Catorce meses después del primer registro, México acumula 14,321 casos de gusano barrenador del ganado, con 870 focos aún activos, mientras autoridades avanzan en la construcción de una planta de moscas estériles en Chiapas. La situación coincide con el cierre comercial con Estados Unidos, que ya genera presiones inflacionarias.
Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), entre el 20 de noviembre de 2024 y el 20 de enero de 2026 se registraron 14,321 casos acumulados.
Chiapas concentra la mayor cantidad (5,580), seguido de Oaxaca (2,294), Veracruz (2,150), Yucatán (1,623), Tabasco (1,109), Campeche (706) y Quintana Roo (400).
Por especie, los bovinos representan más de 10,106 casos, aunque el gusano barrenador del ganado también ha afectado a perros, gatos, aves e incluso humanos, con 105 casos de miasis.
La Secretaría de Agricultura informó que la Planta Productora de Moscas Estériles en Metapa, Chiapas, registra un avance del 50 % y se prevé que opere en el primer semestre de 2026.
Con esta infraestructura, Senasica contará con 100 millones de moscas estériles adicionales por semana, duplicando las que actualmente se importan desde Panamá.
Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), explicó que la erradicación de la plaga podría llevar entre uno y dos años, por lo que el objetivo inmediato es contenerla y evitar su expansión hacia estados fronterizos.
El cierre de Estados Unidos a la exportación de ganado mexicano dejó sin salida a más de 1.2 millones de cabezas entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025, con pérdidas estimadas en 1,448 millones de dólares para México. Según Anaya, el riesgo sanitario en el norte del país es bajo y la medida es “más política que técnica”.
El especialista también advirtió que la medida impacta a Estados Unidos, donde la producción de carne podría reducirse en 536,000 toneladas, con pérdidas por 4,052 millones de dólares, mientras enfrentan sequía histórica y menor inventario de ganado, lo que ha elevado precios y presiona la inflación en ambos países.
Además, los ganaderos mexicanos han gastado 90 millones de dólares adicionales en inspecciones y perdido 362 millones más al vender su ganado en el mercado nacional, donde el precio promedio por cabeza es 300 dólares menor.
