La tasa de interés de referencia o tasa objetivo que el Banco de México analiza y determina periódicamente, indica el porcentaje que Banxico va a cobrar a los bancos que le pidan prestado. Esta tasa es importante porque induce al sistema financiero a establecer sus propias tasas, similares o congruentes con la tasa objetivo, para ahorro, inversión y préstamos.
En su última sesión, la Junta de Gobierno del Banco de México estableció la tasa en 7% anual, disminuyéndola en relación al pasado inmediato. En 2023, esta tasa estuvo en 11.25%, una tasa histórica. Los factores que el Banxico considera en su decisión son, principalmente, la inflación, el crecimiento económico y los factores internacionales.
Esta vez, Banxico consideró que la tasa de inflación en México está bajando (3.69% anual en el año pasado); que es necesario impulsar el crecimiento económico (el crecimiento del PIB en México fue muy bajo, de 0.6 a 0.7% anual en 2025); y que la inestabilidad en el entorno externo requiere fortaleza económica (hay recesión económica en Estados Unidos y una política comercial agresiva por parte de EU).
Por eso bajó la tasa. En teoría, una tasa de interés baja motiva a las empresas y particulares a pedir prestado (pues les cobran menos interés), reduce el ahorro (pues el dinero depositado en los bancos gana menos y la gente lo retira), y esto, en general, incrementa la demanda total de la economía. Es decir, todos los recursos provenientes de más créditos o de ahorros retirados de los bancos se convertirán en inversiones (maquinaria, equipo, ampliación de empresas) o compras de bienes inmuebles o vehículos.
Todo esto significa más ventas para las empresas, mayores empleos para los trabajadores e ingresos crecientes para las familias. Una mayor demanda impulsa el crecimiento económico. Obviamente, no basta una tasa de interés baja para lograr todo esto, pero es un factor importante que, sumado a otros, crea el efecto deseado. ¿Por qué es importante tomar en cuenta a la inflación al decidir la mejor tasa de referencia? Porque cuando la inflación es alta, una mayor demanda global puede incrementar más los precios.
Simplificando: una tasa de referencia baja impulsa el crecimiento abaratando los créditos, estimulando el consumo (al disminuir los ahorros) y, vía préstamos, aumentando la inversión. Por eso es una herramienta clave de política monetaria.
