Irán advirtió este martes que las consecuencias de cualquier ataque en su contra “no se limitarán a sus fronteras”, en respuesta a las amenazas de Estados Unidos de usar la fuerza si las negociaciones diplomáticas sobre su programa nuclear no avanzan.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, aseguró en la Conferencia de Desarme de la ONU que, aunque se ha abierto una nueva oportunidad de diálogo con Washington, su país está “plenamente preparado para defenderse de cualquier amenaza y acto de agresión”.
Araqchí recordó el ataque estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes ocurrido en junio, calificándolo de “sin precedentes”, y señaló que actualmente no existen mecanismos para que esas instalaciones sean inspeccionadas por expertos internacionales.
En este contexto, afirmó que Irán trabaja con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en un acuerdo integral de salvaguardas que permita dichas inspecciones, estableciendo un marco acordado mutuamente entre ambas partes.
El ministro iraní destacó que su programa nuclear tiene fines “pacíficos” y ha estado sujeto a “medidas de verificación muy extensas y sin precedentes”.
Insistió en que la cooperación con el OIEA debe ser “técnica e imparcial, libre de toda interpretación política”, para generar confianza y no como herramienta de presión.
Finalmente, Araqchí defendió el derecho de Irán a producir y usar energía nuclear con fines pacíficos, calificándolo como “un derecho inherente y no negociable”, protegido por el derecho internacional y que no puede ser interrumpido ni interpretado de forma arbitraria.
