El inmueble, recientemente rehabilitado, tiene goteras y no cuenta con mucha promoción.
Zacatepec.- El mercado “Lázaro Cárdenas” de este municipio cumplió este jueves 55 años de fundación, con una nueva imagen, pero con filtración de agua y todavía sin recuperar su clientela al 100 por ciento.
Locatarios del área de carnicerías explicaron que el año pasado regresaron al inmueble original, ya restaurado, después del sismo de 2017.
Se dijeron contentos y agradecidos por el nuevo inmueble, pero apuntaron que todavía hay goteras y que llevará un tiempo que la gente se acostumbre nuevamente al mercado.
La dirigente de los comerciantes, Janet Romero Gómez, discrepó con quienes dicen que no se ha recuperado la clientela, pues señaló que, de manera personal, los locatarios pueden hacerse promoción y dar a conocer su ubicación y sus productos.
Sin embargo, reconoció que hacen falta obras en el mercado. “Una de las principales es una techumbre en la parte de arriba; se nos mete mucho el agua. En la nave mayor también se nos mete mucho el agua, y la parte de los taqueros, de la parte de afuera, que en tiempos de lluvia los clientes se van, no llegan”.
Refirió que también el drenaje se azolva con frecuencia dado que colocaron una tubería muy pequeña.
Expuso que ya solicitaron al Ayuntamiento la reparación y el alcalde les aseguró que sí se van a realizar las obras solicitadas. “Creo que en noviembre-diciembre estamos empezando con la obra que nos hace falta”.
Por su parte, la administradora del mercado, Xóchitl Ocampo –quien antes era la dirigente de los comerciantes–, aseguró que las goteras ya se corrigieron.
Dijo que unas ventilas en la parte superior de la nave principal se pusieron invertidas y por eso se mete el agua, pero en realidad no son goteras. Pero la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu), que estuvo a cargo de la obra, señaló que se va a corregir.
En otra área también se mete el agua, pero aseguró que eso se debe a que el Instituto Nacional de Antropología e Historia no permitió que las obras nuevas hicieran contacto con la obra vieja, que está protegida, por eso se dejó un claro por donde entra la lluvia.
Como parte de la celebración, los comerciantes ofrecieron misa, pastel, comida y baile para todos sus consumidores.