucho de lo que vemos, en eso de la tardanza para decidir respecto a la demolición o no de construcciones, obedece a enredo burocrático. Las instancias gubernamentales suelen ser demasiado lentas para actuar en momentos como éste, sólo que para empresarios y comerciantes es primordial superar obstáculos, por pequeños que parezcan.

Bueno, la versión que cobra presencia en relación a lo que pasó en lo referente a la infraestructura educativa es que las instancias competentes no quieren entregar los documentos de los dictámenes en los que se garantice a directivos de planteles que en lo sucesivo no pasará nada y que tanto el personal docente como el alumnado, están fuera del riesgo de alguna desgracia.

Es decir, rehúsan hacerse responsables y las autoridades escolares, desde luego que se resisten a reiniciar las clases mientras no tengan en sus manos un dictamen que las libere de responsabilidades posteriores y están en su derecho, porque igual y si algo sale mal, serían las responsables de todo frente a los padres de familia.

Lo anterior lleva a algunas dudas ¿qué tan confiables son esos dictámenes desarrollados por Protección Civil si ellos mismos no están seguros de la contundencia de sus valoraciones? Todo eso llama a sospecha y en lo que corresponde al sistema educativo, sí se tiene que caminar con pies de plomo, ya que cualquier error será catastrófico para quien lo llegara a cometer.

Aquí no se puede utilizar personal improvisado, deben ser especialistas en esa materia los que realicen las inspecciones y además tampoco pueden ser superficiales; en ningún caso, claro, pero mucho menos en donde estén en juego muchas vidas humanas, sobre todo menores de edad.

Seguramente que en todo esto tiene algo que ver el hecho de que históricamente nunca se había enfrentado una contingencia de tan dramáticas consecuencias; localmente no hay experiencias en dicho terreno, como sí las hay en la Ciudad de México, pero seguramente se recurrió a esos cuadros para la realización de los levantamientos.

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