A pesar de que ayer se reveló que el 70 por ciento de los casos de desaparición reportados a las autoridades corresponden a ausencias voluntarias —principalmente de adolescentes, derivadas de problemas familiares—, esta estadística no debe servir para estigmatizar futuros casos.
La responsabilidad de los servidores públicos es actuar de inmediato ante cualquier ausencia reportada, pues de acuerdo con especialistas, las primeras horas resultan cruciales para la víctima y suelen marcar la diferencia.
Es común escuchar —entre familiares de personas desaparecidas— relatos ocurridos en las fiscalías donde se anteponen prejuicios como presumir una ausencia voluntaria, y en función de ello suelen retrasarse las acciones de búsqueda para después de 72 horas. Por eso esta cifra debe verse con sumo cuidado para evitar una revictimización.
