Si el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no quiere perder nuevamente la capital del estado de Morelos necesita “ponerse las pilas” y definir desde ahorita quién será su candidata o candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca, luego de que ya los otros partidos han comenzado a pasear a sus abanderados con miras a la jornada electoral del 6 de junio del próximo año.
Aquí la gran pregunta es ¿quién manda en Morena-Morelos? La dirigente del partido a nivel estatal, Mirsa Maldonado, anda demasiado entusiasmada en promover su candidatura a la alcaldía de Jojutla y la secretaria de Finanzas, Paola Cruz, se la pasa organizando eventos en su natal Cuautla a donde aspira a ocupar el mismo cargo que ostentó su papá hace algunos años.
A la gobernadora Margarita González Saravia se le ve más ocupada en resolver el conflicto de la Universidad (y hace bien) que en definir al sucesor de su gran amigo José Luis Urióstegui. Por otra parte, ya advirtió en repetidas ocasiones que los integrantes de su gabinete no deben andar promocionándose con recursos públicos, e incluso dio una fecha —primero de junio— para que renuncien al cargo si desean participar en el proceso electoral del próximo año.
Sin proponérselo, la mandataria está ayudándole a los demás partidos, pues mientras ella mantiene “a raya” a los aspirantes de Morena, los que no son de ese partido andan desatados exhibiéndose por todos lados, incluso aprovechando los errores del gobierno para ganar reflectores.
Esto afecta principalmente a aspirantes como Karla Herrera, Alejandra Flores, Alejandra Pani, Javier Bolaños y Edgar Maldonado, que suenan como posibles candidatas y candidatos a cargos de elección popular pero que hoy son servidores públicos.
No es el caso de Víctor Mercado, Juan Ángel Flores, Meggie Salgado y Sandra Anaya, cuyo encargo de legisladores no les impide promocionarse abiertamente como aspirantes.
Un caso especial es el de Paula Trade, síndica del Ayuntamiento de Cuernavaca, que llegó al cargo bajo las siglas del PRI (y ahora dice haber sido invitada por la gobernadora a buscar la presidencia municipal de Cuernavaca por Morena), y que aprovechó muy bien los 15 días que se ausentó el alcalde Urióstegui para promocionar su imagen con recursos del Ayuntamiento.
Después de analizar el caso del partido Morena, pasamos a ver lo que ocurre en los demás partidos.
En el Partido Acción Nacional, como lo hemos venido repitiendo, va “en caballo de Hacienda” el diputado local Daniel Martínez Terrazas, después de negociar que Cuernavaca no se incluyera en la lista de 11 municipios en los que obligatoriamente serán puras candidatas mujeres.
Asegurada la candidatura de su partido, a Daniel sólo le preocupa un detalle: que según el conteo del 2024, el PAN perdió con Morena, y Urióstegui alcanzó el triunfo con los 10 mil votos del PRI.
Ahora el PRI ya prácticamente “destapó” a Lucy Meza como su candidata a la presidencia municipal de Cuernavaca (no obstante que todos sabemos que ella vive en la zona oriente).
Los panistas confían en que cada vez hay más gente desencantada con la llamada 4T, y que ni AMLO ni Claudia Sheinbaum van en esta ocasión en la boleta, lo que descartaría el “voto en cascada”. Sin embargo, tienen temor de que los beneficiarios de los programas sociales (principalmente los de la tercera edad) acudan religiosamente a depositar su voto para seguir recibiendo su dinerito cada dos meses.
Hace diez días apareció en redes sociales un video que muestra a varios personajes de la política sentados en torno a una mesa del restaurante preferido de Rodrigo Gayosso, y que dice mucho más que mil palabras.
Está el presidente del PRI en Morelos, Eliasib Polanco Saldivar, acompañado del “priísta más fiel de Morelos”, Rafa Cepeda; y los demás cuya ideología partidista no está muy clara: Jorge Arizmendi, Lucy Meza, Leova Morales y… Manuel Martínez Garrigos.
Obviamente que el material videográfico provocó las más variadas reacciones en redes sociales, desde las que vaticinaron que “son los que van a enterrar al PRI”, como las que concedieron una posibilidad de triunfo si se combinan una serie de circunstancias.
“El escenario que se dibuja en el 2027 en Cuernavaca está pasando de una elección de dos a una contienda de tercios, fragmentada y altamente competitiva; si lo descuidan, el Partido Revolucionario Institucional podría dejar de ser un actor marginal para convertirse en un factor de equilibrio, de división o de ruptura”, escribió Eolo Pacheco.
Por cuanto al partido Movimiento Ciudadano, todo parece indicar que va a recurrir a la misma estrategia que el PRI: lanzar a la que fuera su candidata en la pasada elección por la gubernatura, confiando en que muchos de sus votos provinieron de la capital del estado. Nos referimos obviamente a Jessica Ortega de la Cruz, quien ha mantenido una buena imagen y su partido aparece en tercer lugar de las preferencias a nivel nacional gracias a personajes como Samuel García y Luis Donaldo Colosio.
Del Partido Verde y el Partido del Trabajo ni hablamos, pues dependen de cómo les vaya en el llamado “Plan B” de la Reforma Electoral que se discute en el Congreso de la Unión, y no les ha ido muy bien con sus primos los morenistas.
Ese es el escenario que vemos en Cuernavaca: con un Partido Acción Nacional muy activo en su trabajo de proselitismo apoyado en los resultados del actual presidente municipal, y que seguramente “echarán toda la carne al asador” a medida que se acerquen las votaciones para mantener a Cuernavaca en color azul y como ejemplo nacional de buenos gobiernos con representación en la Asociación Nacional de Ciudades Capitales.
Mientras tanto, los morenistas confiados en que, aunque sólo sean unas cuantas semanas antes de las votaciones, bastará con una encuesta que diga quién reúne el mejor perfil, el apoyo de la gobernadora en su arranque de campaña y hasta una visita presidencial para que él o ella, arrase en las urnas el seis de junio del 2027.
A uno de los dos no le saldrá su estrategia y entonces comenzarán a buscar culpables del fracaso. Al tiempo.
HASTA MAÑANA.


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