Mientras productores agrícolas y transportistas amenazan con manifestarse durante el Mundial, en junio, debido a la falta de solución a reclamos sobre certeza para la producción nacional y seguridad en carreteras, un flagelo más golpea al país que albergará la inauguración del certamen internacional de futbol: México tiene señalamiento de la ONU por su crisis de desaparecidos.
El próximo evento deportivo centrará la atención internacional sólo unos días en el país, pero los problemas nacionales están enquistados en medio de ciertas prácticas incesantes por parte de la autoridad nacional: la negación y la descalificación con fines políticos.
El “oído sordo” tiene en una olla de presión múltiples asuntos en la vida pública en diversas materias (seguridad, economía, energía, sistema electoral, derechos y libertades civiles…) pero la agenda oficial está centrada sólo en su fin: el crecimiento de un proyecto político.


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