El presidente de Vladimir Putin expresó este lunes el “apoyo inquebrantable” de Rusia a Irán al felicitar a Mojtaba Jamenei por su elección como nuevo líder supremo iraní, tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, ocurrida durante los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Teherán.
En su mensaje, el mandatario ruso señaló que el nuevo cargo requiere “valentía y dedicación”, especialmente en un momento en que Irán enfrenta una agresión armada.
Putin afirmó confiar en que Mojtaba Jamenei continuará el legado de su padre y logrará unir al pueblo iraní para superar la situación actual. También reiteró que Rusia seguirá siendo un socio confiable de la República Islámica y deseó éxito y fortaleza al nuevo líder.
Otros países también enviaron felicitaciones. El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinian, expresó su confianza en que los lazos entre ambos países se fortalecerán y permitirán nuevos avances, además de desear paz y bienestar al pueblo iraní.
Por su parte, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, destacó las relaciones de amistad y vecindad con Irán y manifestó su interés en seguir desarrollando vínculos basados en el respeto y la confianza mutua.
En paralelo, Putin encabezó en el Kremlin una reunión con miembros de su gobierno y directivos de empresas petroleras estatales y del monopolio del gas para analizar la situación del mercado internacional de hidrocarburos, afectado por el conflicto en Medio Oriente.
Durante el encuentro, el mandatario anunció que Rusia incrementó el suministro de petróleo y gas a países considerados “socios fiables”. Entre ellos mencionó naciones de Asia y el Pacífico, especialmente China y India, así como países de Europa del Este como Eslovaquia y Hungría.
Putin recordó además que pidió al gobierno analizar la posibilidad de suspender los envíos de gas a clientes europeos antes de que estos dejen de comprarlo, con el objetivo de redirigir esos recursos a mercados que demanden mayores suministros.
Según el presidente ruso, la situación actual del mercado energético, influida por la guerra en Medio Oriente, podría modificar la logística global del petróleo y el gas en favor de mercados con mejores perspectivas. No obstante, advirtió que los altos precios actuales de los hidrocarburos probablemente serán temporales.
Finalmente, recomendó que las empresas energéticas rusas aprovechen las ganancias adicionales derivadas de las exportaciones para reducir sus deudas con los bancos del país.
