Margarita Rebollo

Margarita Rebollo

Domingo, 11 Febrero 2018 06:36

Empoderamiento y ciencia

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero el “Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia”, reconociendo el papel clave que el género femenino desempeña en la comunidad científica y la tecnología; en dicha fecha se promueve el acceso de las mujeres y las niñas a la educación, la capacitación y la investigación en los ámbitos de la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, además de su participación en esas actividades, a todos los niveles.

Sin embargo, la brecha de género en tales sectores persiste desde hace años en todo el mundo, y la participación de las mujeres en las carreras de grado superior está todavía representada de modo insuficiente en dichos campos; lo cual es contrario a la realidad de que la inclusión femenina contribuye de manera decisiva al desarrollo económico mundial y al progreso de los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cabe agregar que el 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General también aprobó la resolución relativa a la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo, en la que se reconoce que el acceso y la participación femenina es imprescindible para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres.

El organismo internacional dio a conocer que en los últimos 15 años, la comunidad internacional “ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Desafortunadamente, ellas siguen enfrentándose a barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina”.

Y es que de acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.

Podemos mencionar que dentro de los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU resalta el de lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas: es un objetivo en sí mismo, para poner fin a la discriminación femenina en todo el mundo.

Empero, las diversas estadísticas presentadas, en fechas diversas, por la ONU dan una idea del panorama global:

1.- Las mujeres siguen teniendo una escasa representación en los puestos de liderazgo y dirección en los sectores público y privado: ocupan menos de una tercera parte de los puestos de dirección de nivel medio y alto.

  1. - Si bien el 39 por ciento de los países de todo el mundo ha utilizado algún tipo de sistema de cuotas para aumentar la representación de las mujeres en la política, la paridad dista de ser una realidad: en 2017, sólo el 23,4 por ciento de los miembros de parlamentos nacionales son mujeres.

3.- En el mercado laboral, las mujeres en todo el mundo ganan 0,77 céntimos por cada dólar que ganan los hombres; de igual modo, soportan una carga de trabajo de cuidados domésticos no remunerados que es tres veces mayor que la de los hombres: desde cocinar y limpiar hasta ir a buscar agua y leña, o cuidar de hijas e hijos y personas de mayor edad.

4.- No menos importante es anotar que una de cada cinco mujeres y niñas de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años, en 87 países, afirmó haber sufrido violencia sexual y/o física por parte de un compañero sentimental: 49 países no tienen leyes que protejan específicamente a las mujeres ante la violencia doméstica.

5.- Continúan las prácticas nocivas como, por ejemplo, el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, que impiden que las mujeres y las niñas tengan igualdad de oportunidades: al menos 200 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a la mutilación genital femenina y más de 750 millones de mujeres y niñas que están vivas hoy en día se casaron antes de cumplir los 18 años.

Según ha destacado ONU Mujeres, para alcanzar la igualdad de género y el desarrollo sostenible de aquí a 2030 será necesario intensificar los esfuerzos en todos los frentes.

En este 11 de febrero, “Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia”, recordamos la labor de Marie Salomea Skłodowska Curie, quien dedicó su vida al estudio de la radioactividad, además de ser la primera persona en recibir dos premios Nobel y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París; el mismo Einstein se refirió a ella como "Madame Curie es, de todos los personajes célebres, el único al que la gloria no ha corrompido", debido a que Marie nunca buscó patentar sus descubrimientos y tampoco obtener un incentivo económico por ellos.

Marie Curie señalaba que “no puedes esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Con ese fin cada uno de nosotros debe trabajar para su propio mejoramiento y al mismo tiempo, compartir una responsabilidad general con toda la humanidad; nuestro deber particular es ayudar a aquellos a quienes creemos que podemos ser más útiles”. Coincidimos.

 

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Atentados

Domingo, 21 Enero 2018 06:05

ENSU

Domingo, 07 Enero 2018 06:07

"De 93 a 81"

Domingo, 31 Diciembre 2017 08:17

Cambios

“Entonces Bárbol se despidió de todos, uno por uno, y se inclinó lentamente tres veces y con profundas reverencias ante Celeborn y Galadriel (…) ¡A vanimar, vanimálion nostari! -dijo-. Es triste que sólo ahora, al final, hayamos vuelto a vernos. Porque el mundo está cambiando: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire. No creo que nos encontremos de nuevo”.

(“El retorno del rey” – Numerosas separaciones.)

Desde “Panóptico Rojo” deseamos un excelente fin de año a los amables lectores de La Unión de Morelos. La intención en este último domingo de 2017 es compartir un texto sencillo que –aunque este espacio no sea propiamente una columna dedicada a las letras o al séptimo arte– se destina a hacer mención de algunas novelas de John Ronald Reuel Tolkien, mejor conocido como J. R. R. Tolkien. Escritos que tal vez nos hagan reflexionar, entre tantas cuestiones adversas que enfrentamos actualmente de manera individual o como sociedad, que aún está en nosotros cambiar lo negativo por cuestiones positivas, si realmente buscamos ser solidarios.

Cada repaso de las páginas de la obra de Tolkien es un transporte seguro a la evocación de una realidad plena de misticismo, en la que el autor nos atrapa de doble manera: la fantasía en primer plano, pero delineada por las singularidades –buenas y malas, mejores y peores– del alma humana.

Respecto a las creaciones fílmicas de Peter Jackson –las trilogías de “El Señor de los Anillos” y “El Hobbit”–, hemos experimentado el impacto visual de estas sagas, separadas una de otra por una decena de años y estrenadas a principios de este milenio; para muchos amantes de la obra de Tolkien, las películas fueron un punto de partida que no le resta valor a la evocación de sentimientos como nostalgia, superación, amistad, mortalidad o evasión.

Tampoco se puede pasar por alto que el próximo día tres de enero se cumplen 126 años de que J. R. R. Tolkien, naciera en Bloemfontein (hoy Sudáfrica); un día que los “Tolkiendili” celebran en punto de las nueve de la noche, conmemorando el nacimiento de “The Professor” (El Profesor). A muchos afortunados les toca descubrir los matices en la obra de Tolkien y apropiárselos; a otros, más afortunados aún, nos toca redescubrirlo.

De igual modo, recordemos que este 2017 se publicó la novela “Historia de Beren y Lúthien”, a un siglo de la publicación de la primera versión que se titula “El cuento de Tinúviel”, escrita en 1917 como parte de “El libro de los cuentos perdidos”; cabe agregar que la nueva publicación fue editada por el hijo del escritor, Christopher Tolkien, de 93 años.

La “Historia de Beren y Lúthien” se desarrolla durante la Primera Edad de la Tierra Media, seis mil 500 años antes de los eventos que tienen lugar en 'El señor de los anillos', y es considerada como una "historia muy personal" del escritor, ya que fue escrita por Tolkien tras su retorno de la batalla de Somme, en la Primera Guerra Mundial, tal y como señala el especialista en la obra de Tolkien John Garth: "Cuando volvió de las trincheras, con fiebre de trinchera, pasó el invierno (de 1916-17) convaleciente. Perdió a dos de sus más queridos amigos en el Somme y uno puede imaginarse que debió sentirse hundido".

Por otra parte, en “El Hobbit” de Tolkien se opone un mundo corrupto a otro mundo pequeño y ajeno a esa corrupción, tal como una comarca de ‘hobbits’: ciudadanos comunes, pero felices; una figura opuesta en su totalidad al industrialismo tan presente en nuestro mundo actual. Un siglo en el que la humanidad busca un destino, sin tener un puerto seguro al cual regresar; falta de convencimiento en la mayoría, pero -al mismo tiempo- fe y esperanza en otros.

Cuando el futuro de la humanidad es el que está en juego, la historia cautiva: es el sello de los relatos míticos, en los que los hombres van tras el poder, haciendo lo que sea por conseguirlo: cuando el torbellino materialista mata al espíritu. “El corazón de los hombres se corrompe fácilmente”, repite Tolkien. "Hasta el ser más pequeño puede cambiar el destino", señala la doncella enguirnaldada de un brillante resplandor, Galadriel.

La obra de Tolkien –uno de los autores más leídos en el mundo, con más de 150 millones de libros vendidos y traducciones en 60 idiomas– predica el retorno a los valores perdidos, en los tiempos modernos de consumismo e individualismo que han degradado lo más sagrado: el amor, la amistad, los afectos, la fidelidad, la valentía, la ética y el heroísmo.

En la reunión bautizada como “Rotterdam Hobbit Dinner”, en 1958, Tolkien señaló que los ‘magos de corazón frío’, en su búsqueda por el conocimiento y el poder, eran ‘buenos únicamente destruyendo cosas’; de viva voz también explicó -palabras más, palabras menos- el significado de sus libros, de manera incontrovertible: “Sauron se ha ido, pero los descendientes del detestable mago Saruman están por doquier. Los hobbits en el mundo no tienen armas mágicas para combatirlos”.

Pero añadió, en una sólida y esperanzadora declaración: “Sin embargo, benévolos hobbits, concluiré brindando por ustedes. ¡Por los hobbits! Y que sobrevivan a todos los magos”. Así como en el pasado o en la literatura, el mundo es de los seres humanos que, conscientes de su debilidad, afrontan al límite la vida y presentan batalla, pudiendo cambiar el curso de la historia con su actitud leal y solidaria. Bienvenido 2018.

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