Estados Unidos confirmó la muerte de los seis miembros de la tripulación del avión cisterna KC-135 que se estrelló el jueves en el oeste de Irak mientras apoyaba operaciones militares vinculadas al conflicto con Irán. Inicialmente, las autoridades habían reportado solo cuatro víctimas.
El Comando Central del Ejército estadounidense indicó que el accidente no fue provocado por fuego enemigo ni por “fuego amigo”, aunque ocurrió en un contexto de alta tensión regional y operaciones militares intensificadas.
No obstante, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que la aeronave fue derribada por un misil lanzado por fuerzas de la “resistencia” en Irak.
La Resistencia Islámica en Irak, grupo armado respaldado por Teherán, reivindicó el ataque y afirmó además haber obligado a una segunda aeronave estadounidense a realizar un aterrizaje de emergencia, sin que la tripulación resultara herida.
En la misma jornada, un militar francés murió durante un bombardeo contra una base en Erbil, en el norte de Irak, mientras que seis soldados franceses resultaron heridos, según informó el presidente francés, Emmanuel Macron.
En medio de la escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la guerra contra Irán “avanza rápidamente” y señaló el impacto del conflicto en los mercados energéticos.
El precio del petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares por barril, lo que llevó a Washington a anunciar una pausa temporal en algunas sanciones al crudo ruso.


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