Cuba bajó a media asta sus banderas el lunes para rendir homenaje a 32 oficiales del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias fallecidos durante el operativo estadounidense que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro.
El gobierno decretó dos días de duelo nacional, lunes y martes.
Las autoridades cubanas informaron que los fallecidos murieron en enfrentamientos con los atacantes o en bombardeos, sin detallar los cargos que ocupaban. La noticia ha causado conmoción entre los ciudadanos, quienes expresaron dolor y preocupación en las calles de La Habana.
La operación generó además inquietud sobre las posibles consecuencias para Cuba, su aliado político y económico más cercano. Expertos señalan que la isla enfrenta una grave crisis económica y energética, con un desplome del PIB del 15% en los últimos seis años, apagones frecuentes y desabastecimiento de combustibles y productos básicos.
Especialistas en energía advierten que la pérdida de suministros de petróleo venezolano sería un golpe severo, ya que Cuba necesita unos 110 mil barriles diarios, de los cuales solo produce 40 mil internamente. El resto proviene principalmente de México, Rusia y Venezuela bajo acuerdos de cooperación de larga data.
Para Cuba, la captura de Maduro representa un riesgo económico y político al perder un aliado estratégico, pero expertos coinciden en que la operación fue limitada a la detención del presidente venezolano, sin intención de intervenir en la totalidad del país.
