En las calles de Cuernavaca, exigieron seguridad y justicia, en una movilización que en términos generales fue pacífica; la autoridad estatal reportó saldo blanco al final de la jornada.
Tras las movilizaciones de este 8 de marzo por Día Internacional de las Mujeres, el gobierno del estado informó que la jornada finalizó con saldo blanco.
“La jornada transcurrió con respeto a la libre manifestación de las mujeres que salieron a las calles para expresar sus demandas, reflexiones y llamados a la sociedad en torno a la igualdad, justicia y una vida libre de violencia.
“Durante el desarrollo de la marcha, el Poder Ejecutivo estatal dispuso un operativo interinstitucional de acompañamiento a través de personal de la Coordinación Estatal de Protección Civil Morelos (CEPCM), el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), el Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) y la Cruz Roja Mexicana, quienes brindaron atención preventiva y apoyo a algunas participantes que sufrieron caídas leves y golpes de calor”, informó el secretario de Gobierno, Édgar Maldonado Ceballos.
El gobierno estatal reiteró su respeto al derecho a la libre expresión y a la manifestación, así como el compromiso de continuar trabajando por el bienestar, seguridad y derechos de las mujeres en la entidad.
Reclamo de seguridad y justicia
Con el reclamo de seguridad, justicia para las víctimas de feminicidio y un alto a todas las formas de violencia, miles de mujeres marcharon este 8 de marzo en Cuernavaca. El contingente alcanzó un número sin precedente y la movilización se desarrolló prácticamente sin incidentes.
“Vivas se las llevaron, vivas las queremos”, “Nos queremos vivas”, “Quiero que mi mamá reciba mi título, no mi acta de defunción”, “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, “Las niñas no se tocan”, “Señor, señora, no sea indiferente, matan a mujeres delante de la gente” y “Justicia para Kimberly y para Karol” fueron algunas de las consignas constantes a lo largo de la caminata multitudinaria.
Vestidas en su mayoría de negro, con paliacates negros, verdes o violetas, con pancartas, lonas y flores, las mujeres, niñas, adolescentes y adultas mayores partieron desde la glorieta de Tlaltenango, bajaron por la avenida Emiliano Zapata y avanzaron por la avenida Morelos, hasta la iglesia del Calvario; después siguieron por Matamoros, hasta llegar a la plaza Emiliano Zapata.
Marcharon grupos de víctimas indirectas de feminicidios y desapariciones, niñas, mujeres adultas mayores, con discapacidad, mujeres contra la violencia vicaria y deudores alimenticios, trabajadoras de la salud, profesionistas, universitarias y mujeres en general.
Este año fue notorio que salieron a las calles madres de familia con sus hijas, que mostraban pancartas expresando su preocupación por la inseguridad.
Al final de la columna se sumaron estudiantes universitarias que se habían congregado más temprano en la sede de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
De manera enfática, expresaron su reclamo de justicia por los feminicidios, en particular por los dos casos recientes de las estudiantes de la UAEM Kimberly y Karol, quienes habían sido reportadas como desaparecidas cuando habían ido a la Universidad y cuyos cuerpos fueron encontrados días después, una de ellas en Cuernavaca y la otra en Coatetelco.
Al llegar a la iglesia del Calvario, integrantes de la comunidad de esa parroquia realizaron una valla y oraban al paso de las manifestantes; les obsequiaron agua y algunos alimentos además de colocar pancartas de solidaridad con la familia de la joven universitaria Kimberly.
En diversos negocios y casas particulares fueron colocados puestos con aguas y fruta en apoyo a las mujeres que marcharon. En el trayecto estuvieron presentes integrantes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, socorristas de la Cruz Roja y del Escuadrón de Rescates y Urgencias Médicas (cuya ambulancia atendió incidencias leves como insolaciones o personas con presión baja), así como agentes de tránsito.
Morelos, entre los estados con más feminicidios
Al cierre de la protesta, integrantes del comité de la Marcha 8 de Marzo dieron lectura a un pronunciamiento.
Las voceras expusieron su repudio a la violencia en todas sus formas al resaltar que esa fecha se conmemora en todo el mundo. En Morelos, reclamaron el acceso a la justicia, la dilación en procesos por violencia vicaria y la omisión en diversas instituciones y espacios públicos en casos de violación, acoso y abuso sexual.
Refirieron que en 2025, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reportó que el estado de Morelos cerró ese año con dos mil 80 registros. En enero del mismo año se contaron 26 casos, mientras que en este mismo mes, en 2026, se registraron 57, lo que da como resultado un aumento del 45.6 por ciento.
“En la Universidad Autónoma del Estado de Morelos las aulas no son seguras para ellas. Hoy nos faltan Kimberly y Karol, víctimas de feminicidio por las omisiones e indolencia de quienes debieron protegerlas. De manera reiterada se han reportado casos de violencia, acoso y desapariciones forzadas sin tener una repuesta efectiva de las autoridades para dar pronta solución y acceso a la justicia para las víctimas”.
Expusieron que –según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021– el 59 por ciento de las morelenses declararon que la escuela fue el lugar principal en el que las violentaron, siendo la violencia física y sexual las que cuentan con mayor número de incidencia.
“Los espacios que deberían considerarse como seguros se encuentran azotados por la violencia. En Morelos las denuncias por violencia familiar se mantienen como el delito de mayor incidencia. Según las cifras de la Fiscalía del Estado, en el 2025 se registraron seis mil 100 denuncias de este delito, y tan sólo en los primeros dos meses de este 2026 ya se han reportado 942 denuncias, lo que evidencia que la violencia contra las mujeres no cesa”.
Además recalcaron que “Morelos se encuentra entre los tres primeros estados con mayor tasa de feminicidios a nivel nacional”.
Daños en edificios
La inmensa mayoría de las mujeres participaron en la marcha de manera pacífica, con gritos y consignas, lonas y pancartas.
En ciertos puntos, algunas mujeres encapuchadas –conocidas como el “bloque negro”– hicieron pintas en comercios de cadenas como farmacias; en el Centro de Salud de Tlaltenango rompieron cristales, al igual que en la sede del Poder Judicial. En el antiguo Congreso local, hicieron grafitis y prendieron fuego a lonas que se encontraban en el interior.
De igual manera, lanzaron bombas molotov en la escultura ubicada en el Calvario; en las sucursales bancarias lograron romper maderas y rayaron cajeros. Algunas más hicieron pintas en restaurantes de comida rápida.
Al grito de “fuimos todas, somos malas: podemos ser peores”, lanzaron latas de aerosol, bombas molotov, huevos y pelotas de pintura a la fachada del palacio de gobierno. También arrojaron piedras y rompieron algunos cristales y trataron de derribar las vallas metálicas con las que se cercó el edificio público.
Otro grupo más del “bloque negro” hizo pintas en la escultura ecuestre de Emiliano Zapata ubicada en el zócalo de la ciudad.
La mayoría de las manifestantes se retiraron en paz al llegar al zócalo, antes de entrar a la plaza de armas.





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