Muy joven, Christina del Valle adquirió una sólida formación en las artes plásticas en el Bennington College de Vermont y en el Studio Arts Center International de Florencia, Italia, en donde aprendió a pintar con Óleo y con Encáustica. Talento natural y una constante dedicación al trabajo han sido las armas con que ha enfrentado una exitosa carrera.
Es alumna de Pat Adams, la famosa pintora abstracta de quien adquirió la pasión por la pintura y así ha hecho de este oficio su vida misma. En este camino de la abstracción ha encontrado su propio lenguaje plástico, donde su amor por flora y fauna se apodera de las formas que juegan con el color, con la luz y la sombra; expresión artística directa, honesta y traslucida.
La encáustica se ha convertido en cómplice de su labor creativa, gracias a la cual el resultado final es de extraordinaria tersura y los colores, generalmente primarios, resultan vibrantes.
La encáustica es una técnica pictórica milenaria que utiliza cera de abejas fundida como aglutinante para pigmentos, aplicada en caliente con pinceles o espátulas sobre diversos soportes. La encáustica, cuyo nombre deriva del griego enkaustikos ('grabar a fuego'), es una técnica de pintura que se caracteriza por el uso de la cera como aglutinante de los pigmentos; la mezcla tiene efectos muy cubrientes y es densa y cremosa; se aplica con un pincel o con una espátula caliente. El acabado es un pulido que se hace con trapos de lino sobre una capa de cera caliente previamente extendida (que en este caso ya no actúa como aglutinante, sino como protección).
El uso de la encáustica se remonta a muchos siglos, atrás de lo cual existen constancias tan antiguas como de Roma, en los siglos 1 y 2 D.C. La complejidad de esta técnica ha hecho que pocos artistas se aventuren a utilizarla, pero Christina no sólo la usa, en su taller imparte clases de esta técnica.
Ha realizado exposiciones en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, con una gran aceptación del público y crítica. Son colores fuertes, pero nunca agresivos, como si luz y sombra los revistieran de alegría y ternura, cualidades propias de esta madre de cuatro hijos.
Una artista que ha hecho de Cuernavaca su hogar. Como crítica de arte mucho me gustaría que los museos de nuestra ciudad ofrecieran exposiciones más frecuentes de esta gran artista.

EN EL TALLER.

PAISAJE.

SER O NO SER.


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