Los sueldos de los 20 diputados morelenses también podrían ser revisados como parte de la inminente reingeniería financiera que tarde o temprano deberá llevar a cabo el Poder Legislativo ante el recién avalado Plan B, que —entre otras cosas— contempla una reducción del gasto en todos los Congresos locales del país.
Irremediablemente, las nóminas sufrirán cambios para tratar de reducir el gasto operativo del Congreso morelense. Con ello, un número considerable de “asesores” seguramente será alcanzado por la austeridad “republicana” que desde el 2018 se supone es una regla en todo el país.
Ayer, la propia gobernadora se refirió al hecho de que el Congreso de Morelos resultó ser uno de los más caros del país, y les cuestionó por qué, si el gobierno se está apretando el cinturón, desde el Legislativo no se ha actuado bajo esa lógica. La respuesta está en que son los propios diputados quienes se asignan el presupuesto.


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