Al menos 200 personas murieron a comienzos de la semana tras un deslave que provocó el colapso de varias minas en Rubaya, una importante zona de extracción de coltán en el este de la República Democrática del Congo, informaron autoridades locales.
El derrumbe ocurrió el miércoles y fue causado por intensas lluvias, según explicó Lumumba Kambere Muyisa, portavoz del gobernador de Kivu del Norte designado por los rebeldes del M23, grupo que controla las minas.
Indicó que algunas víctimas permanecen bajo el lodo y que varias personas resultaron heridas, por lo que fueron llevadas a centros de salud en Rubaya, mientras que los casos más graves serían trasladados a la ciudad de Goma, ubicada a unos 50 kilómetros.
Tras el accidente, las autoridades rebeldes suspendieron de forma temporal la minería artesanal en la zona y ordenaron reubicar a los residentes que habían construido refugios cerca de las minas.
Un exminero de la región señaló que los deslizamientos son frecuentes debido a que los túneles se excavan manualmente, carecen de mantenimiento y no cumplen medidas de seguridad, lo que hace que un solo derrumbe afecte a numerosos pozos al mismo tiempo.
Rubaya se encuentra en una región rica en minerales que desde hace décadas sufre violencia armada. La República Democrática del Congo es uno de los principales productores mundiales de coltán, un mineral clave para la fabricación de dispositivos electrónicos y motores de aviones.
En 2023, el país aportó alrededor del 40% de la producción global, y más del 15% del tantalio mundial proviene de las minas de Rubaya.
Desde que el M23 tomó el control de la zona en mayo de 2024, los rebeldes han gravado el comercio y transporte del mineral, lo que, según un informe de Naciones Unidas, les genera ingresos mensuales de al menos 800 mil dólares.
Mientras tanto, el conflicto en el este del país continúa pese a los acuerdos y negociaciones en curso, en una región marcada por una grave crisis humanitaria con más de siete millones de personas desplazadas.
