Tetsuya Yamagami, el hombre que mató al ex primer ministro japonés Shinzo Abe con una pistola casera, fue condenado este miércoles a cadena perpetua.
El crimen, ocurrido durante un acto electoral, conmocionó a Japón y reveló la polémica relación entre políticos y la Iglesia de la Unificación, conocida como “secta Moon”.
El presidente del Tribunal del Distrito de Nara, juez Shinichi Tanaka, calificó el asesinato como “despreciable y extremadamente malicioso” y subrayó que usar un arma en una multitud es “muy peligroso”, según la cadena NHK. Yamagami recibió la sentencia cabizbajo y con las manos entrelazadas.
La fiscalía había solicitado la cadena perpetua, mientras que la defensa pedía una pena menor, de no más de 20 años, argumentando que la trágica infancia del acusado y los problemas familiares vinculados a la Iglesia de la Unificación lo llevaron a cometer el crimen. Los abogados de Yamagami lamentaron que su pedido no fuera aceptado y no descartaron apelar.
La viuda de Abe, Akie, señaló que la sentencia marca el final de “los largos días” desde la muerte de su esposo y expresó su deseo de que Yamagami “reconozca lo que ha hecho y expíe el crimen”. También aseguró que seguirá “mirando hacia delante” y viviendo “cada día al máximo”.
Tras el asesinato, el portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, pidió garantizar la seguridad en los actos electorales.
