La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, fue reelegida este miércoles por el Parlamento para formar su segundo gobierno, tras la contundente victoria electoral de la semana pasada. Se espera que mantenga a todos los ministros anteriores en sus cargos.
Takaichi buscará fortalecer aún más al Partido Liberal Democrático (PLD), aprovechando la supermayoría de dos tercios que obtuvo en la cámara baja, lo que le permitirá dominar comités clave y aprobar leyes rechazadas por la cámara alta.
Entre sus prioridades destacan el aumento del poder militar, mayor gasto público y políticas sociales conservadoras, incluyendo normas de sucesión imperial solo para varones y la preservación de la tradición que exige a las mujeres cambiar de apellido al casarse.
También propone una reducción de dos años en el impuesto sobre las ventas de alimentos para aliviar el costo de vida, mientras enfrenta el desafío de la inflación y el estancamiento salarial.
Takaichi pretende reforzar la capacidad militar de Japón y las ventas de armas, endurecer la política migratoria y, a largo plazo, revisar la Constitución pacifista de posguerra, aunque esta última iniciativa podría retrasarse debido a otros desafíos económicos y de seguridad.
Además, su gobierno busca consolidar la relación con Estados Unidos. El próximo mes, Takaichi planea una cumbre con el presidente Donald Trump, respaldada por inversiones japonesas en proyectos estadounidenses por 36 mil millones de dólares, como una planta de gas natural en Ohio y una instalación de exportación de crudo en el Golfo de México.
En el ámbito internacional, Takaichi ha sugerido la posibilidad de que Japón intervenga si China actúa contra Taiwán, lo que ha generado tensiones diplomáticas y económicas con Beijing.
También trabaja para lograr apoyo para visitar el controvertido santuario Yasukuni en Tokio, considerado por países vecinos como un símbolo de la falta de remordimiento por el pasado bélico de Japón.
