La oposición en Hungría, encabezada por el conservador Péter Magyar, ganó las elecciones legislativas y puso fin a 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán.
Con el escrutinio casi completo, el partido Tisza obtuvo 138 de los 199 escaños del Parlamento, superando los dos tercios de la Cámara. En contraste, el partido oficialista Fidesz consiguió 54 escaños, mientras que la formación de extrema derecha Nuestra Patria obtuvo 7.
La participación electoral alcanzó el 79.5 %, la más alta desde 1989, tras la caída del Telón de Acero.
Durante el gobierno de Orbán desde 2010, su partido impulsó reformas constitucionales y electorales, además de ser señalado por el debilitamiento de derechos civiles, la libertad de prensa y la independencia judicial.
También hubo críticas por el aumento de la corrupción y el enriquecimiento de personas cercanas al primer ministro, como su amigo de la infancia Lörinc Mészáros.
El propio Orbán reconoció su derrota poco después del cierre de los centros de votación y felicitó a Magyar.
El nuevo líder de la oposición defendió un giro hacia la Unión Europea y afirmó que Hungría seguirá formando parte del bloque. Además, anunció que buscará fortalecer relaciones con países europeos como Polonia, liderada por Donald Tusk.
Magyar, exintegrante del entorno político de Fidesz y exesposo de la exministra de Justicia Judit Varga, inició su carrera como opositor en 2024 tras su salida del oficialismo, en medio de crisis políticas internas.
La victoria de Tisza marca un cambio histórico en la política húngara tras más de una década de dominio de Orbán.


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