La presencia de establecimientos con venta de alcohol cerca de escuelas es un problema que ha ido creciendo a lo largo de los años, debido a la complicidad de autoridades que han sido permisivas en la aplicación de la ley.
Los giros que supuestamente operan de manera clandestina son tan evidentes que cualquier joven estudiante sabe de ellos, y es imposible pensar que todo un aparato de gobierno no se entere.
El problema no es exclusivo de Morelos, pero en otras entidades se logra contener debido a una presencia policiaca más robusta, que llega a inhibir ciertas conductas delictivas.
En un contexto de violencia, lo más pertinente es ser más estricto en la aplicación de la ley para cerrar los espacios a la comisión de delitos.
