El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó el sábado su confianza en que varios países envíen “buques de guerra” al estrecho de Ormuz para garantizar que permanezca “abierto y seguro”, luego de que el nuevo líder supremo iraní, Mojatba Jameneí, anunciara que el estratégico paso permanecería cerrado.
Trump mencionó específicamente a China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido como posibles colaboradores y defendió la actuación militar de Estados Unidos, asegurando que ya se ha destruido “el 100% de la capacidad militar de Irán”. No obstante, advirtió que Irán aún podría lanzar drones, minas o misiles de corto alcance, por lo que consideró necesaria la ayuda internacional.
El mandatario reiteró su compromiso de bombardear la costa iraní y hundir barcos en caso de ser necesario, y afirmó que la Marina estadounidense escoltará petroleros si hace falta. Además, planteó la creación de una “coalición internacional” para garantizar el tránsito seguro por el estrecho, un paso por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial.
En Japón, Takayuki Kobayashi, jefe del consejo de políticas del gobernante Partido Liberal Democrático, indicó que el envío de buques japoneses se evaluará cuidadosamente y solo se considerará bajo altos criterios legales y de seguridad.
Estas tensiones se producen después de que Trump anunciara bombardeos en la isla iraní de Jarg, centro de la industria petrolera de Irán, y que Teherán amenazara con destruir “toda la infraestructura petrolera, económica y energética relacionada con Estados Unidos” en la región. El bloqueo del estrecho, según expertos, podría provocar una crisis energética global.


Lectura 1 - 2 minutos