El gobierno de Cuba cuestionó la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de clasificar el fentanilo como un arma de destrucción masiva y alertó que esta medida podría servir de justificación para acciones contra países de América Latina y el Caribe.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, reconoció que el consumo de fentanilo representa un problema serio, pero señaló que su nueva clasificación responde a una estrategia de Estados Unidos para crear argumentos que respalden acciones hostiles, el derrocamiento de gobiernos y la apropiación de recursos naturales en la región.
La semana pasada, Trump firmó un decreto que incluye al fentanilo —un opioide aprobado con fines médicos, pero vinculado a una grave crisis de adicción y sobredosis en Estados Unidos— dentro de la categoría de armas de destrucción masiva.
Esta decisión generó inquietud en países vecinos, especialmente en México, por sus posibles consecuencias políticas y de seguridad.
Rodríguez afirmó que el decreto ignora las múltiples causas del consumo de esta droga y el impacto que ha tenido dentro del propio territorio estadounidense. Además, señaló problemas como las prácticas de corporaciones farmacéuticas, la amplitud del mercado ilegal de drogas, la prescripción excesiva de opioides y estimulantes, y las limitaciones en el acceso al sistema de salud.
La postura de Cuba se suma a las preocupaciones regionales en un contexto de endurecimiento de la política antidrogas de Estados Unidos, que ha incluido el despliegue de fuerzas en el Caribe y el Pacífico, así como advertencias dirigidas a países como Colombia y Venezuela.
De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en Estados Unidos se registraron cerca de 97 mil muertes por sobredosis de drogas en el periodo de 12 meses concluido el 30 de junio.
En el caso de Cuba, las autoridades señalan que el consumo de fentanilo es reducido y generalmente aparece mezclado con cannabinoides sintéticos. No existe producción nacional de esta sustancia y los casos detectados de contrabando han tenido como principal origen Estados Unidos.
