Este martes por la mañana, Nasry "Tito" Asfura asumió la presidencia de Honduras, sucediendo a la mandataria izquierdista Xiomara Castro, tras unas elecciones controvertidas que llevaron al gobierno de Estados Unidos a advertir sobre "severas consecuencias" ante cualquier intento de revertir los comicios.
La toma de posesión se realizó a las 9:00 a.m., hora local, en una sesión especial del Parlamento presidida por Tomás Zambrano.
Por decisión de Asfura y por motivos de austeridad, no asistieron presidentes ni jefes de Estado extranjeros, solo el cuerpo diplomático acreditado en el país.
Asfura, de origen palestino y nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, fue electo como candidato del Partido Nacional.
Exalcalde de Tegucigalpa entre 2014 y 2022, llega al Ejecutivo con el compromiso de combatir la pobreza, que afecta a seis de cada diez hondureños, la corrupción y el crimen, además de reactivar la economía mediante inversiones y generación de empleos.
También buscará dialogar con partidos opositores en un Congreso fragmentado donde su partido no tiene mayoría absoluta.
El nuevo mandatario se proyecta como un líder modesto y trabajador, conocido por su vestimenta informal y su enfoque en la austeridad estatal, que será visible desde su primera jornada en el cargo.
Sin embargo, la justicia investiga a Asfura y a exfuncionarios de su administración municipal por supuestos esquemas de desvío de fondos públicos y lavado de dinero, acusaciones que él ha atribuido a motivaciones políticas.
