En una intrincada geopolítica global, México está posicionado en un eje de países cuyos gobernantes tomaron parte hace unos días en la Cuarta Cumbre “En defensa de la democracia”, en España, y en la que los mandatarios participantes dan impulso a una agenda progresista para los avatares del mundo.
En tanto, el pueblo mexicano reclama tan sólo el cumplimiento de las promesas esgrimidas en un discurso de “economía del bienestar” manifestadas por la presidenta Claudia Sheinbaum en Barcelona, aunado a la exigencia de verdaderas libertades y garantías democráticas, en un sistema que tiende hacia el partido político único en el país.
México y sus problemas estructurales requieren congruencia y sensibilidad de su clase gobernante, más que un credo político.


Lectura 1 '