La OTAN inició este miércoles la operación 'Centinela del Ártico', una misión destinada a fortalecer la presencia militar de la Alianza en el Ártico.
La iniciativa surge tras el acuerdo alcanzado entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el secretario general aliado, Mark Rutte, luego de la polémica por las pretensiones de Estados Unidos de controlar Groenlandia.
El Mando Aliado de Operaciones (ACO) será responsable de planificar y ejecutar todas las actividades y ejercicios de la OTAN en la región, con el objetivo de garantizar que el Ártico "siga siendo seguro".
Según el comandante Supremo Aliado de la OTAN, Alexus G. Grynkewich, la operación demuestra el compromiso de la Alianza de proteger a sus miembros y mantener la estabilidad en una de las zonas más estratégicas y exigentes del mundo.
La misión aprovechará la capacidad militar de la OTAN para enfrentar la actividad rusa y el creciente interés económico de China en el Ártico.
Además, integrará otras maniobras y ejercicios de los Estados miembros, como la operación noruega 'Cold Response' y el ejercicio danés 'Resistencia Ártica', en los que participaron hasta ocho países europeos durante la crisis por Groenlandia.
El comando estará a cargo del Mando Conjunto de Fuerza de Norfolk (JFC Norfolk), en Reino Unido, que coordinará sus acciones con el ACO, el NORAD y los mandos norte y europeo de Estados Unidos.
El cuartel general de Norfolk actuará como un "puente entre Norteamérica y Europa", siendo clave para defender los accesos estratégicos a través del Ártico.
