Las autoridades israelíes formalizaron una orden para expropiar 200 hectáreas de terreno pertenecientes a las localidades palestinas de Sebastia y Burqa, situadas al norte de Nablus, según confirmó el Gobierno palestino. La medida incluye el yacimiento arqueológico de Sebastia y amplias zonas circundantes.
En un comunicado difundido el martes por la noche, el ministro Muayad Shaban, quien dirige la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos, afirmó que la confiscación representa un ataque contra el patrimonio cultural e histórico del pueblo palestino. Señaló además que la decisión refleja un uso selectivo de herramientas legales para reforzar la ocupación israelí.
Shaban explicó que, de acuerdo con el derecho internacional, la expropiación debe destinarse al beneficio público, pero denunció que en este caso el procedimiento se estaría utilizando para consolidar el control de facto sobre el territorio y destinarlo exclusivamente al servicio de los colonos.
Sebastia tiene un valor especial al figurar desde 2012 en la lista provisional de UNESCO como posible Sitio de Patrimonio Mundial para el Estado de Palestina.
Por su parte, sectores israelíes, incluidos ministros sionistas de extrema derecha, sostienen que bajo las ruinas de Sebastia se encuentran vestigios de Samaria, antigua capital del reino israelita durante la Edad del Bronce, hace unos 3.000 años. Con este argumento defienden la soberanía israelí sobre Cisjordania, territorio ocupado desde 1967.
Las 200 hectáreas reclamadas abarcan la acrópolis del yacimiento —donde se conservan columnas de un antiguo foro romano y las gradas inferiores de un anfiteatro—, así como unas 550 parcelas privadas donde residentes mantienen viviendas, comercios y restaurantes.
Según Shaban, la orden busca establecer control legal y administrativo sobre el sitio arqueológico y su entorno, lo que también afectaría tierras agrícolas de Sebastia y Burqa, muchas de ellas con cultivos de olivos.
En noviembre pasado, cuando la orden aún estaba pendiente, el alcalde de Sebastia, Mohamad Azem, advirtió a EFE que el Gobierno israelí avanza hacia un control total de la “zona C” de Cisjordania con el objetivo de impedir la creación de un Estado palestino.
Aunque la magnitud de esta expropiación es poco habitual, no se trata de un caso aislado. Otros cinco yacimientos ya han sido confiscados en Cisjordania ocupada y, solo en la gobernación de Nablus, Israel ha declarado 60 lugares de interés arqueológico, la cifra más alta registrada hasta ahora.
